La extracción del camalote a través de la lectura del río y de la naturaleza

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Varios miembros de la Unidad Militar de Emergencia (UME) trabajan en las labores de extracción de camalote en el río Guadiana, este jueves a su paso por Mérida. EFE/ Jero Morales

Don Benito (Badajoz), 28 nov (EFE).- Equipados con trajes de neopreno y vadeadores, y hasta cuatro y cinco horas sin salir del agua, los efectivos de la Unidad Militar de Emergencia (UME) trabajan diariamente en el río Guadiana para extraer camalote, una planta acuática invasora que altera el ecosistema.

"Hemos aprendido a leer el río y a usar la propia naturaleza en beneficio de la extracción" de esta planta, ha afirmado este jueves el teniente general de la UME, Luis Manuel Martínez, cuyas unidades se encuentran desde hace casi tres semanas en el tramo del Guadiana comprendido entre los municipios pacenses de Medellín y Valdetorres.

Se trata de una zona muy afectada por la planta invasora y donde la UME se ha encontrado focos de gran concentración en los que el acceso es complicado.

No es la primera vez. La UME ya estuvo en Extremadura entre octubre de 2018 y marzo de 2019 para extraer camalote de las aguas del Guadiana, principalmente a su paso por la ciudad de Badajoz.

Ese primer apoyo de la unidad militar permitió extraer cerca de 62.000 toneladas de la planta en diferentes zonas que sumaron 30 kilómetros del cauce.

Ahora, en esta segunda fase, y tras "leer el río" e "interpretar cómo podemos usar la propia naturaleza y las características del río en beneficio de la extracción", ha reiterado Martínez, sus efectivos han aprendido a extraerlo como si de una especialización se tratara.

De hecho, en los tramos en los que ya se ha actuado se han mantenido limpios y "calculamos que al término de la próxima campaña, la del año que viene, el río puede quedar limpio de planta viva de camalote, si las condiciones meteorológicas son favorables", ha apuntado la delegada del Gobierno, Yolanda García Seco.

Esta última lo ha remarcado. Limpio de planta viva, pues, a pesar de la extracción, las semillas pueden viajar por el agua.

"¿Será total y absoluta la eliminación?, pues probablemente no. La eliminación total se podrá conseguir cuando pasen una serie de años y las brigadas que están trabajando comprueben que no se han producido nuevas contaminaciones", ha aseverado García Seco.

El teniente general de la UME ha recordado que el equipo aprendió en su primera intervención a través del "ensayo-error" y usaban técnicas que posteriormente se han comprobado "como no eficaces".

En esta ocasión, sin embargo, el control de las corrientes de agua de manera artificial con maquinaria especializada "ha supuesto un gran avance". Una maquinaria que mueve hasta 166 litros por segundo y que permite que el agua circule y así avanzar sobre el terreno y poder trabajar de manera más eficaz.

En sus visita a la zona de trabajo, Martínez y García Seco han comprobado el esfuerzo diario de los militares, quienes trabajan junto a personal de Confederación Hidrográfica del Guadiana, Cruz Roja y la Brigada Militar Extremadura XI.

La lluvia de los últimos días ha complicado el trabajo de los militares. Sin embargo, la bajada de temperaturas es aprovechada para "atacar la planta" ya que se encuentra en su época de menor floración.

Volquetes, arrastradoras, pujadoras, medios náuticos y excavadoras conforman el apoyo logístico de estas unidades, que en las últimas semanas han limpiado más de 7 kilómetros de caudal del Guadiana, así como de sus afluentes Guadámez y Guadianilla.

Más de 16.000 toneladas de este jacinto de agua, con labores que en algunas ocasiones han permitido retirar hasta más de 1.500 toneladas diarias, ya no están en el río.

Se trata del segundo año de la primera fase de lucha contra el camalote, en el que se contempla una actuación de tres años, ha dicho García Seco. Si el año pasado se cumplieron los objetivos, con actuaciones sobre los tramos más contaminados, ahora se está actuando en otros tramos.

A partir de ese momento se iniciaría la segunda fase de prevención y vigilancia del río para evitar nuevas contaminaciones; una segunda fase que durará varios años, pero para "la que contamos con una estrategia y con los recursos económicos necesarios".

Ana Crespillo