Exsacerdote condenado por abuso sexual en EEUU imparte clases a niños en República Dominicana

La consternación social y la exigencia de justicia en casos de abuso sexual dentro de las iglesias, en especial cuando las víctimas son menores de edad, han sido intensas y sacudido a muchas instituciones religiosas, en particular a la Iglesia católica que aún se afana en establecer mecanismos de prevención de esas lacras y, sobre todo, de sanción a sus responsables y reparación, espiritual y material, a las víctimas.

Por ello, el caso de Hadmels DeFrías, de acuerdo a la televisora NBC News, ha atraído fuertemente la atención pública. DeFrías, de 47 años y originario de República Dominicana, era sacerdote católico en la Iglesia de Santa María de la Asunción, en Nueva Jersey, hasta que fue denunciado y procesado por haber realizado tocamientos sexuales a dos hermanos, ambos menores de 14 años, entre 2001 y 2002. DeFrías se declaró culpable en 2004 y se le condenó a tres años de libertad condicional y a no mantener jamás contacto alguno con un menor de 18 años en el estado de Nueva Jersey.

El exsacerdote Hadmels DeFrías, sentenciado por agresión sexual contra dos menores, fue echado de la Iglesia católica en Nueva Jersey, Hoy da clases de inglés en una escuela de República Dominicana. (Captura de pantalla / NBC News)

También perdió su condición de sacerdote católico y la Arquidiócesis de Newark, a la que pertenece la iglesia donde estaba asignado DeFrías, cortó todo nexo con él.

Pero recientemente se ha revelado que DeFrías, que actualmente reside en Punta Cana, República Dominicana, es ahora profesor de inglés de niños en una escuela privada e incluso, según NBC News, sería obispo de la Iglesia Anglicana de Rito Celta Dominicana y del Caribe.

En entrevista con NBC News, DeFrías afirma que se ha rehabilitado y “ya no veo a los niños con esos ojos”, en relación a su pasado de depredador sexual. “Yo no siento la atracción [hacia los menores]. No digo que quizá algún día no estará allí, porque no puedo predecir el futuro”, añadió tras expresar que lamenta haber cometido la agresión sexual contra los dos menores en Nueva Jersey y enfatizar que ha asistido a terapia durante una década y que actualmente su conducta es limpia. Y explicó que aunque no estaba obligado a hacerlo, porque no tiene antecedentes penales en República Dominicana, informó a quienes lo contrataron allí de su pasado delictivo en Nueva Jersey.

Según DeFrías, que en su nueva iglesia celta progresista se identifica como reverendo H. Rafael Frías Gaton, fue en el pasado diagnosticado con efebofilia (atracción sexual hacia los adolescentes) y que agredió a los dos menores debido a “una combinación de depresión y de no haber recibido una educación sexual adecuada”.

Ciertamente, la rehabilitación de quienes han cometido delitos es posible y deseable. Pero también lo es que la desconfianza y la consternación ante individuos sentenciados por delitos sexuales contra menores son severas y que muchos dudan y temen la reincidencia cuando estas personas interactúan nuevamente con niños.  Autoridades de Nueva Jersey, en ese sentido, han deplorado que DeFrías haya reanudado en el extranjero el contacto con niños.

Según dijo DeFrías a NBC News, cuando da clases de inglés nunca se queda solo con los menores y una asistente está presente en todo momento en el salón de clases. Y aunque él lamenta sus hechos pasados, acepta que los padres de sus alumnos actuales podrían estar preocupados por su presencia. Pero él insiste en que actualmente ya no tiene esas inclinaciones y que actualmente se dedica a establecer una misión religiosa celta-anglicana en Dominicana.

Pero sea como sea, DeFrías fue sentenciado por abuso sexual contra menores y eso es una pesada losa que lo sigue inevitablemente, más ahora que ha sido objeto de reflectores luego de que su nombre fue incluido recientemente en una lista de sacerdotes católicos señalados o acusados de abusos sexuales en las últimas décadas que fue dada a la luz por la Arquidiócesis de Newark. Y aunque él cumplió su sentencia y dice estar rehabilitado, algunas discrepancias o falta de ratificaciones sobre la filiación de la iglesia de la que él afirma ser obispo, que no sería parte de la Iglesia Anglicana según NBC News, mantiene ciertas suspicacias.

“No hay un día en mi vida en que no me arrepienta” de haber agredido a esos niños, reiteró DeFrías a esa televisora.

Y aunque no se habrían reportado públicamente, al menos de lo publicado por esa televisora, ningún nuevo caso o sospecha de abuso contra menores vinculado a DeFrías, muchos dudan y cuestionan que él siga en contacto con niños. Ante situaciones así, autoridades recomiendan que, en esos casos, se mantenga una supervisión continua de personas con esos antecedentes y se reporte de inmediato cualquier sospecha o alegación.

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