El fútbol se conjuga en femenino en la etnia San Chi de Vietnam

Tran Thi Minh Ha
·2 min de lectura

En el pueblo de Huc Dong, en el norte de Vietnam, a 40 kilómetros de la frontera china, May Thi Kim y sus compañeras comenzaron a jugar a fútbol hace sólo cinco años, pero pronto se han convertido en celebridades nacionales en un país que vive con pasión ese deporte.

¿Qué les hace especiales? Ellas disputan sus partidos con el vestido tradicional de su etnia, los San Chi, con largas faldas negras, camisas azules y diademas verdes para sujetar sus cabellos.

"No hay ninguna diferencia entre jugar un partido en el traje tradicional o con vestimenta deportiva", asegura a la AFP May Thi Kim, antes de un partido ante el equipo femenino de la localidad vecina de Luc Ngu sobre un terreno de juego de gravilla.

La Thi Thao, de 15 años, reconoce que el traje tradicional, aunque más amplio para facilitar la práctica deportiva, no es el más cómodo para jugar a fútbol, pero "ayuda a que la gente, incluidos los turistas, nos comprendan mejor".

Aunque cada partido del equipo reúne a la mayoría de los 2.000 habitantes del pueblo, May Thi Kim, La Thi Thao y el resto están lejos de ser futbolistas profesionales.

A veces discurren varios meses entre partido y partido, e incluso entre sesiones de entrenamiento.

Ellas se ocupan de tareas domésticas y de sus familias, pasan largas y agotadoras jornadas con los pies en el agua para cultivar los arrozales y en los bosques para recoger canela y anís estrellado después de haber caminado durante horas entre colinas.

A pesar de su fortaleza física, sus inicios como jugadoras no fueron fáciles.

"Me dolía todo cuando empecé", cuenta May Thi Kim, quien recuerda sus baños en agua caliente salada y con plantas medicinales para aliviar sus piernas tras los primeros entrenamientos.

Su entrenador May A Cang reconoce que se lo pensó dos veces antes de asumir la dirección del equipo en el que juega también su mujer.

"Pensaba que si ella jugaba, podría lesionarse y no podría ir a trabajar al campo", reconoce May A Cang.

Pero su mujer pronto disipó sus dudas: "Me dice que se entrenaría y aprendería a jugar bien a fútbol".

May Thi Kim es categórica: "Aunque nos hagamos daño lo aceptamos porque amamos el fútbol".

bur/jr/dga/iga/mb