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Los lugares africanos de la esclavitud se han convertido en sitios turísticos y de recuerdo

Un niño posa junto al río Bodo, en el pueblo de Kanga Nianze que se asentaba en una antigua ruta de esclavos en Tiassale, Costa de Marfil. Los esclavos tomaban un último baño en el río antes de embarcarse.

Foto: REUTERS/Luc Gnago

FOTOS I Los lugares africanos de la esclavitud se han convertido en sitios turísticos y de recuerdo

Desde la isla de Goree en Senegal, en el punto más occidental de África, hasta el puerto nigeriano de Badagry, en el Golfo de Guinea, se establecieron numerosos sitios en los que los esclavos pasaron sus últimos días en suelo africano antes de ser embarcados con destino al continente americano.

Esos lugares, que durante tantos años fueron señales de dolor y sufrimiento, ahora se han convertido en sitios de homenaje, precisamente cuando se cumplen 400 años del primer registro de esclavos africanos que llegaron a Norteamérica.

Para muchos, estos emplazamientos se han transformado en un recordatorio perfecto que ayuda a no olvidar lo que ocurrió y a impedir que la historia pueda volver a repetirse.