1 / 16

Así es la vida en la cárcel sin rejas en la que los presos hacen vida normal

La gran mayoría de los residentes de la isla de Bastoy, en Noruega, trabajan en la agricultura o en la ganadería y llevan una vida apacible y tranquila. Lo más sorprendente es que se trata de presos que están cumpliendo condena en prisión.
Foto: Getty

FOTOS I Así es la vida en Bastoy, la cárcel sin rejas en la que los presos hacen vida normal

Ni rejas, ni barrotes, ni encierro, ni grilletes. La prisión de Bastoy, en Noruega, no se parece en nada a las cárceles que tenemos tradicionalmente en la cabeza. Con el objetivo de que los presos puedan reinsertarse de una manera sencilla en la sociedad, nació este lugar, que hace que los condenados puedan llevar una vida bastante normal, ya que pueden trabajar o hacer actividades al aire libre.

Viven en barracones compartidos, pero cada uno de los reclusos tiene su propia habitación privada. Solo están obligados a hacer una comida conjunta diaria y las demás pueden cocinar ellos mismos lo que quieran. El tiempo en la isla pasa rápido: algunos trabajan en la agricultura, otros con los animales y también están los que ayudan en las cocinas o abren un pequeño comercio.

En el tiempo libre, las actividades son variadas: hay biblioteca y los presos pueden coger libros, películas o música. También hay un colegio en el que pueden continuar su aprendizaje si así lo quieren y numerosas actividades deportivas como fútbol, escalada o senderismo. Además, siempre queda la playa para relajarse.

En Bastoy no solo están los que han cometido delitos pequeños, sino que también hay asesinos o violadores, aunque han tenido que demostrar previamente buen comportamiento. Pese a la gran libertad que hay, los presos deben cumplir unos horarios. A las 23 horas deben estar en sus habitaciones y no pueden salir hasta las 7 de la mañana entre semana y las 8 el fin de semana.

Más información en la web de la cárcel

Relacionado: La cárcel falsa de Corea del Sur para huir del estrés