Fico Gutiérrez, la vía de la derecha para las presidenciales en Colombia

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Federico Gutiérrez se presenta como el candidato de la gente. El exalcalde de Medellín terminó su mandato con una alta popularidad y logró imponerse en el escenario nacional para llegar a ser, hoy, el candidato de la derecha. Propone luchar contra la corrupción y la pobreza, con énfasis en la seguridad y la austeridad. Lo señalan de ser el continuismo de la Presidencia de Iván Duque. Fico promete conservar las cosas positivas del presidente saliente y cambiar lo que no funcionó.

El candidato del partido Creemos Colombia y de la coalición Equipo por Colombia llegó a imponerse como el mayor candidato de derecha en su primera carrera presidencial, aunque recientemente, se le apareció otro rival, el populista Rodolfo Hernández. Según los escenarios más probables, Gutiérrez podría llegar a una posible segunda vuelta de la elección presidencial y enfrentarse a Gustavo Petro, el líder de la izquierda.

Fico se ha presentado a sí mismo como un candidato joven, simpático y simple, que anda en las calles para conocer a los colombianos. Se describe como el gran defensor del Estado de derecho y se felicita por no estar involucrado en ninguna investigación de corrupción.

Gutiérrez se presenta como el "anti-Petro", con el lema, "orden y oportunidades". Describe su programa como una derecha moderada, basado en la seguridad y la reducción de la pobreza. Aunque oficialmente no recibe el apoyo directo del expresidente Álvaro Uribe, su línea política sigue la tendencia de los últimos mandatos presidenciales.

Su dinamismo y su llegada como novato en la escena política actúa tanto en su favor como en su contra. Su mandato de alcalde en Medellín fue un logro al nivel político ya que salió con una fuerte popularidad. Pero por otro lado, aparece como un candidato que carece de experiencia en cargos administrativos al nivel nacional y de conocimientos sobre su país más allá de Medellín.

Hasta llegar a ser alcalde de Medellín

Fico, 47 años, es originario de Medellín, donde nació el 28 de noviembre de 1974. Creció en una familia de clase media y se graduó como ingeniero civil de la Universidad de Medellín. También tiene una especialización en Alta Gerencia de la misma institución y otra en Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana. Está casado con Margarita Gómez Marín, con quien tiene dos hijos.

Llegó a ser concejal de Medellín en dos períodos consecutivos, de 2004 a 2008 y de 2008 a 2011. Entre 2011 y 2015, fue consultor en Seguridad Urbana Integral del Ministerio de Seguridad y Justicia en México y Argentina, antes de ser alcalde de Medellín entre 2016 y 2019.

Aunque no logró llevar a cabo algunos de sus proyectos, como la descongestión del tráfico vial, terminó su mandato de alcalde con una popularidad del 84%, una cifra muy alta, que refleja la satisfacción general de los habitantes con su trabajo. Sin embargo, el que se felicitaba de perseguir a los criminales en la calle y de luchar contra la inseguridad vio las tasas de homicidios por cada 100.000 habitantes aumentar, pasando de 22,1% en 2016 a 23,8% en 2019.

La administración de Fico sufrió un escándalo en 2017. Su ex secretario de Seguridad, Gustavo Villegas, fue capturado y acusado de ser aliado a una banda criminal con la cual compartía información sobre carteles para coordinar capturas de criminales. Estas detenciones eran después transmitidas en vivo por la Alcaldía y presentadas como logros de la administración de Fico.

Finalmente, Villegas firmó un preacuerdo con la Fiscalía y fue condenado por abuso de función pública y abuso de autoridad, delitos por los cuales ya ha terminado de cumplir su condena. El caso fue una mancha en la imagen de Fico, aunque él siempre afirmó que no tuvo conocimiento de tales relaciones con la banda criminal.

¿El continuismo del uribismo?

La mayor crítica de sus adversarios es la de seguir la línea política del expresidente Álvaro Uribe, ya que, aunque el exmandatario -cuya esfera política ha dominado el país en las últimas décadas- no le ha expresado su apoyo a Gutiérrez, este candidato pone sobre la mesa un proyecto cercano al del actual Gobierno, el del delfín político de Uribe, Iván Duque.

