La Falange homenajeará a Primo de Rivera el 20-N en Madrid con el permiso del Gobierno

Protesta en Madrid, el 19 de noviembre del pasado año, en homenaje a José Antonio Primo de Rivera.
Protesta en Madrid, el 19 de noviembre del pasado año, en homenaje a José Antonio Primo de Rivera.

Protesta en Madrid, el 19 de noviembre del pasado año, en homenaje a José Antonio Primo de Rivera.

La Delegación del Gobierno en Madrid ha autorizado la celebración de un acto en homenaje a José Antonio Primo de Rivera por el 20 de noviembre, que no, no es sólo la fecha en la que murió en su cama el dictador Francisco Franco, sino también el día del fusilamiento del fundador de la Falange Española. Lo ha confirmado la moderna Falange Española de las JONS a través de sus redes sociales, explicando que la cita tendrá lugar en la noche del día 19, en el número 24 de la calle Génova. Posteriormente, se organizará una manifestación hasta Moncloa y una marcha hasta el Valle de Cuelgamuros (Valle de los Caídos).

No es nuevo que la formación organice homenajes de este tipo en esta fecha, en los que se suele hacer una exaltación del fascismo y del franquismo. Pero este año hay novedades, porque es la primera ocasión en la que el aniversario se celebra tras la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática, este mismo mes.

La norma, elaborada por el Ministerio de la Presidencia que comanda Félix Bolaños, declara ilegal el régimen franquista y considera infracciones muy graves -que se castigan con sanciones de entre 10.000 y 150.000 euros- aquellas “convocatorias de actos, campañas de divulgación o publicidad” que “inciten a la exaltación personal o colectiva, de la sublevación militar, de la guerra o de la dictadura, de sus dirigentes, participantes en el sistema represivo o de las organizaciones que sustentaron al régimen dictatorial”, y en las que se produzca “descrédito, menosprecio o humillación” hacia las víctimas del franquismo.

Precisamente para evitar estas sanciones, Falange ha recomendado a los asistentes al acto del día 19 que no lleven banderas ni pancartas propias, ya que sólo se permitirán aquellas que “reparta la organización” y que se espera que cumplan con el nuevo articulado. Además, se ha recomendado que los congregados apoyen únicamente “las consignas y cánticos que se lancen por la megafonía” oficial y evitar las improvisaciones. Del mismo modo, dicen a los suyos que es mejor no responder a insultos ni provocaciones e “invitar” a la prensa a dirigirse “siempre” a los miembros de la organización si se hacen preguntas.

Mercedes González la delegada del Gobierno en Madrid, ha asegurado a eldiario.es que cuando la Falange pidió permiso para hacer este acto hizo mención expresa a la Ley de Memoria Democrática, en especial a tomar las medidas necesarias para cumplir con el artículo 61, que determina que “serán responsables como autores las personas físicas o jurídicas que dolosa o negligentemente realicen acciones u omisiones” que son infracciones de la normativa.

El citado diario digital añade que la Delegación del Gobierno en Madrid respondió a la organización de extrema derecha que si durante los actos se producen hecho constitutivos de delito los pondrán en conocimiento de la Fiscalía.

A la espera de la exhumación

La familia de Primo de Rivera ha decidido avanzarse al Gobierno y ha solicitado ya exhumar los restos de José Antonio Primo de Rivera del Valle de los Caídos, que ahora, con la norma recién estrenada, pasa a ser llamado Cuelgamuros y se transforma en un cementerio civil.

Según informó en un comunicado el pasado 10 de octubre al representante de la familia, Fernando Primo de Rivera, ya han enviado la petición al abad del Valle de los Caídos y a la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de la Comunidad de Madrid. También han pedido las licencias pertinentes al Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial (el término en el que se ubica el enterramiento) y, una vez reciban la autorización para sacar los restos, la idea es que sean depositados en un lugar escogido por la familia, siguiendo las voluntades del testamento de Primo de Rivera. Actualmente, está enterrado en el altar mayor del Valle de los Caídos, como lo estaba Francisco Franco hasta que el Gobierno forzó su salida en 2019. Ahora descansa en Mingorrubio.

Tras el final de la guerra, el cuerpo de Primo de Rivera fue exhumado y llevado a hombros desde Alicante, donde murió, hasta El Escorial. Y una vez terminada la basílica del Valle de los Caídos, Franco ordenó que su cadáver fuera trasladado y sepultado allí.

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