Una empresa deberá indemnizar a un trabajador con ansiedad por obligarlo a celebrar su cumpleaños

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No quería que le hiciesen una fiesta de cumpleaños en la oficina. Avisó expresamente al responsable explicando los motivos. Aún así, la organizaron. Les demandó y la justicia ha dado la razón al trabajador, con problemas de ansiedad, que sufrió ataques de pánico como consecuencia de la celebración obligada, como recoge la BBC. La compañía tiene pensado recurrir.

Dijo que no quería una fiesta sorpresa de cumpleaños en la oficina porque podía provocarle un problema de ansiedad y no le hicieron caso. (Foto: Getty Images)
Dijo que no quería una fiesta sorpresa de cumpleaños en la oficina porque podía provocarle un problema de ansiedad y no le hicieron caso. (Foto: Getty Images)

Un tribunal estadounidense ha determinado que Gravity Diagnostics, empresa para la que trabajaba Kevin Berling hasta que fue despedido, debe pagar a su antiguo empleado una indemnización de 450.000 dólares (416.416 euros) por los daños provocados por una fiesta sorpresa de cumpleaños que advirtió que no quería debido a sus problemas de salud. 300.000 dólares (277.611 euros) son en concepto de angustia emocional. El resto es por los salarios perdidos.

Los hechos se remontan a agosto de 2019. En la mencionada empresa tienen la costumbre de organizar una fiesta de cumpleaños a sus trabajadores. Conocedor de esa tradición y dada su situación, Berling informó al gerente de que no quería que le hicieran una por su cumpleaños porque podía provocarle problemas de estrés y ansiedad. No le escucharon.

Cuando Berling se encontró con la fiesta sufrió un ataque de pánico y tuvo que salir de la oficina. Al día siguiente, relata la BBC, este residente en Kentucky (EE. UU.) fue “criticado” en el transcurso de una reunión donde le acusaron de “robar la alegría de sus compañeros de trabajo” y “ser una niña”, como figura en la demanda. Eso le provocó un segundo ataque de pánico y acabó siendo enviado dos días a casa, el 7 y el 8 de agosto. El 11 de agosto le despedían alegando una preocupación por la seguridad en la oficina.

En su demanda Berling considera que fue discriminado por su discapacidad. Su abogado, Tony Bucher, ha descartado ante la BBC que hubiese evidencias de un problema de seguridad o de que su cliente fuese una amenaza para sus compañeros.

“Tuvo un ataque de pánico. Eso es todo. Y, debido a que los representantes de Gravity Diagnostics no entendieron su respuesta de pánico y estaban desconcertados por su respuesta, asumieron que era una amenaza. Asumir que las personas con problemas de salud mental son peligrosas sin ninguna evidencia de comportamiento violento es discriminatorio”, ha sentenciado.

Por su parte, la compañía insiste en que sí suponía un problema de seguridad y que actuaron correctamente. Su directora de operaciones, Julie Brazil, declaró a Link NKY que Berling violó una “política de violencia en el lugar de trabajo”, que sus empleados “fueron las víctimas” y que impugnarán el veredicto conocido hace unos días.

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