Desenmascaran el fraude en un estudio sobre fumadores y el covid-19

Miguel Artime
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Anciano fumando. (Imagen Creative Commons vista en Flickr de Javi Sanchez de la Viña).
Anciano fumando. (Imagen Creative Commons vista en Flickr de Javi Sanchez de la Viña).

Hace casi un año, publiqué un artículo basado en el trabajo de un cardiólogo griego llamado Konstantinos Farsalinos (especialista en daños ocasionados por el tabaco), en el que se preguntaba por qué si China es uno de los países con mayor índice de tabaquismo, había tan pocos hospitalizados por covid-19 allí que se reconocieran fumadores. (El preprint, se podía leer en este enlace).

Más tarde, un trabajo similar dirigido por el mismo investigador y realizado esta vez sobre pacientes mexicanos, apareció publicado en julio de 2020 como “vista preliminar” en en la revista European Respiratory Society.

Durante aquellos primeros meses de pandemia, el mundo científico bullía de trabajos intentando encontrar puntos débiles al coronavirus. Nada que reprochar, se estudiaron las características de miles de sustancias conocidas, entre ellas la nicotina, ya que algunos médicos parecían haber detectado una aparente correlación entre personas no fumadoras y enfermos graves de covid-19.

Lo cierto es que no había vuelto a oír hablar del trabajo de Farsalinos. Supuse que, como tantas otras falsas promesas contra el coronavirus que acabaron aparcadas en el olvido por falta de evidencias, la hipótesis de la nicotina protectora simplemente había sido desechada.

Bien, hoy he vuelto a oír hablar de aquel asunto, y la verdad es que me he sentido un poco timado. La citada revista que publicó la vista preliminar, acaba de retractarse de la misma, ya que el autor no ha sido capaz de probar, más allá de toda duda, que no tiene lazos financieros con… la industria del tabaco.

No me sorprende, aunque ciertamente me decepciona. En realidad todos los que nos dedicamos a la divulgación éramos conscientes de que, motivados por la emergencia del momento, se estaba dando pábulo a muchos estudios pequeños en fase de preimpresión, que tal vez no respondieran a lo que se dice “buena ciencia”. El trabajo de Farsalinos, en realidad un meta-estudio (o recopilación de varios estudios) no parecía de los más sospechosos.

Imagen del biólogo del cáncer Jason Sheltzer, quien pone totalmente en duda el preprint publicado por Farsalinos. (Céedito imagen Cold Spring Harbor Laboratory).
Imagen del biólogo del cáncer Jason Sheltzer, quien pone totalmente en duda el preprint publicado por Farsalinos. (Céedito imagen Cold Spring Harbor Laboratory).

En un exhaustivo hilo publicado en twitter por Jason Sheltzer (biólogo especialista en Cáncer doctorado en el MIT, actualmente trabajando para el Laboratorio Cold Spring Harbor) el investigador estadounidense analiza el preprint “chino” de Farsalinos que tanto circuló por internet. ¿Las conclusiones? Los errores fueron numerosos, y por tanto deberíamos de ser de lo más escépticos.

Si recordáis, el preprint contrastaba datos provenientes de dos fuentes estadísticas diferentes. La primera, facilitada por la OMS, indicaba que el 27% de la población de China fumaba. La segunda, suministrada por fuentes hospitalarias chinas, indicaban que menos del 27% de los ingresados en planta por covid-19 se identificaban como fumadores.

En base a los datos cruzados, el equipo de Farsalinos observó que “los fumadores actuales tenían un 23% menos de probabilidades que los no fumadores, de ser diagnosticados con covid-19”. Más aún, había ciertas patologías previas que sí parecían influir negativamente en la gravedad de la infección, por ejemplo la edad avanzada, el sexo, contar con una o más comorbilidades, y ciertas enfermedades como la diabetes, la EPOC, la enfermedad renal crónica, la inmunosupresión y la hipertensión. El tabaquismo en cambio, no estaba entre ellas.

