FOTOS | El caos en los hospitales de Brasil en el peor momento de la pandemia

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Brasil es, después de Estados Unidos, el segundo país del mundo más castigado por la pandemia del coronavirus y atraviesa ahora su peor momento desde el inicio de la crisis sanitaria. En los últimos días del mes de marzo se han batido récords de decesos superándose varias veces los 3.000 muertos por jornada pese al endurecimiento de las medidas de seguridad impuestas por gobernadores y alcaldes.

Unas medidas con las que no está de acuerdo Jair Bolsonaro, quien mantiene que la economía es prioritaria sobre la salud. En lugar de introducir restricciones a nivel nacional o establecer una estrategia integral de vacunación, el presidente de Brasil ha pedido a sus ciudadanos que no exageren y que mantengan el país en marcha. También sigue cuestionando el uso de la mascarilla y apenas se le ha visto llevándola. Sus políticas han provocado que se encuentre más en entredicho que nunca y ha crecido la presión sobre él desde el Parlamento de Brasilia.

Mientras, el sistema de salud de Brasil demuestra su incapacidad para afrontar la crisis del coronavirus. Falta personal, los recursos son escasos y los sanitarios están exhaustos. La situación es crítica incluso en las zonas más ricas del país, como el estado de Sao Paulo, que cuenta con una sofisticada red de hospitales públicos.

Bauru, de 400.000 habitantes, es una de las ciudades más importantes del estado. En ella no hay ni una sola cama UCI libre y las familias de los enfermos recurren desesperadas a los tribunales para conseguir órdenes judiciales que obliguen a los hospitales, tanto públicos como privados, a recibir pacientes. Sin embargo, los abogados no pueden crear camas UCI donde no las hay.

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