Estos fallos al hablar son indicio de una lesión neurológica previa a la esclerosis

Hablar muy alto, muy bajo, muy lento o muy rápido, sin ton ni son, podría ser consecuencia de una lesión neuronal relacionada con la esclerosis múltiple, una enfermedad con mil caras que no solo limita los movimientos (Foto: Getty)
Hablar muy alto, muy bajo, muy lento o muy rápido, sin ton ni son, podría ser consecuencia de una lesión neuronal relacionada con la esclerosis múltiple, una enfermedad con mil caras que no solo limita los movimientos (Foto: Getty)

Cada vez sabemos un poco más de la esclerosis múltiple (EM), conocida como la enfermedad de las 1.000 caras porque se presenta con diferentes síntomas en cada persona. Casi siempre la asociamos a la pérdida de movilidad, pero uno de los signos menos conocidos de la esclerosis es que puede afectar a la manera de hablar. Un rasgo común a otras enfermedades que puede llevar a confusión y dificultar el diagnóstico.

Las anormalidades en la voz como voz débil (afonía) o ronca no siempre están relacionadas con enfermedades graves, sino que la mayoría de las veces se relacionan con procesos gripales o infecciones. Sin embargo, algunas veces las lesiones neurológicas producen una afectación del habla denominada 'disartria', que es común en la esclerosis múltiple.

La esclerosis múltiple, que una de las enfermedades neurológicas más comunes entre los jóvenes de entre 20 y 40 años (especialmente en mujeres) y la segunda causa de discapacidad en los países desarrollados, afecta mucho a la manera de comunicarse.

Entre un 50 y 65 por ciento de las personas diagnosticadas de EM presenta algún tipo de alteración cognitiva a lo largo del desarrollo de la enfermedad algo que puede tener consecuencias en todos los ámbitos de la vida, incluyendo la comunicación.

Si bien solemos sospechar que algo pasa cuando de pronto alguien empieza a hablar despacio y tener dificultades para pronunciar ciertas palabras (¿será un ictus?), no nos alarmamos si alguien habla a una excesiva velocidad, con pocas o demasiadas variaciones en el tono o en el volumen.

Sin embargo, las alteraciones cognitivas interactúan de manera directa con la 'disartria', un trastorno que merma la capacidad del habla, y que está relacionada con la atención, la velocidad de procesamiento o la memoria, entre otras.

Este un síntoma, que afecta a entre un 25 y un 55 por ciento de estas personas, suele caracterizarse por una articulación imprecisa de las palabras, por anormalidades en la voz (en la velocidad, en el ritmo y en la melodía del habla) y por la fatiga vocal.

Por ejemplo, las personas con disartria pueden presentar articulación imprecisa y, a menudo, se expresan utilizando frases cortas. Hay varios tipos de disartria, pero la que suele aparecer en la EM es la causada por una afectación del cerebro y el cerebelo. En función de la alteración del funcionamiento de dichos órganos, los pacientes presentan distintos niveles del trastorno del habla.

Algunas de las manifestaciones más claras de disartria son:

  • Descontrol en la intensidad de la voz (es característico disminuirla al final de la frase).

  • Articulación defectuosa (omisiones, sustituciones, etc.)

  • Monotonía en el habla, sin ritmo y sin melodía (médicamente se llama disprosodia).

  • Mal control fono-respiratorio (a menudo, durante la conversación aparecen episodios de falta de aire y fatiga al hablar)

  • Arrastrar palabras al hablar.

  • Rudeza de la voz.

  • Dificultad a la hora de soplar, chupar y silbar.

  • Habla lenta pero correcta (llamada “bradilalia”). Sin embargo, como señalábamos al principio, también podemos encontrarnos con lo contrario, “taquilalia”, que se caracteriza por un ritmo acelerado y omisión de parte de la información.

Por otro lado, la disartria, suele estar bastante relacionada con las dificultades para tragar (disfagia), ya que la afectación muscular de los órganos bucofonatorios compromete tanto el habla como la función masticatoria y/o deglutoria.

Las personas con EM suelen presentar principalmente disfagia para líquidos, lo que implica atragantamientos a la hora de ingerir bebidas y en ocasiones, también en el momento de tragar saliva.

Es por todo ello que muchas personas con esclerosis múltiple pueden tener problemas para comunicarse de forma eficaz, viéndose intimidadas a la hora de hacer tareas como conversar, o hablar en público. La solución a este problema pasa por acudir a un especialista para llevar a cabo una rehabilitación del habla.

Como todos los síntomas asociados a la EM, los problemas de habla y deglución son resultado de la degradación progresiva de la mielina (capa externa aislante que rodea a las células y fibras nerviosas que permite su correcto funcionamiento) y de las fibras nerviosas.

Esto provoca un trastorno en la señal transmitida por las neuronas que conducen los impulsos del cerebro y la médula espinal hasta los músculos, lo que genera una activación excesiva. De esta forma, se produce una descoordinación de los músculos que intervienen en el proceso del habla y de la deglución.

Los problemas del habla se producen por daños o lesiones en los mecanismos nerviosos que se encargan de la sensibilidad, coordinación y acción en el área de los músculos de los órganos fono-articuladores, que son la laringe, la faringe, las fosas nasales, la parte posterior de la cavidad oral y la boca. Esto se da debido a la progresiva afectación de los nervios y su recubrimiento de mielina, características de la evolución de la EM.

Para tratar la disartria, el logopeda realizará una evaluación para tratar de discernir la causa exacta del problema. El profesional determinará qué áreas están afectadas y establecerá un plan terapéutico para conseguir una mejor inteligibilidad y una comunicación eficaz que seguramente incluirá ejercicios neuromusculares, neurosensoriales y psicomotrices dirigidos a potenciar la fuerza, regular el tono muscular y mejorar la coordinación y sensibilidad.

En ocasiones, se pueden utilizar estrategias sencillas para obtener resultados eficaces, minimizando los factores que interfieren en la comunicación. Pequeños cambios (posturas inadecuadas, mala dentición, estado anímico, efectos secundarios de fármacos…) pueden ayudar a mejorar los síntomas. También es importante evitar el calor, la fatiga o hablar en ambientes ruidosos,.. Estas medidas pueden ayudar a mejorar la comunicación con el entorno de la persona con esclerosis múltiple.

Más historias que te pueden interesar:

VIDEO: Bruce Willis se retira de la interpretación por una enfermedad cognitiva que afecta al habla

Cómo el virus del herpes desencadena la esclerosis múltiple

El cambio en la dieta que podría ayudar a tratar la esclerosis múltiple

Mielitis, el 'cosquilleo' que hizo sospechar a María Pombo de que podría sufrir esclerosis múltiple