Los fallidos viajes del PP al centro: 20 años intentando llegar

Asier Martiarena
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Pablo Casado y José María Aznar durante la Convención Nacional del PP de 2019.
Pablo Casado y José María Aznar durante la Convención Nacional del PP de 2019. (Photo by Jesus Hellin/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Poco se habla de la interminable travesía emprendida por el Partido Popular hacia el centro político. Ahora le ha tocado a Pablo Casado marcar el rumbo tras la purga de Cayetana Álvarez de Toledo por expresar públicamente sus extremismos sin pasar por el tamiz de la corrección política. Pero, el episodio del lunes no es más que una nueva etapa de un viaje sin fin emprendido por el PP hace más de 25 años.

De hecho ni siquiera es el primer volantazo al centro para Casado, quien en 2018, tras salir victorioso de las primarias internas, propugnó la estructuración de "un PP más ampliado, más popular, integrador, reconocible por moderado, responsable de la defensa de sus propias posiciones y del sistema que todos compartimos".

Tres años antes, tras un importante retroceso electoral, fue el entonces presidente del partido, Mariano Rajoy, quien justificó la renovación de cargos con el nombramiento de nuevos vicesecretarios de esta manera: "Nuestro voto se ha perdido claramente por el centro y se ha perdido sobre todo por la abstención". Un diagnóstico que se comprometió a revertir reubicando ideológicamente al partido en "la moderación y la centralidad".

Un discurso calcado al que blandió en 2004, tras perder sorprendentenmente las elecciones por el empeño de su predecesor, José María Aznar, de aliarse con los líderes neocon George Bush (Estados Unidos) y Tony Blair (Reino Unido), y embarcar a España en la invasión de Irak.

La existencia de varios intentos por cambiar de rumbo evidencia que, entre 2004 y 2015, el PP se escoró a la derecha por la inercia de sus planteamientos más naturales. El propio Rajoy lo reconoció irónicamente hace un año cuando, en un debate sobre el 40 aniversario de la Constitución, el también expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, le señaló con sarcasmo: "Con los años te has vuelto más de centro". A lo que el gallego le contestó con su habitual retranca, "algo estoy haciendo mal".

Pero Rajoy, en realidad, simplemente repitió lo que observó de su maestro Aznar. Quien ya a mediados de los noventa, en su pugna por desbancar al PSOE de Felipe González, le aplicó una capa de "diálogo y moderación" al recién fundado PP para intentar lograr el acuerdo con otras fuerzas políticas como así resultó en 1996, cuando se convirtió en presidente del Gobierno gracias a los apoyos de CIU, PNV y Coalición Canaria.

Da nuevo tuvo que virar al centro años después, tras desconectar con sus votantes cuando se olvidó de la moderación con portavoces como Miguel Ángel Rodríguez -hoy asesor de Isabel Díaz Ayuso en Madrid- o Francisco Álvarez Cascos.

Podemos decir, por tanto, que el viaje del PP al centro se inició casi con su fundación en 1989 cuando, tras la caída de la UCD, aglutinó todos esos votos hasta convertirse en el principal partido de la oposición con aspiraciones reales de alcanzar la presidencia del Gobierno con apoyos externos. Pero no por un convencimiento moderado o de un talante conciliador, salvo casos como los de Alberto Núñez Feijoo (Galicia) o Borja Sémper (Euskadi). Sino por un pragmatismo tecnócrata. Por eso el viaje al centro nunca termina. Porque solo lo emprenden cuando están en la oposición o pierden votos. Cuando necesitan rearmarse y sumar apoyos para volver a alcanzar el poder. Ya lo radiografió el socialista Alfonso Guerra hace casi una década: "¿De dónde vendrá el PP, que lleva tantos años viajando al centro?"

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