Flores silvestres en lugar de pesticidas para combatir las plagas

En Reino Unido están poniendo en práctica un nuevo sistema para combatir las plagas que diezman y acaban con los cultivos. Se trata de una medida que ha resultado beneficiosa en otros países y que consiste en plantar flores silvestres en el interior de los campos para atraer a los insectos que se alimentan de los que provocan las plagas.

Plantar flores silvestres para atraer a los insectos que se alimentan de los que provocan las plagas y reducir el uso de pesticidas. (Foto: REUTERS/Ivan Alvarado)

El ejemplo que ponen en Fast Company es el de una granja cerca de Buckingham donde cultivan colza y en cuya plantación pueden observarse hileras intercaladas de flores silvestres. La idea es atraer con estas a avispas, que se alimentan de pulgones, y minimizar así el daño que estos insectos causan al cultivo.

Un ‘pesticida’ natural que siempre ha existido pero que para que funcione requiere de unas condiciones de vida aceptables. Es decir, una cantidad de flores silvestres lo suficientemente numerosa para atraer a una colonia de avispas que sea capaz de combatir a los pulgones comiéndoselos.

Hasta ahora se había plantado este tipo de flora en los límites del cultivo como forma de promover la biodiversidad, no para controlar las plagas, explican en Fast Company. Sin embargo, en esa disposición no funciona ya que estos insectos no son capaces de volar muy lejos. De ahí que para que resulte efectivo, deben plantarse en el interior alternando cultivos y flores silvestres.

Fast Company ha hablado con Ben Woodcock y Richard Pywell, del Centro para la Ecología y la Hidrología y promotores del estudio. Los investigadores aseguran que aunque este sistema no erradicará el uso de pesticidas por completo, si puede contribuir a reducirlo. “Puede significar que las poblaciones de plagas se mantengan por debajo de niveles en los que causan daños a los cultivos durante períodos más largos, lo que reduce la cantidad de aerosoles aplicados”, explican.

De esta manera se podrían mermar también los daños colaterales de usar pesticidas como la contaminación de agua potable o la muerte de abejas. Además, se da la circunstancia de que las plagas cada vez son más resistentes a estos pesticidas. Se estudia la eficacia de la medida, que ha de ser combinada con otras como plantas más resistentes a las plagas y tecnología que ayude a prevenirlas, pero también su impacto económico.

La idea es extender la investigación a diversas granjas para ver cómo funciona y su tasa de éxito para poder extrapolar los resultados y convencer de su conveniencia a los agricultores.

En Suiza, donde se puso en práctica este sistema, los resultados han sido alentadores. Los investigadores plantaron amapolas, cilantro, eneldo y otras flores entre los campos de trigo actuando como reclamo de las mariquitas, que se alimentan de los insectos que se comen el trigo. El daño se redujo en un 81%.