Un acusado de matar al empresario Uría reconoce que pasaba información a ETA

Agencia EFE
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Madrid, 22 feb (EFE).- Ugaitz Errazquin, acusado de participar el 3 de diciembre de 2008 en el asesinato del empresario Ignacio Uría cometido por ETA en Azpeitia (Guipúzcoa), ha reconocido en el juicio contra él que pasaba información a los miembros del comando, aunque ha negado su participación en los hechos.

La Audiencia Nacional ha comenzado este lunes el juicio contra Ugaitz Errazquin e Iurgi Garitagoitia, para quienes el Ministerio Fiscal pide 49 años y dos meses de prisión por delitos de detención ilegal, robo de vehículo, asesinato terrorista y daños.

Durante la sesión de este lunes ambos han negado haber participado en los hechos por los que se les acusa pero, a preguntas del fiscal, Errazquin ha asegurado que conocía a Joanes Larretxea, Manex Castro y Beinat Aguinagalde -integrantes del comando Ezuste de ETA y ya condenados por estos hechos- y que ejercía de "puente" para pasar información entre el primero y los otros dos.

Además, ha explicado que comenzó a realizar esta tarea en 2008 cuando, a través de una nota, Larretxea se puso en contacto con él para pedirle que empezara a colaborar con ellos pasando información.

Los dos acusados huyeron a Francia, donde finalmente fueron detenidos. A preguntas del fiscal, Errazquin ha manifestado que "huyó por miedo", cuando vio su nombre en las noticias "con unas acusaciones graves".

Los peritos que han declarado han asegurado que, de las pruebas periciales realizadas en la primera parte de la investigación, descubrieron qué tipo de arma se utilizó para llevar a cabo el asesinato.

Los miembros del comando emplearon dos vehículos para llevar a cabo los hechos, uno de ellos un Alfa Romeo gris verdoso que robaron a punta de pistola en el aparcamiento de Deba (Guipúzcoa), con el que se dirigieron al lugar y que, posteriormente, apareció quemado.

El otro coche era un Volvo granate que utilizaron para retener al propietario del vehículo robado y en el que los investigadores localizaron varios objetos empleados en el secuestro, pero ninguno de ellos permitió identificar a los autores, según han señalado los peritos.

Tras los hechos, un testigo declaró que vio a un hombre con una pistola subirse al Alfa Romeo. Los investigadores repasaron en su día las cámaras de seguridad de una empresa cercana al lugar donde los etarras quemaron el coche y comprobaron que por la carretera próxima habían circulado los dos vehículos juntos momentos antes del atentado.

Los peritos han explicado que investigaron todos los coches que respondían a esas características en Euskadi hasta que finalmente, en un registro llevado a cabo en la vivienda de Errazquin, descubrieron que tenía un coche que coincidía con el que usaron para retener al propietario del Alfa Romeo que robaron.

En la inspección del coche los investigadores hallaron dos muestras de ADN, una de Joanes Larretxea y otra de Manex Castro.

El juicio continuará este martes con la declaración de más testigos.

(c) Agencia EFE