Fácil y barato: el truco para limpiar el moho de los azulejos del baño

(Photo: Ralf Geithe via Getty Images)

En toda casa hay rincones difíciles de limpiar y uno de ellos suele ser las juntas de los azulejos de la cocina y el baño. Con el paso del tiempo, lo que se conoce como lecheado [la parte blanca que une las baldosas] va ensuciándose de moho y grasa y pasa a tener un color negro que parece casi imposible de quitar.

Este moho suele ser producto de la humedad y aparece casi continuamente en zonas expuestas a agua y vapor. Sin embargo, si alcanza altos niveles puede tener efectos nocivos en personas con asma o enfermedades respiratorias. Para evitar llegar a ese punto, el Centro de Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, de sus siglas en inglés) recomienda ventilar, limpiar en profundidad las zonas y secarlas y, sobre todo, llevar un control de la humedad de estas habitaciones evitando, por ejemplo, que se genere mucho vapor.

Aunque hay productos de limpieza para este tipo de manchas, el método más efectivo para acabar con ellas es un truco casero. Fácil, muy barato y rápido.

Con este sistema, que no usa productos químicos, bastan unos minutos para limpiar toda la pared del baño. Para llevarlo a cabo solo hace falta agua tibia, bicarbonato, limón y vinagre, o bien agua oxigenada y detergente lavavajillas a mano.

Estos son los pasos a seguir para que recuperen el blanco original o, al menos, se eliminen esas manchas.

1. Mezclar en un recipiente alguna de las dos fórmulas:

  • Un vaso de agua tibia
  • Dos cucharadas de bicarbonato
  • Un chorrito de limón
  • Una taza de vinagre

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  • Media taza de agua oxigenada
  • Dos cucharadas de bicarbonato
  • Un vaso de agua
  • Un poco de detergente lavavajillas a mano
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2. Mojar en la mezcla un cepillo de dientes nuevo o un cepillo para fregar.

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3. Aplicar la mezcla por todas las juntas manchadas haciendo hincapié en las juntas.

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4. Dejar actuar.

5. Limpiar con una bayeta seca.

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1. El que no riega, no tiene que recoger. Una casa recogida luce casi limpia y es más fácil de limpiar. Unas gavetas recogidas no requieren reorganización. Tan pronto uses algo que sacaste de su lugar, devuélvelo a donde pertenece. Ejemplo clásico: si terminaste de comer, tomar agua o beber café, lava esos trastes o ponlos en la lavadora de platos. Si el niño terminó de jugar con algo, lo puede echar en algún recipiente o lugar destinado para sus juguetes.
2. Cada cual es responsable por su área (dormitorio, baño que usa, lugar de juego). Acostumbra a tu familia a que cada quien mantenga limpia su área y supervisa. Mientras hay bebés, es obvio que les toca a mami y a papi.
3. Todo el que vive en una casa tiene que colaborar, en la medida de su capacidad. Entrena a tu familia a conservar presentables las áreas comunes, incluyendo a tu pareja. Supongo que él quiere que si llega un amigo o un familiar, encuentre la casa impecable.
4. El que amontona ropa, no encuentra cómo empezar a lavar. Lava una vez a la semana. En el mundo actual, lava la lavadora y seca la secadora. Cada quien echa la ropa y luego la saca, la dobla y la guarda. Cada parte de ese proceso se puede hacer entre anuncios, mientras se ve televisión en la semana, o haciendo otra tarea, cualquier día.
5. Si te quieres levantar tarde, pasear o descansar en el fin de semana, limpia y lava ropa durante la semana. Si tus hijos adolescentes quieren salir con sus amigos, deben cumplir con lo suyo antes de irse.
6. Si ganas suficiente dinero para pagar a otro por hacer la limpieza, da instrucciones, delega y supervisa. Y deja de decir que nadie limpia como tú.
7. Dejar de anticipar "el día de limpieza" con terror y ansiedad, ni te agotes rezongando. Solo hazlo. La palabra es organización, una tarea a la vez: limpiar las mesas, limpiar espejos, limpiar cristales, barrer pisos, pasar aspiradora, mapear, lavar los baños. Las tareas más complicadas en las casas (limpieza de patio y ventanas, por ejemplo) requieren mayor planificación y, si es posible, contratar a otra persona.
8. Sé efectiva; no tienes que ser perfecta. Con prevención, cooperación y un esfuerzo mínimo sin estrés, puedes disfrutar una casa limpia. -- Por Ofelia Pérez

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