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Family members grieve over the coffin containing the remains of 64-year-old Reynalda Matus during a wake, in Juchitan, Oaxaca state, Mexico, Saturday, Sept. 9, 2017. Matus was killed when the pharmacy where she worked nights collapsed during Thursday’s massive earthquake. (AP Photo/Rebecca Blackwell)

(AP Photo/Rebecca Blackwell)

(FOTOS) Funerales de víctimas de terremoto llenan el cementerio de Juchitán

Redacción Noticias

Familiares de luto caminaron el sábado por las calles de Juchitán, la ciudad del sur de México devastada por el peor terremoto en el país en más de ocho décadas, cargando ataúdes sobre sus hombros rumbo a un abarrotado cementerio.

Más de la mitad de las víctimas mortales del poderosos seísmo que sacudió a México el jueves cerca de la medianoche murieron en Juchitán, una pequeña ciudad histórica del estado de Oaxaca, donde más de 5.000 casas resultaron dañadas y muchas más quedaron sin agua ni electricidad.

En el barrio de la Octava Sección, una zona de clase trabajadora, una banda de tambora tocaba antes del comienzo del sepelio de uno de los 37 fallecidos cuyos restos habían sido rescatados de entre los escombros.

Por momentos la música se ahogaba en el llanto de familiares de Máximo Zúñiga, un niño de tres años que quedó sepultado junto con su madre y un hermano mayor cuando los muros de su habitación se derrumbaron. Aunque lo rescataron, murió poco después.

“Había una viga pesada en medio de los tres”, dijo el vecino Alejandro Sánchez, quien fue el primero en brindar ayuda, mientras un tío del niño sollozaba inconsolablemente.

LA AYUDA NO LLEGA

En Juchitán, muchos residentes se negaban a regresar a sus casas tras el seísmo por temor a que sus dañadas estructuras no soporten las réplicas que hasta el momento suman más de 700.

El presidente Enrique Peña Nieto visitó el viernes el devastado centro de Juchitán prometiendo ayuda para una reconstrucción e intentando calmar la angustia de los afectados.

Pero sus palabras fueron un frío consuelo para Alma Alvarez, abuela de Máximo, de 48 años.

“Peña Nieto sí pudo trasladarse hasta acá. Llegó en helicóptero rapidísimo. Pues así la ayuda debía de haber llegado, ¿no? Pero no llega”, dijo la mujer.

Otros dos funerales de víctimas del terremoto se llevaban a cabo en el mismo cementerio.

“Vamos a ver esto durante los próximos días. Mucho entierro. Acá en el panteón va a estar el pueblo y en el hospital. Los que podemos limpiar, vamos a limpiar. Está conmovido el pueblo, está muy de luto”, dijo Fernando López, primo de Máximo, con vendajes en la cabeza por lesiones sufridas durante el seísmo.

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