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Dinero por basura: Los agricultores de este pueblo de Indonesia prefieren clasificar los desechos que cultivar el arroz

Kusmani, una mujer de 55 años que ha trabajado con la basura más de dos décadas, sujeta una lata mientras que se dedica a clasificar los desperdicios.

Foto: REUTERS/Willy Kurniawan

FOTOS I Cuando te ves obligado a vender basura porque ganas más dinero que cultivando arroz

En la pequeña localidad de Bangun, en Indonesia, la basura se ha convertido en una forma de vida. Mientras que el país intenta limitar los desechos para su tratamiento que llegan desde el extranjero, para los residentes este trabajo es el que les da sustento, mucho más rentable que el cultivo de arroz.

En este pueblo, de unos 3.600 habitantes, la basura está por todos lados. Los camiones llegan con ella y los habitantes se dedican a clasificarla. Los patios de las viviendas se desbordan con los desechos, en unas tierras en las que antes se cultivaba el cereal. Los aldeanos escarban en busca de plástico y aluminio para vender a las empresas de reciclaje. Las compañías de tofu también compran residuos para quemarlos como combustible.

La preferencia por este empleo, a priori poco agradable, es clara y se explica por razones económicas. Los residentes relatan la manera en la que han mejorado sus condiciones de vida desde que se dedican a este trabajo. Algunos confiesan que han podido comprar casas o animales, así como pagar la educación de los hijos.

Sin embargo, las consecuencias negativas son muy importantes también. Los ambientalistas señalan que los microplásticos han contaminado las aguas de Bangun y que el río, que abastece a cinco millones de personas, también se ha infectado.

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