La violencia de género cuestiona que Finlandia sea el país más feliz

Javier Taeño
·4 min de lectura

Finlandia acaba de ser elegido por cuarto año consecutivo como el país más feliz del mundo. Esta clasificación, en la que España se ha situado en el puesto 27, está patrocinada por Naciones Unidas y utiliza sondeos de Gallup sobre la percepción de la felicidad en los países y los combina con datos relevantes como la libertad individual o la corrupción. 

Tradicionalmente son las naciones nórdicas, caracterizadas por su buena calidad de vida y derechos sociales, las que suelen ocupar los primeros puestos, pero normalmente estos rankings suelen olvidar otros aspectos negativos que se viven en estos estados. 

Finlandia vuelve a ser elegido el país más feliz del mundo, pero se olvidan aspectos importantes. (Photo by Alessandro Rampazzo/Anadolu Agency via Getty Images)
Finlandia vuelve a ser elegido el país más feliz del mundo, pero se olvidan aspectos importantes. (Photo by Alessandro Rampazzo/Anadolu Agency via Getty Images)

En el caso de Finlandia, son varios los que ponen en cuestión su dominio como el país más feliz del mundo: la violencia de género, la alta tasa de suicidios y de personas con depresión, el excesivo consumo de alcohol o los homicidios.

Aunque la violencia de género sigue estando muy silenciada a nivel global, en los últimos años se ha ido poniendo de relieve la situación. Se estima que una de cada tres mujeres europeas (61 millones de 185 millones) han experimentado violencia física, sexual o ambas desde la edad de 15 años, según los datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género.

Y Finlandia se sitúa muy por encima de esa media europea. Las cifras apuntan a que un 47% de las mujeres han sufrido violencia de género, lo que significa que una de cada dos ha estado en esta situación. Además, el 24% de ellas han sido asaltadas y el 71% han sufrido acoso sexual. Números muy alarmantes que muestran que el paraíso que parece ser Finlandia, al menos en lo que se refiere a los derechos sociales, no lo es tanto para el conjunto de su población.

Otro problema recurrente, que normalmente es extensivo a los países nórdicos, es el de las tasas de suicido. Cabe recordar que en invierno estas naciones cuentan con pocas horas de luz solar. Así por ejemplo, en la capital finlandesa, Helsinki, entre los meses de octubre y febrero apenas hay 6 horas entre que sale el sol y se pone, con la noche abarcando el resto de la jornada. Una situación que como es lógico afecta al estado de ánimo y hace que mucha gente en Finlandia se enfrente a la depresión.

Un estudio de 2011 señaló que alrededor del 20% de los menores de 30 años han experimentado síntomas depresivos. Así, las tasas de suicidio en el país siempre han sido alarmantemente altas.

Si bien es cierto que desde los 90 estos registros se han reducido a la mitad gracias a varias campañas efectivas contra el suicidio, no se puede olvidar que todavía se encuentran por encima de la media europea. Son 746 suicidios en 2019, frente a los 1.500 de 1990. Actualmente Finlandia tiene 13 suicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que la media comunitaria es 11. España se sitúa por debajo con 8.

Las tasas de suicidio se han reducido, pero siguen siendo muy altas. (AP Photo/Tea Karvinen, Lehtikuva)
Las tasas de suicidio se han reducido, pero siguen siendo muy altas. (AP Photo/Tea Karvinen, Lehtikuva)

El consumo de alcohol en el país también es elevado. Según los datos de la OCDE, se sitúa por encima de la media (9,3 litros por persona frente a 9,1) y se ha ido incrementando en las últimas tres décadas. Al igual que ocurre en otros países, la distribución del consumo del alcohol se encuentra muy concentrada, ya que el 20% de la población consume el 66% del alcohol. Pese a que los niveles son altos, se encuentran por debajo de los de España, donde el consumo alcanza los 9,8 litros por persona al año.

Finalmente, también es reseñable la alta tasa de homicidios que se producen en Finlandia. En 2018 se produjeron 90 asesinatos (21 más que el año anterior), lo que hace que la tasa se sitúe en 1,63 por cada 100.000 habitantes.

Una cifra altísima que sin embargo se ha reducido considerablemente respecto una década antes (2,5). Sin embargo, se encuentra todavía muy lejos de los datos de por ejemplo España (0,62), Francia (1,2), Alemania (0,95) o Suecia (1,08).

Así pues, el país más feliz del mundo también tiene graves problemas que aunque no aparezcan reflejados en este tipo de clasificaciones, son motivo de preocupación. 

EN VÍDEO I Los vagones ‘child friendly’ de los trenes finlandeses para los viajes de larga distancia

Más historias que te pueden interesar: