Un festival que complace los gustos musicales de distintas generaciones

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Emilien Itim

El octavo día de Montreux Jazz Festival demostró que es posible atraer a generaciones con gustos musicales distintos en un evento que se define entre tradición y modernidad. Fue una noche en la que dominó la música francesa entre rap y rock and roll ye-yé. El género urbano también tuvo su momento.

Desde el mediodía comenzaron a llegar grupos de adolescentes a la entrada del Montreux Jazz Lab. Hicieron fila pacientemente, sentados en el piso, casi ocho horas antes de que comenzara el show. El cartel: Luidji y Laylow. Para las 8 pm, el Lab estaba colmado, 2.000 personas en total para ver primero a Luidji, artista de rap de la región parisina. Su adolescencia tuvo como banda sonora a Eminem, 50 Cent o Snoop Dogg. Sus primeras composiciones las hizo cuando tenía 15 años.

Su look es sobrio: camisa negra, cabello trenzado largo recogido en una media cola y gafas oscuras. En el escenario, teclados y una mesa de mezclas. Su sonido es más una combinación de R&B, sonidos electrónicos y rap, mucho más cercano a Kanye West, uno de los muchos artistas que lo inspiraron ya siendo adulto. Concibe la música como un proceso instintivo, según explica en una entrada de su blog escrita a sus inicios, cuidando de no copiar a quienes han sido referencia en su sonido.

El público lo aclama, saltando y cantando al tiempo la letra de cada una de las canciones que conocen de memoria como ‘Christian Dior’ de su primer álbum ‘Tristesse Business: Saison 1’ (2019). Mientras, la platea parece un bosque de teléfonos celulares que graba y retrata el show en continuo.

Eso es exactamente uno de los objetivos del Montreux Jazz Festival (MJF), conquistar a la audiencia joven de TikTok entre los 15-24 años. Una generación ávida de música sin importar el género y cuyos artistas favoritos se hacen famosos primero en Internet.

De ahí la fuerza de un canal en YouTube como Colors Studios. Es la plataforma más exitosa en su género, creada en 2016 en Alemania, no solo convierte canciones en tendencia, de artistas consagrados o emergentes, sino también es un trampolín para nuevos talentos del mundo entero. Luidji es uno de ellos. El canal cuenta con 19 millones de vistas anuales y más de 2.000 millones de vistas desde que surgió. El concepto: cada semana pone en línea la canción de un artista, cada presentación es grabada en un set minimalista en forma de cubo que cambia de color.

Los Dutronc mandaron la parada en el Stravinsky

Dos pisos más arriba, una generación completamente distinta, de unos 55 años para arriba, vibraba en el auditorio Stravinsky. En el programa un solo show principal a puertas cerradas: Dutronc & Dutronc.

Se trata de Jacques Dutronc, padre, y Thomas Dutronc, hijo, quienes están de gira por varios escenarios del continente. Su apellido puede no decir mucho fuera de países francófonos pero Jacques Dutronc tiene una carrera de más de medio siglo, convertido en ídolo, actor, cantante y seductor que desbocaba pasiones en la década de los sesentas. Con un estudio de grabación como fondo, los Dutronc salieron al escenario, ambos de gafas oscuras, acompañados por la Corsica Band. Abrieron con ‘Et Moi, Et Moi Et Moi’, éxito de 1966. Un tema sobre las vanas preocupaciones de un “bobó”, burgués bohemio en argot francés.

Entre canción y canción padre e hijo cuentan anécdotas, algunas graciosas, dando un tinte algo teatral a la presentación. El público responde. Siguieron con otro de los grandes éxitos del padre, ‘La Fille Du Père Noël’ (1966) en una versión más rock. El duo funciona entre la presencia y la figura que es Jacques, con su melena color plata, vestido de camiseta ceñida al cuerpo y chaqueta de cuero negras, y Thomas, quien además de tocar la guitarra es apoyo vocal importante para su padre quien se ha distinguido más por su estilo al interpretar que por la potencia de su voz, más hoy a sus 79 años. Esto sin contar la buena banda que los acompaña, en especial Basile Leroux en la guitarra.

El show oscila entre los duetos y los momentos en que Thomas interpreta sus propios éxitos. El mayor de ellos ‘J’aime plus Paris’ (2008) más rock y menos estilo manouche que en la grabación. Una canción con una letra que hace eco a las de su padre, en la que critica a los parisinos a quienes nada satisface, hacen mala cara y siempre tienen prisa. El público baila rock and roll y twist, disfrutando esa reminiscencia musical de su propia adolescencia.

Lizstomania al son de ritmos urbanos

Montreux también tiene una programación gratuita y sobre todo de calidad. Este viernes, el Liztomania, un pequeño auditorio para 500 personas, se llenó con el sabor tropical de la italodominicana Yendry. Es una joven artista que está tomando vuelo en Europa pero también en Latinoamérica, más allá de que figuras del reguetón busquen hacer colaboraciones con ella.

La música de Yendry está llena de sonidos caribeños, afro, R&B y reguetón. Las temáticas de sus canciones son sus vivencias, que sea la discriminación racial que ha vivido en Italia a donde llegó a los 4 años de edad o la violencia intrafamiliar en ‘Negra’ su canción más conocida y que el público cantó de principio a fin. Este sencillo salió al mercado en 2020 y se lo dedicó a su madre a quien le canta 'Ay mi nena / te me libren de los malos ojos / que siempre puedas hacer lo que tú quiera'.

Durante su set estrenó una nueva canción junto a su banda de músicos irlandeses, ante un público de treinteañeros latinos y europeos que mecían sus cuerpos al ritmo de singles como Ki-Ki (2022) con una clara influencia de souk. Yendry es versátil, canta en inglés y español, mantiene la energía a lo largo de su show y tiene un sonido dulce, sólido en los agudos pero sobre todo una capacidad vocal que podría explotar por completo fuera de las fronteras de la música urbana.

Al MJF le queda aún una semana de conciertos. Este sábado será Diana Ross quien se presente por primera vez en el Stravinsky. Por ahora, la apuesta por un público multigeneracional parece estar funcionando. La afluencia a los conciertos pagos ha sido tal, que en tan solo los primeros cuatro días de festival ya se cubrieron los gastos de los dos auditorios principales, según estimaciones del servicio de comunicación. Y ante lo que queda en el programa y el sol radiante sobre ese pedazo de paraíso suizo, la continuidad del MJF está más que asegurada.

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