El mundo llora a Nelson Mandela, símbolo de la lucha contra el apartheid

JOHANNESBURGO (Reuters) - Nelson Mandela, el icono de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, murió el jueves en su hogar a los 95 años vencido por una larga infección pulmonar, generando una oleada de muestras de afecto y respeto por todo el mundo.

Pese a que la salud de Mandela había estado muy frágil durante casi un año, el anuncio del presidente sudafricano Jacob Zuma de la pacífica muerte en Johannesburgo del ganador del premio Nobel de la Paz sacudió a Sudáfrica.

Las calles de la capital Pretoria y Johannesburgo estaban en silencio. En los bares y clubes nocturnos la música fue apagada mientras la gente se reunía para comentar la noticia.

"Ya está descansando. Ahora está en paz", dijo Zuma visiblemente emocionado y vestido completamente de negro, en un discurso televisado.

Los líderes mundiales y ciudadanos comunes rindieron un sentido homenaje al hombre que fue el primer presidente negro sudafricano y un símbolo global de la lucha contra la injusticia en pos de la reconciliación racial.

Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, describió a Mandela como una inspiración y como "uno de los seres humanos más influyente, valiente y profundamente bueno con el que cualquiera de nosotros haya pasado tiempo en este mundo".

Los sudafricanos se mostraron abrumados por la noticia. "Se siente como si hubiera muerto mi padre. Era un hombre tan bueno. Era un modelo a seguir, a diferencia de nuestros líderes actuales", dijo Annah Khokhozela, una niñera de 37 años, en Johannesburgo.

Fuera de la vieja casa de Mandela en Soweto, una multitud de personas, muchas envueltas en banderas sudafricanas, se reunió para cantar alabanzas en honor al líder. "Mandela, tú nos has traído paz", era una de las canciones.

Mandela, conocido en Sudáfrica por el nombre de su clan, Madiba, emergió tras pasar 27 años en prisión para guiar a Sudáfrica hacia la democracia tras un pasado de violencia y sangrientos enfrentamientos.

Mandela surgió de las tinieblas rurales para desafiar el poder del Gobierno de la minoría blanca, lo que le dio al Siglo XX una de sus figuras más respetadas y amadas.

Fue uno de los primeros en abogar por la resistencia armada al apartheid en 1960, pero luego pidió la reconciliación y el perdón cuando la minoría blanca del país comenzó a perder poder 30 años después.

Algunos amigos de Mandela minimizaron de inmediato los temores de que la muerte del gran conciliador pudiera traer de regreso las tensiones políticas y raciales que dividieron a Sudáfrica durante el apartheid.

"El sol saldrá mañana, y el día siguiente y el próximo (...) puede que no parezca tan brillante como ayer, pero la vida continuará", dijo el exarzobispo de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu, otro líder contra el apartheid.

SUDÁFRICA "PERDIÓ UN PADRE"

Zuma ordenó colocar las banderas a media asta y dijo que habrá un funeral de Estado para Mandela, que fue elegido presidente en 1994 en una histórica votación donde pudieron participar todos los sudafricanos y se retiró en 1999.

"Nuestra gente ha perdido a un padre. Pese a que sabíamos que este día iba a llegar, nada puede apagar nuestra sensación de una pérdida imperecedera. Su lucha incesante por la libertad le ganó el respeto del mundo. Su humildad, pasión y humanidad hicieron que se gane el amor de todos", agregó Zuma.

El Consejo de Seguridad de la ONU estaba celebrando sesiones cuando los embajadores recibieron la noticia de la muerte de Mandela. Los representantes detuvieron la reunión y realizaron un minuto de silencio.

"Nelson Mandela fue un gigante de la justicia y una inspiración", dijo a periodistas el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Mandela recibió el premio Nobel en 1993, un honor que compartió con Frederik de Klerk, el líder blanco afrikaner que liberó al prisionero político más famoso del mundo.

"Aunque éramos rivales políticos, y aunque nuestra relación solía ser turbulenta, siempre éramos capaces de unirnos en momentos críticos para resolver las muchas crisis que surgieron durante el proceso de negociación", dijo De Klerk.

Como presidente, Mandela afrontó el gigantesco desafío de forjar una nueva nación desde las profundas injusticias raciales que quedaron de la época del apartheid, haciendo de la reconciliación el objetivo central de su mandato.

"El mundo ha perdido a una gran luz. Nelson Mandela fue un héroe de nuestro tiempo", dijo el primer ministro británico, David Cameron.

El sello del mandato de Mandela fue la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que juzgó los delitos de los dos bandos en la época del apartheid y trató de curar las heridas del país. También fue un modelo para otros países asolados por los problemas civiles.

En 1999, Mandela entregó el poder a una camada de líderes jóvenes mejor preparados para manejar la economía moderna, un poco común retiro voluntario citado como un ejemplo para los líderes africanos.

Ya retirado, Mandela dedicó todos sus esfuerzos a luchar contra la crisis del sida en su país, una batalla que se volvió personal cuando su único hijo varón vivo falleció a consecuencia de la enfermedad en 2005.

La última gran aparición pública de Mandela fue en 2010, cuando presenció la final del Mundial de fútbol en su país.

A su llegada al estadio de Johannesburgo en que se jugó la final, recibió una ensordecedora ovación de los 90.000 espectadores presentes en Soweto.

"Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha por el pueblo africano. He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra", dijo Mandela en su testimonio durante el infame juicio de Rivonia en 1963, palabras que se convirtieron en su filosofía política.

/Por Ed Cropley y Pascal Fletcher/

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