Las fiestas de la varicela de Boris Johnson para vencer al coronavirus

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Hoy en día Reino Unido es un auténtico referente en la vacunación en todo el planeta. La velocidad de inmunización ha hecho que en apenas 5 meses se hayan administrado más de 60 millones de dosis, mientras que más del 56% de la población ya cuenta con al menos un pinchazo. Unos números que han impulsado la tasa de aprobación de Boris Johnson.

No cabe duda que la gestión de la vacunación ha sido exitosa, pero no se puede decir lo mismo de la manera en la que se manejó la pandemia. En los meses de febrero y marzo de 2020 el Gobierno falló de manera estrepitosa, tal y como ha revelado el que por aquel entonces era el asesor más cercano del primer ministro: Dominic Cummings.

Boris Johnson pocos días antes de contagiarse de coronavirus en marzo de 2020. (Leon Neal/Pool via REUTERS)
Boris Johnson pocos días antes de contagiarse de coronavirus en marzo de 2020. (Leon Neal/Pool via REUTERS)

El estratega, que fue durante varios años la mano derecha de Johnson y el gran arquitecto del Brexit, está compareciendo ante un comité parlamentario que está analizando el manejo del coronavirus por parte de las autoridades y parece decidido a tirar de la manta y contar con todo lujo de detalles el caos que se vivió en el número 10 de Downing Street cuando la pandemia saltó del continente asiático al europeo.

Desde el principio la estrategia de Johnson fue la de lograr la inmunidad de rebaño. Mientras que otros países del entorno como España, Francia o Italia imponían confinamientos domiciliarios, las autoridades británicas defendían que hubiera muchos contagios que permitieran a una parte importante de la población desarrollar defensas. 

Y una de las ideas que se comentó, tal y como ha revelado Cummings, fue la de hacer fiestas al estilo de la varicela para lograr la inmunidad colectiva.

Las fiestas de la varicela eran comunes cuando no existía la vacuna y consistían en alentar a los niños no infectados a interactuar con el que sí la tenía con el objetivo de que se contagiaran. Aunque era una práctica desaconsejada por los médicos, la ventaja principal era que el niño superaba la enfermedad a una edad temprana y así no la tenía luego en la edad adulta, cuando era más molesta y podía tener peores efectos.

Según las palabras del estratega, esta tesis era defendida por Mark Sedwill, secretario del Gabinete y asesor de Seguridad Nacional, que incluso insistió en que Johnson saliera en televisión para pedirle a la gente que hiciera fiestas de propagación del coronavirus, algo que finalmente no ocurrió.

Dominic Cummings parece decidido a tirar de la manta. (Photo by Hollie Adams/Getty Images)
Dominic Cummings parece decidido a tirar de la manta. (Photo by Hollie Adams/Getty Images)

Otra de las medidas polémicas que se barajó en Downing Street fue que el primer ministro saliera en televisión en febrero de 2020 y se le inyectara el virus en directo para mostrar a la sociedad que supuestamente no había peligro.

Cabe recordar que Boris Johnson se infectó finalmente en un momento temprano de la pandemia (a finales de marzo) y terminó ingresado en cuidados intensivos ante el empeoramiento rápido de su salud.

El día del colapso

Además Cummings ha hecho hincapié en un día clave, el 12 de marzo de 2020, que mostró el descontrol que existía en el Gobierno. En esa jornada, mientras que se discutía si se ponía en marcha el confinamiento domiciliario, Estados Unidos pidió al Reino Unido apoyo en una campaña de bombardeos en Oriente Medio, al tiempo que Carrie Symonds, prometida de Johnson, exigía a la oficina de prensa que respondiera a una historia en los medios que había salido sobre la pareja y su perro.

Tres temas que estaban encima de la mesa que provocaron, según el estratega, “una situación demencial”.

La conclusión de la historia es bien conocida. Finalmente el 23 de marzo de 2020, un par de semanas más tarde que el resto de países europeos, el Gobierno británico impuso el confinamiento domiciliario, aunque ya era tarde porque el país se convirtió en uno de los países del mundo más golpeados por la pandemia. 

Pese a que los contagios han ido remitiendo a medida que avanzaba la vacunación, actualmente Reino Unido es la séptima nación a nivel global en número de casos, con más de 4,4 millones, y la quinta en muertes con más de 127.000. Una gestión de la pandemia que con las indecisiones y los errores posiblemente ha costado muertes que podían haberse evitado.

Evolución de contagios de coronavirus en Reino Unido (Worlometers.info)
Evolución de contagios de coronavirus en Reino Unido (Worlometers.info)

En lo que se refiere a Cummings, finalmente en noviembre de 2020 fue despedido como asesor principal de Boris Johnson y desde entonces no ha perdido oportunidad para mostrarse crítico con el Gobierno. Conviene recordar que el estratega se vio envuelto en numerosas polémicas tras saltarse el confinamiento en repetidas ocasiones.

Más de un año después del comienzo de la pandemia se empieza a conocer poco a poco qué pasó en los pasillos de Downing Street y cómo se afrontó una amenaza que hoy en día ya suma más de 3,5 millones de muertes en todo el mundo.

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