Feijóo, del vértigo de suceder a Fraga a intentar igualar su récord

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. EFE/Cabalar/Archivo

Santiago de Compostela, 11 feb (EFE).- Lograr cuatro mayorías absolutas consecutivas e igualar el récord de Manuel Fraga. Ese objetivo -no menor, como diría él mismo- se dibuja como el principal aliciente que ha movido finalmente a Alberto Núñez Feijóo a volver a presentarse a la Presidencia de la Xunta.

Con 44 años en enero de 2006 Núñez Feijóo (Os Peares, Ourense, 1961), funcionario del cuerpo superior de la Administración gallega y bregado en labores de gestión al frente del Insalud y Correos durante los gobiernos de José María Aznar, reconocía el "vértigo" que le producía el reto que le encargaban sus compañeros.

Con 59 años, tras más de una década al frente del Gobierno gallego y con el sinsabor de no haber cumplido una de sus ambiciones, la de ser líder del PP, volverá a competir por ser presidente de la Xunta por cuarta vez, las mismas en que lo fue Manuel Fraga.

Y eso que Núñez Feijóo es el hombre que dijo que dos mandatos eran suficientes, que certificó en Lugo en 2013, tras ser reelegido por segunda vez líder del PPdeG, que diez años en un puesto -los que cumpliría en 2016 como líder de la formación- era el mayor tiempo que había pasado en su vida en un cargo y que ya estaba bien.

En aquella ocasión se había mostrado convencido de poder "entregar" en 2016 un partido más joven y mejor del que se había encontrado en 2006, cuando relevó a Manuel Fraga.

Pero llegado ese año, ante el impasse provocado por la repetición electoral de las generales de junio de 2016 en las que Mariano Rajoy volvió a ser candidato del PP, se descolgó de su propio convencimiento de no estar más de dos mandatos y anunció entre lágrimas que se presentaba por tercera vez... por Galicia.

El mismo Núñez Feijóo que, tras conquistar ese mismo año su tercera mayoría absoluta, insistía en que su "contrato" con Galicia acababa en 2020; el mismo político a quien se le volvió a quebrar la voz en junio de 2018 cuando vio cómo se le escapaba entre los dedos la posibilidad de suceder a Mariano Rajoy al frente del Partido Popular y otra vez entre sollozos se aferró a ese contrato con Galicia tras reconocer que se había pensado pelear por ser el líder del PP.

Un relevo casi seguro y que prácticamente nadie en el partido discutía.

Núñez Feijóo, quien entre las críticas de propios y extraños por no dar el paso se paseó durante semanas por platós y radios de medios de todo el país, repitiendo en varios de ellos, que si hubiese otra oportunidad en el futuro a lo mejor tomaría otra decisión.

Pese a un apoyo no oficial para que Pablo Casado fuese el líder frente a Soraya Sáenz de Santamaría, las relaciones entre ambos no siempre han pasado por su mejor momento, al menos mediáticamente.

Ambos han chocado, sobre todo, por las cesiones al discurso de Vox que el ahora líder del PP ha hecho para mantener el poder en territorios como Madrid, Andalucía o Murcia frente a la posición más desahogada del barón gallego, comunidad donde a la formación de Santiago Abascal ni está ni se le espera.

También fue pública la discrepancia del presidente gallego con la elección de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso, ya que Núñez Feijóo consideraba que su perfil distanciaba al partido de los votantes de centro.

Y ese es el votante que pretende atrapar Núñez Feijóo el próximo 5 de abril, intentando pescar entre votos de su propio partido que no votaron por Casado en 2019 y de otros que optaron por los socialistas, partido que llegó a ganar al PP por primera vez en unas generales en Galicia en el mes de abril y que después, en noviembre, logró un empate técnico.

Para el político de Os Peares, además, quedan atrás las fotos de los noventa que salieron a la luz hace siete años, a los pocos meses de ganar por segunda vez la Xunta, en las que aparecía con el entonces contrabandista y en la actualidad condenado por blanqueo de capitales procedente del narcotráfico, Marcial Dorado.

Según Núñez Feijóo, alguien, aunque no dijo quien, había intentado chantajearle con la publicación de esas fotos para que abandonase su carrera política.

Si algo ha cambiado de forma radical en la vida del presidente gallego, en cualquier caso, ha sido el nacimiento en febrero de 2017 de su primer hijo, Alberto, que este fin de semana cumplirá tres años.

Feliciano López