"Flygskam", el movimiento ecologista que pretende acabar con los viajes en avión innecesarios

Cada vez más gente es consciente de la importancia que tiene ser responsable y estar comprometido con el medio ambiente. Es un trabajo arduo que implica cambiar hábitos con los que los ciudadanos están acostumbrados desde hace tiempo, pero de ello puede depender el futuro del planeta.

Si hay un país que está mentalizado de que estos cambios deben iniciarse desde la acción individual, además de promulgar una legislación que asegure el esfuerzo colectivo, ese es Suecia. La joven activista Greta Thunberg​ es la cabeza visible del ecologismo sueco, pero en el país escandinavo se llevan a cabo acciones de este tipo desde hace tiempo. De hecho, en 2018 un 23% de los suecos renunció a viajar en avión, según datos de WWF.

Uno de los movimientos más famosos y con mayor número de adeptos es el denominado “flygskam”, que significa “vergüenza aérea” en sueco), una corriente que promulga el no uso de aviones para desplazarse, siempre que sea posible. Contra los desplazamientos aéreos, se invita a utilizar otros medios de transporte más ecológicos como el tren.

El “flygskam”, que cada vez tiene más adeptos en todo el mundo, denuncia que un vuelo en Europa emite aproximadamente unos 400kg de gases de efecto invernadero por cada pasajero, mientras que los ferrocarriles son unas 20 veces menos contaminantes y además pueden desplazar a mayor número de personas con un menor impacto ambiental.

Los precursores del movimiento entienden que hay desplazamientos en avión que son prácticamente inevitables, pero son especialmente críticos con los viajes aéreos de pequeñas distancias que pueden ser cubiertos en otros medios de transporte alternativos.