Fin a la dinastía empresarial de Samsung, una de las más poderosas del mundo

El vicepresidente de Samsung Electronics, Lee Jae-yong, habla durante una conferencia de prensa en el edificio de oficinas de una empresa en Seúl, Corea del Sur, el miércoles 6 de mayo de 2020. (Kim Hong-Ji / Pool Photo vía AP)

El líder de Samsung sorprendió a muchos esta semana con una inusual revelación: no piensa entregar la administración de la compañía a sus hijos, poniendo fin a la más poderosa dinastía de Corea del Sur.

"No planeo pasar mi rol a mis hijos", aseguró a los periodistas Lee Jae-yong, también conocido como Jay Y. Lee.

Samsung es el conglomerado más grande de Corea del Sur. Sus negocios combinados representan alrededor del 15% de toda la economía del país. Samsung Electronics, que representa el grueso del grupo, es el principal fabricante mundial de teléfonos inteligentes y proveedor de chips de memoria y pantallas de visualización.

Lee es nieto del fundador de Samsung, Lee Byung-chul. Su padre, Lee Kun-hee, dejó la dirección de la empresa tras un infarto en 2014. Con un título de la mejor universidad de Corea del Sur y un doctorado de la Escuela de Negocios de Harvard, Lee se convirtió en presidente de Samsung en 2009 y en 2013 fue nombrado vicepresidente de Samsung Electronics.

Polémica en torno a la sucesión

El ejecutivo de 51 años asumió el liderazgo de la compañía tras la enfermedad de su padre. Poco después, en 2017 fue declarado culpable de soborno relacionado con la sucesión de la compañía y la caída de la ex presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, y condenado a cinco años de cárcel a pesar de haber negado las acusaciones.

Samsung fue acusado de pagar 43.000 millones de wones ($ 37.7 millones de dólares) a dos fundaciones sin fines de lucro operadas por Choi Soon-sil, una amiga de Ms Park, a cambio del respaldo a una controvertida fusión de Samsung que allanó el camino para que Lee se convirtiera en el eventual jefe del conglomerado, un acuerdo que necesitaba el apoyo del fondo nacional de pensiones administrado por el gobierno.

Lee Jae-yong, Samsung Group heir, leaves after his verdict trial at the Seoul Central District Court in Seoul, South Korea August 25, 2017. Lee was handed down 5 years jail sentence while prosecutors sought a 12-year in prison. REUTERS/Chung Sung-Jun/Pool

En febrero de 2018, la sentencia se redujo a la mitad, y el Tribunal Superior de Seúl decidió suspender el período en la cárcel, ordenando su liberación de facto.

Lee reconoció el miércoles que Samsung "a veces no ha logrado cumplir con las expectativas de la sociedad". Respondió preguntas de la prensa sobre algunas de las controversias que la compañía ha enfrentado en los últimos años, incluidas las disputas sobre la formación de sindicatos, así como su propio juicio penal.

"Ha sido mi culpa", dijo Lee. "Ofrezco mis sinceras disculpas".

Por qué no le sucederán sus hijos

Sobre su afirmación de que no pasará la gerencia de la compañía a sus dos hijos -una hembra de 16 y un varón de 21- , Lee abundó: "Esto es algo en lo que he pensado durante mucho tiempo, pero he dudado en expresarlo abiertamente. Fue porque no solo es difícil el entorno empresarial, sino que sentí que sería irresponsable hablar sobre temas de sucesión cuando yo mismo no he sido apropiadamente probado todavía ", dijo.

No solo eso: el proceso judicial en su contra podría reactivarse. En agosto pasado, el tribunal superior de Corea del Sur ordenó un nuevo juicio para Lee.

Los comentarios del ejecutivo se produjeron pocos días después de que Samsung informara de mayores ingresos y ganancias operativas durante el primer trimestre del año, pero advirtiera que el resto de 2020 se verá afectado por los efectos de la pandemia de COVID-19.

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