La Formación Profesional, una alternativa rápida para la inserción laboral

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Desde su creación con la Ley General de Educación en 1970, la Formación Profesional (FP) en España ha ido ganado en estudiantes y mejorando su valoración social. En la actualidad, este tipo de estudios técnico–prácticos están en un momento dulce, ya que permiten a los jóvenes una salida laboral rápida y efectiva. Un beneficio que atrae a cada vez más jóvenes, disparando así la demanda de este tipo de estudios.

Las sociedades occidentales miran con preocupación las altas tasas de paro juvenil que se arrastran desde la crisis económica de 2008. Cifras que no mejoran precisamente con la coyuntura actual de crisis después de la pandemia y con los efectos colaterales de la guerra en Ucrania. No obstante, en América Latina los datos no son mucho mejores, situándose, según el SELA, en “el nivel más alto registrado desde que este promedio comenzó a ser elaborado en 20016, tres puntos más que antes de la Covid 19.

En España, uno de los países más aquejados por el paro juvenil, se alcanzó en agosto de 2020 una tasa del 36,2 % de desempleo entre los menores de 25 años.

Esta situación es especialmente preocupante si tenemos en cuenta la relación proporcional que se establece entre el nivel educativo de las personas y su situación profesional:

Las personas "que tienen un nivel educativo más alto alcanzan tasas de empleo más elevadas, mientras que las personas con un menor nivel de cualificación tienen un riesgo más elevado de estar desempleadas”. (OCDE)

Es, por tanto, obligación de los gobiernos asegurar el derecho a la educación y al empleo, permitiendo a cada ciudadano alcanzar su potencial y adquirir las competencias suficientes para desarrollarse en el mercado del empleo.

Formarse para trabajar

La educación es clave, y una oferta variada de estudios y especialidades puede motivar a los jóvenes a seguir formándose para desempeñar un trabajo que les permita desarrollar su proyecto de vida.

En este sentido, la Formación Profesional, que pretende capacitar al alumno para el ejercicio de una profesión, pero contribuyendo al mismo tiempo a su formación integral, es una pieza elemental del sistema educativo y una alternativa a otras enseñanzas superiores.

Continua transformación

Las sucesivas reformas educativas que se han aprobado en nuestro país han ido acelerando el proceso de transformación de estas enseñanzas. Un punto de inflexión en estos estudios es la aprobación en 1990 de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Esta ley ya concibe la Formación Profesional como un tipo de enseñanza que no sólo debe preparar a los estudiantes para el ejercicio profesional, sino también para los posibles cambios que se produzcan a lo largo de su vida laboral.

Para ello, se consolidan dos itinerarios formativos paralelos y alternativos: una formación de tipo más académica (ESO) que da acceso al bachillerato, y otra de tipo profesionalizante (FP inicial, la alternativa al graduado escolar). Ambas etapas, una vez completadas, ofrecerán a los estudiantes la posibilidad de continuar con sus estudios superiores.

Se persigue de este modo que la Formación Profesional se consolide como una opción valorada para el acceso al mercado laboral y que los centros educativos se abran a la realidad profesional a través de las prácticas en empresas del sector productivo.

Formación en centros de trabajo

La Formación en Centros de Trabajo (FCT) es el único módulo del plan de estudios que se cursa fuera de las instituciones educativas. Durante un período aproximado de 3 a 6 meses, los estudiantes conocen un entorno laboral relacionado con sus estudios y desarrollan tareas similares a las de los trabajadores de la empresa.

De esta manera, la FCT tiende puentes entre los centros educativos y el sector productivo, ofreciendo a los jóvenes su primera oportunidad laboral. Las cifras publicadas por el Ministerio de Educación y Formación Profesional en 2021 así lo demuestran.

Más de la mitad de los titulados en Formación Profesional consiguen su primer trabajo durante el primer año tras finalizar sus estudios, un hito muy relevante si se consideran las cifras de desempleo juvenil ya comentadas.

Mejora de empleabilidad

Un paso más allá en la mejora de la empleabilidad es la denominada Formación Profesional Dual, un tipo de enseñanzas de carácter intensivo en las que se alterna la formación en el centro de formación profesional o en la empresa con la actividad laboral retribuida gracias a un contrato de formación.

Las ventajas son evidentes para alumnos, centros formativos y empresas y ponen en valor los estudios de Formación Profesional. Los jóvenes pueden estudiar y trabajar en su sector productivo, sintiéndose motivados y capacitados para desarrollar un empleo real, mientras que las empresas tienen la oportunidad de contar con nuevos profesionales adaptados a las necesidades cambiantes del mundo laboral.

No obstante, la implantación de esta oferta educativa es desigual en todo el territorio español y la oferta de estudios que se ofrecen en esta modalidad es limitada.

Una amplia oferta de especialidades

En la actualidad, en España se ofrecen más de 150 títulos que se organizan en 26 familias profesionales y pretenden responder a las necesidades formativas del sector productivo.

Dentro de cada familia profesional se ofertan distintos niveles de enseñanza: FP Básica, Grado Medio y Grado Superior, en función de la situación personal y académica de cada estudiante.

Una vez finalizado un ciclo de Grado Superior (CFGS), nuestro sistema educativo permite la progresión hacia las enseñanzas universitarias. Esta es una vía cada vez más utilizada por jóvenes interesados en adquirir nuevos conocimientos y competencias.

familias png. TodoFP
familias png. TodoFP

La Formación Profesional es una buena opción para los estudiantes que desean una salida laboral rápida en un determinado sector productivo. La oferta de títulos se renueva pero no a la velocidad que demanda el mercado profesional. Por ese motivo, los resultados de nuestro estudio muestran la necesidad de una renovación constante de la oferta formativa, así como la de articular acciones que permitan acercar el sistema educativo a la realidad del mundo profesional.

En este sentido, sería necesario ampliar la oferta de la FP Dual a un mayor número de títulos, extendiendo así los beneficios de la relación formación–empresa a todos los sectores del tejido empresarial.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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