Trillo, el hombre fuerte y polémico de Aznar prácticamente desaparecido

M. J. Arias
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La noche del domingo, en su programa en La Sexta, Jordi Évole entrevistó a José María Aznar, expresidente del Gobierno que aseguró que no pondría la mano en el fuego por nadie más que por él en cuanto a corrupción se refiere. No es de extrañar teniendo en cuenta que la mayor parte de quienes fueron sus ministros se han visto salpicados por alguna trama o han tenido problemas legales. Uno de ellos, Federico Trillo, ministro de Defensa durante el segundo Gobierno de Aznar, polémico donde los hubiera y desaparecido del mapa político y social desde hace años.

El último cargo público de Federico Trillo fue el de embajador en Londres, puesto del que dimitió en 2017. (Foto: REUTERS/Sergio Perez)
El último cargo público de Federico Trillo fue el de embajador en Londres, puesto del que dimitió en 2017. (Foto: REUTERS/Sergio Perez)

Una de las últimas noticas referentes a él se remonta a 2018 en el contexto del caso Gurtel. Fue entones cuando, en unas declaraciones recogidas por el diario El País, aseguró que quienes habían promovido la operación fueron la ministra de Justicia, Dolores Delgado, al exjuez Baltasar Garzón y al excomisario jubilado José Manuel Villarejo, y a los jefes de la UDEF.

Una aparición puntual en un largo periodo de tiempo de silencio y perfil bajo para un político que durante años acaparó titulares y polémicas. Nacido en Cartagena en mayo de 1952, Trillo es hijo de un militar y político franquista con el que comparte nombre. Se licenció en Derecho por la Universidad de Salamanca y está doctorado en Derecho.

Su carrera militar comenzó pronto. En 1974 entró a formar parte del Cuerpo Jurídico de la Armada, donde fue el número uno de la promoción de aquel año siendo destinado a la Fiscalía de la Zona Marítima del Mediterráneo entre los años 1975 y 1979. Por oposición logró plaza en 1979 como abogado dentro del Consejo de Estado, puesto que dejó una década después para dedicarse de lleno a la política.

Empezó siendo parte del gabinete jurídico de la entonces llamada Coalición Popular de Manuel Fraga, ayudándole a construir dicha formación, que acabaría siendo el Partido Popular, y formando parte de la Ejecutiva Nacional desde 1986.

En 1989 se convirtió en diputado por Alicante y hasta 1996 fue vicepresidente de la mesa del Congreso. Además, entre 1991 y 1996 fue portavoz de Justicia de los populares y en 1996 pasó a ejercer como Presidente del Congreso de los Diputados hasta el año 2000. Fue entonces cuando pronunció su famoso “manda huevos” que escuchó todo el mundo en uno de los ejemplos más sonados de un micrófono abierto por descuido.

Fue en 2000 cuando José María Aznar lo eligió como Ministro de Defensa. Era el segundo mandato de Aznar y durante el tiempo que ocupó la cartera de Defensa, Trillo protagonizó algunas de las polémicas más sonadas de su carrera política. Primero, la orden de asalto a la isla del islote de Perejil ocupado por militares marroquíes. Fue en julio de 2002. 

Un año más tarde, en mayo de 2003, tuvo lugar el accidente del Yakovlev 42 en Trebzon (Turquía). Murieron 62 miembros del Ejército español, 12 ucranianos y un bielorruso que volaban de vuelta de Afganistán. El que fuera Ministro de Defensa nunca aceptó responsabilidad alguna en el caso, que llegó a juzgarse por la manera en la que fueron tratados los restos de los fallecidos y por el que fueron condenados varios cargos militares.

Pese al escándalo que supuso y las críticas a la cúpula militar bajo el mandado de Trillo, este fue nombrado embajador en Londres por el entonces ministro de Exteriores, García Margallo, en 2012. Un nombramiento polémico por varias razones, como recuerdan en El Plural. Por el poco conocimiento de la lengua local del elegido, porque se había dicho que ese tipo de puestos se destinarían a diplomáticos y por cómo acabó su andadura como embajador.

Además de una denuncia por acoso laboral, mientras estuvo en la Embajada de Londres Trillo tuvo que hacer frente a que saliese a la luz el cobro irregular de más de 300.000 euros a través de una trama corrupta descubierta por la Hacienda de Castilla y León en 2015. El que fuera Ministro de Defensa siguió en el cargo hasta que presentó su dimisión en enero de 2017. Desde entonces, está prácticamente desaparecido del panorama público. 

Divorciado, con cinco hijos y numerario del Opus Dei, en octubre de 2019 participó, junto a Josep Piqué, exministro de Exteriores, en un encuentro organizado por la Fundación Pablo VI en el que analizó la situación del Reino Unido a las puertas del Brexit ante la cercanía de una de las primeras fechas para que este se hiciese efectivo.

Fue entonces cuando, preguntado por el papel que podía jugar la Iglesia para “frenar la deriva de la desintegración de la UE”, respondió que esta “tiene que intensificar su papel como comunidad creyente de difundir sus valores y rezar. Además, tiene una enorme capacidad de influencia a la hora de subrayar las raíces cristianas de Europa. Si no, los cristianos haríamos abdicación de nuestros valores esenciales”, como recoge el sitio vidanuevadigital.com.

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