La agonía de los limpiadores inmigrantes olvidados del 11S

Durante los meses siguientes a los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, de los que este 2021 se cumplen 20 años, decenas de miles de personas estuvieron limpiando la Zona Cero y todos los edificios cercanos que se vieron afectados por el ataque. La mayoría eran inmigrantes de origen latino que cobraron entre 7,50 y 10 dólares la hora (entre 6,35 y 8,50 euros), justo por encima del salario mínimo vigente entonces en Estados Unidos.

El trabajo se alargó durante ocho meses en los que los limpiadores tuvieron que retirar del área aproximadamente 1,8 millones de toneladas de escombros. Además de lo duro de su labor, que a muchos les causó estrés postraumático, ansiedad o depresión, lo que no sabían es que se estaban exponiendo a altas cantidades de amianto y otros materiales tóxicos.

Muchos de aquellos limpiadores inmigrantes han sufrido cáncer o asbestosis y otras enfermedades respiratorias desde entonces. No pueden trabajar ni reciben ayudas al no estar reconocidos legalmente. Algunos han sido deportados en los últimos años y otros decidieron regresar por su cuenta a sus países.

Lucelly Gil, de 65 años, y Rubiela Arias, de 57, son dos de las limpiadoras que trabajaron por aquel entonces en la Zona Cero. Ambas sufren ahora enfermedades y viven como ilegales en Nueva York sin estar reconocidas.

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