FOTOS I El amor, con plástico de por medio, en una residencia de ancianos de Barcelona

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La propagación del coronavirus por España y la implantación del estado de alarma han impuesto separaciones entre familias y amigos durante más de tres meses. La imposibilidad de moverse entre comunidades autónomas ha provocado que padres, madres, hijos e hijas no hayan podido verse o abrazarse durante un largo periodo.

En las residencias de ancianos el brote ha tenido un gran impacto y muchas de ellas han prohibido las visitas durante la pandemia para evitar los contagios de este grupo de población tan vulnerable. Con la vuelta a la nueva normalidad se han empezado a producir los primeros reencuentros y han dejado imágenes conmovedoras.

Una residencia de Barcelona ha posibilitado estas reuniones, aunque por precaución ha habido láminas de plástico entre unos y otros. Agustina Cañamero, por ejemplo, ha pasado 102 días separado de su esposo, Pascual Pérez. Nunca antes habían estado tanto tiempo sin estar juntos y el reencuentro ha sido muy emotivo.

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