Finlandia, ante la difícil ecuación medioambiental por auge de baterías eléctricas

Sam KINGSLEY
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El incesante baile de camiones cargados con minerales contrasta con la quietud del paisaje lunar. A unos 300 km del círculo polar, la mina de Sotkamo, en Finlandia, es la mayor fuente de níquel de Europa para baterías de vehículos eléctricos.

El país nórdico, que se ha embarcado un ambicioso proyecto para convertirse en el principal actor europeo del sector, es el único país de la Unión Europea cuyo suelo contiene los principales minerales necesarios para la fabricación de baterías, como el cobalto, el litio y el níquel.

En esta mina de 60 km2 en el centro del país, la roca recuperada es triturada para extraer, con ayuda de oxígeno y agua, los minerales esenciales en la fabricación de baterías.

"Más del 50% de nuestros ingresos provienen de la división de los vehículos eléctricos", explica a la AFP Joni Lukkaroinen, presidente de Terrafame, propietaria de la mina.

Finlandia pretende convertirse en actor mayor de una industria lucrativa en pleno crecimiento, aprovechando la decisión de Europa de reducir su dependencia de China.

Pero la intensificación de la actividad minera suscita polémica en un país donde millones de hectáreas de bosques, fauna y extensiones de agua forman parte de un patrimonio natural importante para la población.

- Riesgos de vertidos ácidos -

Las baterías eléctricas, que suponen un alivio para las emisiones de CO2 cuando se instalan en los vehículos, tienen un gran impacto ambiental poco visible con la extracción de los minerales y después, para tratarlas al final de su vida útil.

Con siete nuevas minas en marcha, el gobierno finlandés ha prometido para 2020 una ayuda de 300 millones de euros (355 millones de dólares) al sector.

Mika Nykänen, encargado de la "estrategia baterías" del gobierno asegura que el enfoque del país "estará fuertemente anclado en la sostenibilidad y en los objetivos de la política climática de Finlandia".

Lo que no convence a los militantes ecologistas que temen que el desarrollo de la explotación minera destruya ecosistemas sensibles.

"Simplemente, no se pueden producir estos minerales de manera ecológica", dice el ecologista Antti Lankinen, ante una imponente pila de desechos rocosos en los alrededores de la mina.

Si no se almacenan bien, los desechos pueden provocar vertidos de ácidos con las lluvias, denuncia.

La antigua propietaria de la mina de Sotkamo, la empresa Talvivaara, fue perseguida en justicia tras una catástrofe ecológica en 2012 provocada por fugas de uranio y otros metales tóxicos que acabaron en los ríos vecinos.

Terrafame asegura que desde que compró la mina, hace cinco años, no se ha registrado ningún problema medioambiental. Los impactos medioambientales "se ajustan a nuestros permisos", explica el presidente.

En otras partes en Finlandia, hay campañas contra nuevas extracciones mineras en Laponia y en la región del lago de Saimaa, conocido por su fauna única, cerca de la frontera rusofinlandesa.

"El lago de Saimaa es el cuarto mayor sistema de agua dulce de Europa, no es una región adecuada" para la extracción de minerales, considera otra militante, Miisa Mink.

"Si no tenemos cuidado, tendremos vehículos eléctricos pero no tendremos más agua dulce", lamenta.

- Una ventaja sostenible -

Sin embargo, los promotores de la industria de baterías insisten que Finlandia es pionera en materia de prácticas sostenibles, lo que le da una ventaja sobre sus competidores.

Terrafame asegura que sus métodos de extracción de minerales disminuyen en un 60% la huella carbono con respecto a las prácticas tradicionales.

"No sirve de nada comprar un vehículo eléctrico producido con materias primas no sostenibles", dice Matti Hietanen, presidente de la casa matriz de la empresa.

Asimismo, las minas finlandesas están sometidas a normas mucho más estrictas que las de la República Democrática de Congo, por ejemplo, que produce más de la mitad del cobalto mundial pero donde las condiciones laborales violan sistemáticamente los derechos humanos, según las oenegés.

Varias empresas extranjeras ya han elegido invertir en este sector en Finlandia, como la alemana BASF y la belga Umicore. En la vecina Suecia, el campeón local de baterías Northvolt construye actualmente una gran fábrica en el norte del país.

En 2021, Terrafame prevé abrir una refinería que producirá suficiente sulfato de níquel para un millón de vehículos eléctricos y sulfato de cobalto para 300.000 vehículos.

Pero algunos expertos del sector advierten de que las reservas mundiales de cobalto ya son bajas y no bastarán para responder a la demanda futura.

"Necesitamos materiales procedentes del suelo, pero en el futuro, pienso que una gran parte de nuestros materiales procederá del reciclaje", dice Jyrki Nurmi, uno de los responsables del fabricante finlandés de tecnologías automovilísticas Valmet Automotive.

"Llevará tiempo", según él, "pero cambiará".

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