El final de las fiestas deja un panorama inédito ante la imposibilidad de frenar a ómicron

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Una enfermera atiende a un paciente con covid en la UCI de un hospital en Sofía (Bulgaria) (Photo: Hristo Rusev via Getty Images)
Una enfermera atiende a un paciente con covid en la UCI de un hospital en Sofía (Bulgaria) (Photo: Hristo Rusev via Getty Images)

“Récord”, “pico”, “máximo histórico”... El relato del coronavirus no solo no se debilita sino que aumenta hasta cifras nunca vistas como colofón a unas fiestas que han vuelto a estar marcadas por la pandemia.

Se fueron ya los reyes, toca guardar los turrones, pero no las mascarillas, que hace semanas parecían tener fecha de caducidad. Con ómicron a pleno rendimiento es imposible plantearse un horizonte de pandemia superada. Las Navidades han complicado todo un poco más y las curvas de España y el resto de países no dejan de subir, aunque con un pequeño halo de esperanza: la nueva variante tiene una letalidad menor

El fin de las Navidades no puede ser más drástico: ya hay más de 300 millones de casos en el mundo y, solamente en el Día de Reyes se sumaron más de 2,3 millones, otro de esos récords que la variante está reventando.

España, aprendiendo a “convivir” con el virus

Nadie es ajeno a ómicron y España, por supuesto, tampoco. La explosión en la transmisión vírica lleva al país a marcar el dato más alto de incidencia en Europa. Los contagios se han multiplicado hasta superar (ampliamente) los siete millones solo diez días después de alcanzar los seis. Con 7.164.906 positivos oficiales, la incidencia en España se dispara día tras día y cierra la semana en 2722,27.

Y, apunta la ministra Carolina Darias, aún no se han sentido los efectos de Nochevieja y Año Nuevo. Tras ellos debería alcanzarse el ansiado ‘pico’ de la sexta ola. Los cálculos de expertos y autoridades se van a la segunda o tercera semana de enero, cuando la incidencia pueda moverse ya por cifras inimaginables en los últimos dos años de pandemia.


La asunción es que ómicron y el covid no se van a ir y va a tocar “convivir” con ambos. Lo ha recordado este viernes Pedro Sánchez. En esa línea, Sanidad y las comunidades asumen la situación con medidas como la reducción de cuarentenas a siete días para asintomáticos o la relajación cuando haya infecciones en las aulas, como ha acordado la Comisión de Salud Pública. Un cambio que “se adapta a la situación pandémica actual”, han explicado fuentes de Sanidad.

Hay una gran esperanza. Es la vacuna y los datos lo atestiguan. España sigue a la cabeza de las potencias por ritmo de vacunación y gracias a esto los hospitales no han llegado al colapso de otras olas. Más del 90% de los mayores de 12 años tiene la pauta completa, se han administrado más de 15 millones de dosis de refuerzo y un millón de niños ya cuentan con su primer pinchazo, un tercio de todos los pequeños a proteger. Con un ritmo de contagio semejante, de no haber vacuna, UCI y plantas hospitalarias estarían en una situación insostenible.

Por ponerlo negro sobre blanco, hace justo un año Sanidad notificaba 42.360 nuevos positivos tras Reyes y elevaba la tasa de ocupación al 11,93% en planta y un 23,97% en las UCI. En enero de 2022, con cifras diarias de contagios triplicando las de 2021, ambos datos hospitalarios son mejores (11,79% en planta y 22,06% en UCI). No son buenos números, pero sí permiten evitar la saturación de urgencias, que deberían ir despoblándose una vez pasado el pico y según avancen más las terceras dosis.

El problema, hoy, está en la red de atención primaria, tomada por colas interminables de test, positivos leves o asintomáticos y consultas. En las últimas semanas se han sucedido los testimonios de sanitarios que han dicho ‘basta’ y han tenido que renunciar a su puesto.

Y en el mundo, un “tsunami”

A lo que se enfrentaba todo el planeta lo definió con ese término perfectamente claro la OMS antes del fin de año. Las cifras le dan la razón. Los positivos invaden todo, pero del mismo modo, la mortalidad aparece relativamente controlada. Incluso, el organismo cifra en un 10% su bajada en la última semana, prueba de “la menor letalidad” de ómicron frente a delta, como repiten sus dirigentes.

Este viernes, Reino Unido ha notificado 178.250 diagnósticos, en línea con los datos altísimos recientes, y otras 229 muertes. El empeoramiento que evidencia el sistema sanitario ha obligado a Downing Street a recurrir a los militares como refuerzo en hospitales de Londres.

Poco antes, EEUU rompía la barrera del millón de casos diarios para un solo país. Lo hizo, según datos de la Universidad Johns Hopkins, el martes 4 de enero. El país norteamericano pasa de los 58 millones en el acumulado de toda la pandemia y encabeza también la tabla de decesos, con 834.321.


El panorama no mejora en otras potencias. Emmanuel Macron, en un tono poco habitual, llegó a reconocer que quería “fastidiar” a su población no vacunada, unas declaraciones que hoy ha defendido por ser “su responsabilidad” hacer que la situación mejore.

Italia, por su parte, ha optado por la obligatoriedad de la vacuna a todos los mayores de 50 años y trabajadores, con multas para quien no cumpla. Medidas contundentes para acelerar un ritmo de protección que aún no se acerca al de España.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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