El famoso músico de jazz que fue secuestrado para tocar en la fiesta de cumpleaños de Al Capone

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Thomas Wright Waller, más conocido por su nombre artístico ‘Fats Waller’, está considerado como uno de los más grandes músicos de swing y jazz de la primera mitad del siglo XX.

Fats Waller fue un famoso músico de jazz que en 1926 fue secuestrado para tocar durante tres días en la fiesta de cumpleaños de Al Capone (imagen vía Wikimedia commons)
Fats Waller fue un famoso músico de jazz que en 1926 fue secuestrado para tocar durante tres días en la fiesta de cumpleaños de Al Capone (imagen vía Wikimedia commons)

Neoyorquino de nacimiento (1904), siendo un adolescente ya empezó a tocar el piano para acompañar a grandes cantantes de jazz de la época y con apenas 20 años triunfaba tanto en solitario o como integrante de grandes bandas (las conocidas como ‘Big Band’ que tan populares se hicieron).

Una noche de enero de 1926 (cuando todavía no había cumplido los 22 años de edad) salió del Sherman Hotel de Chicago donde lo habían contratado para tocar unas cuantas sesiones y se encontró con tres matones que lo rodearon y encañonándole una pistola en el estómago lo obligaron a subir a una limusina negra.

Fats Waller no entendía aquella situación, pero era muy consciente que había llegado su hora y que en cualquier momento le pegarían un tiro y lo lanzarían de aquel automóvil en marcha, para dejarlo tirado en cualquier lado, tal y como estaba ocurriendo con tantas otras personas en aquellos convulsos años de Ley Seca en los que la mafia campaba a sus anchas.

En su corta vida pocas habían sido las veces en las que había tenido contacto alguno con miembros de bandas criminales y las veces que lo había hecho era porque los gásteres habían acudido a alguna de sus actuaciones y le habían felicitado.

Pero aquel repentino asalto, pistola en mano, no acababa de entender por qué se había producido ¿quizá algún espectador insatisfecho con su actuación de aquella noche en el Sherman Hotel? No era consciente de haber ofendido o molestado a alguien y, hasta la fecha, siempre había satisfecho las exigencias de los que acudían a sus sesiones musicales.

Cuando fue subido a aquella limusina, encañonado con la pistola, lo único que pudo escuchar fue la indicación que dio el chofer de la misma de que se dirigían a Cícero, una pequeña población que se encontraba a una quincena de kilómetros del centro de Chicago.

Cuando el automóvil paró los matones bajaron a Fats Waller, lo metieron dentro de un edificio que no supo reconocer y lo llevaron frente a un piano que se encontraba en medio de un gran salón repleto de personas que estaban celebrando una fiesta de cumpleaños, para su sorpresa el homenajeado era ni más ni menos que Al Capone, quien en aquellos momentos ya se había convertido en uno de los capos de la mafia más conocidos y temidos.

Fats Waller se sentó frente al piano, tocó una de sus piezas musicales y recibió una ovación de todos los asistentes, siendo quien más efusivamente aplaudía el propio Al Capone.

El famoso mafioso estaba celebrando la fiesta de su 27 cumpleaños y Fats Waller resultó ser el ‘regalo especial’ que quisieron hacerle sus muchachos, quienes sabían que su jefe era un gran admirador del joven músico y habían querido darle la sorpresa llevándolo hasta aquel festejo que duró tres días enteros y en los cuales el pianista tuvo que entretener y deleitar a todos los presentes, quienes se iban acercando hasta él y le iban solicitando canciones, tras depositar algunos billetes en su bolsillo.

Evidentemente en aquella celebración también hubo tiempo para descansar, comer y beber caro champan francés. Tras finalizar la fiesta y llevado de regreso en la limusina hasta el Sherman Hotel, Fats Waller llevaba varios miles de dólares en fajos de billetes dentro de sus bolsillos.

Fuente de las imágenes: Wikimedia commons

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