En su escrito de revisión, Sheltzer afirma que la comparación de aquel preprint asumía erróneamente que la definición de fumador era constante. Uno de los artículos incluidos en el meta análisis del equipo de Farsalinos, utilizaba en realidad un límite de corte de 30 cajetillas al año para identificar a los fumadores. Es decir, no identificaba a todos los fumadores sino solo a los verdaderamente empedernidos.

Dado que los datos de la OMS no establecían este límite de 30 paquetes año para el cálculo de ese 27% de fumadores en el país, es absolutamente erróneo comparar directamente los dos valores como si estuvieran midiendo lo mismo”, dice Sheltzer.

Farsalinos entrevistado por un defensor del cigarrillo electrónico. (Imagen tomada de un video en el canal de Youtube de PBusardo).
Farsalinos entrevistado por un defensor del cigarrillo electrónico. (Imagen tomada de un video en el canal de Youtube de PBusardo).

Pero Shletzer no se detuvo ahí, se decidió a escribir a los autores de algunos de los estudios recopilados por Farsalinos, con el ánimo de investigar un poco mejor las fuentes. Uno de los doctores chinos que le respondió, afirmó que creía que la baja frecuencia de tabaquismo que relataban algunos pacientes se debía a que “literalmente estaban demasiado enfermos como para responder a las preguntas”.

En otro de los trabajos chinos recopilados en el meta estudio del cardiólogo griego, se informa de la frecuencia de varias comorbilidades (trastornos adicionales que se suman al primario) vistas en las personas ingresadas por covid-19. Sorprendentemente, en ese trabajo solo el 13% de los pacientes de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), el 8% de los hipertensos, y el 10% de los enfermos cardiovasculares se identifican como fumadores. Si asumimos como cierto que el 27% de los chinos es fumador, entonces se podría sugerir erróneamente que fumar también protege contra las enfermedades pulmonares y del corazón.

Resumiendo. Partir de la base que el 27% de los chinos fuma no es un dato sólido sobre el que cimentar posteriores comparativas. De hacerlo se llegan a conclusiones tan absurdas como que fumar reduce a la mitad el riesgo de padecer EPOC.

Para finalizar de destrozar el trabajo de Farsalinos, Sheltzer hace referencia a un trabajo que compara directamente pacientes hospitalizados en China, que dieron tanto positivo como negativo en test covid-19, publicado en Journal of Medical Virilogy. Según este trabajo, el 19% de los pacientes que dieron positivo eran fumadores, en comparación a un 15% de pacientes que dieron negativo y se identificaron como fumadores.

De este último trabajo se pueden extraer dos datos interesantes. El primero es que la cifra de fumadores hospitalizados (tanto positivos como negativos en covid-19) está por debajo del famoso 27% calculado por la OMS. El segundo es que los números parecen indicar que fumar no protege contra la infección por coronavirus.

En cuanto a que Farsalinos no pudiera demostrar estar libre de vínculos con la industria tabaquera, no se… vamos a darle el beneficio de la duda, aunque he encontrado vídeos suyos en los que parece apoyar abiertamente el uso del cigarrillo electrónico. 

De ser cierta la relación, eso podría explicar por qué otros estudios arrojaron resultados tan diferentes sobre los efectos de la nicotina. Por mencionar alguno, las conclusiones de este otro preprint (también un meta análisis, por cierto) sugerían que fumar doblaba el riesgo de desarrollar una forma severa de covid-19.

¿A quién creer? No sé, pero en esto de las supuestas virtudes del tabaco (pese a que ciertamente la nicotina tiene propiedades anti inflamatorias) creo que lo mejor es dejarse llevar por el sentido común. Y mientras tanto por favor, tomémonos los preprints como lo que son, trabajos pendientes de revisión, que aún no han sido publicados. Y en ciencia, como decía un viejo profesor universitario al que conocí: “si algo no está publicado, no existe”.

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