"Después de las elecciones del 13 de marzo, el uribismo no tuvo otra alternativa que jugársela por el establecimiento, es decir, considera que es mejor lograr reformas que revoluciones (...) es una visión reaccionaria y anti-revolucionaria, y Federico representa esta visión”, explica Rodrigo Pombo, abogado y profesor universitario.

De hecho, lo que más diferencia a Fico de Petro es considerar que no hay que tirar todo el mandato del presidente Duque por la borda. Gutiérrez opta por una línea política parecida, propone mantener lo que considera logros positivos del mandato del presidente saliente y afirma que cambiará lo que no ha funcionado.

Aunque el partido de Uribe, el Centro Democrático, ha decidido no apoyar oficialmente a Federico Gutiérrez, no ha presentado ningún candidato en la elección y él que se acerca más a su línea política es ciertamente Fico.

“Fico recoge las banderas del uribismo en torno a las críticas al Acuerdo de Paz (con la exguerrilla de las FARC, al que Uribe se ha mostrado un férreo opositor), con el tema de la seguridad y de la austeridad fiscal”, explica Daniela Garzon, Politóloga e investigadora para la Fundación Paz y Reconciliación.

La cuestión de la seguridad y la ruptura con el Acuerdo de Paz

Fico pone un gran énfasis en el tema de la seguridad. Propone luchar contra el crimen organizado, el narcotráfico y la inseguridad, mediante, entre otras cosas, un aumento de efectivos policiales y la profesionalización de la fuerza pública.

“Necesitamos que nuestras Fuerzas Militares y de Policía recuperen el sentido territorial, que vuelvan a las calles y veredas, que operen en contra de los criminales por fuera de las oficinas y cuarteles para la seguridad de nuestra ciudadanía”, escribe en su programa.

Federico Gutiérrez también promete combatir los grupos armados que no han dejado las armas, una política que fue bandera en su momento del expresidente Uribe, quien es conocido por su cuestionada política de "seguridad democrática", que volcó a las Fuerzas Armadas a una lucha encarnizada contra la guerrilla, que dejó a su paso la muerte de miles de civiles en ejecuciones extrajudiciales, algo con lo que Uribe rechaza vínculo alguno.

Gutiérrez afirma que respetará la parte del Acuerdo de Paz que tiene que ver con la amnistía a los grupos que han dejado las armas y la reinserción de los exguerrilleros, entre otras cosas. Sin embargo, el candidato, que había votado 'Sí' en la consulta sobre si realizar o no el acuerdo con la entonces guerrilla de las FARC en 2016, asume romper con una gran parte del pacto.

Fico ha expresado la imposibilidad de financiar el Acuerdo de Paz en su totalidad y propone no cumplir con algunas cláusulas, como la sustitución de cultivos ilícitos, o la reforma agraria, cuyo principal objetivo es crear condiciones de bienestar para la población rural.

El "anti-Petro"

A lo largo de su campaña presidencial, Federico Gutiérrez ha sido visto como el candidato "anti-Petro". Gustavo Petro, el candidato de la izquierda, representa el miedo de la derecha, que se asocia al chavismo, explica Garzon. En esta elección, “el electorado de derecha está buscando cualquiera menos a Petro”, comenta la experta.

Para hacer frente a la crisis económica, Fico propone una política de austeridad. Su objetivo es “buscar economías de escala en el manejo de recursos públicos y ganancias de eficiencia”, escribe en su programa.

Otros puntos claves de su programa son apoyar el emprendimiento, luchar contra la corrupción, la pobreza y las desigualdades. En términos de política exterior, propone reabrir la frontera con Venezuela para reanudar los intercambios comerciales. Sin embargo, no reconocería al Gobierno de Nicolas Maduro y limitaría la inmigración venezolana.

Fico logró imponerse en el escenario político colombiano sin haber asumido ningún cargo público al nivel nacional y representa la continuidad de las ya conocidas políticas derechistas en el país, pero faltará ver si su carismático discurso y su propuesta de bloquear la llegada de la izquierda serán suficientes para llevarlo a ocupar la silla presidencial.

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