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La foto de un boxeador contra la policía que se ha convertido en el nuevo símbolo de los chalecos amarillos

Vista más cercana del momento del enfrentamiento en el que el boxeador planta cara a las autoridades.

Foto: REUTERS/Gonzalo Fuentes

La foto de un boxeador contra la policía que se ha convertido en el nuevo símbolo de los chalecos amarillos

Los intentos de Macron para congraciarse con el movimiento de los chalecos amarillos en Francia han sido en vano hasta ahora. El presidente galo primero intentó minimizar su impacto y después demonizarlos antes de dar su brazo a torcer e intentar congraciarse con ellos. La llegada del nuevo año ha traído una nueva vuelta de tuerca: la mano dura.

Y es que las protestas, sin llegar a ser tan numerosas como hace unas semanas, siguen teniendo a mucha gente y normalmente derivan en violencia. De hecho, el nuevo símbolo de las protestas para una parte de la sociedad ha sido un antiguo boxeador, Christophe Dettinger, que se ha enfrentado a puñetazo limpio a las autoridades.

El exdeportista golpeó repetidamente a dos gendarmes durante los enfrentamientos que se produjeron en una pasarela sobre el Sena, en París. El boxeador finalmente se ha entregado a las autoridades, pero ha recordado que su reacción vino como consecuencia del lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de los agentes, que afectaron a su salud y a la de su mujer.

Su popularidad ha sido tal que incluso se ha iniciado una campaña en las redes para recaudar dinero, algo que el Gobierno no ha dudado en criticar.

Se cumplen casi dos meses desde el comienzo de las protestas de los chalecos amarillos, un grupo que empezó a manifestarse en contra de algunas de las medidas del Gobierno como por ejemplo el aumento del precio del diésel. Desde entonces, una decena de personas han muerto y ha habido más de 2.600 heridos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Ahora el Gobierno ha decidido poner en marcha una serie de medidas para garantizar el orden público. Además de que haya unos 80.000 policías en las calles, va a endurecer la ley, castigando a los que participen en manifestaciones no comunicadas a la policía y a aquellos que oculten su rostro.