Expresidentes piden regular todas las drogas en América para acabar con el narcotráfico

En Bogotá se dieron cita tres exmandatarios para discutir uno de los mayores desafíos del continente americano: la lucha contra el narcotráfico y sus posibles soluciones.

Al evento, realizado bajo el marco de la Comisión Global de Política de Drogas, asistieron el colombiano Juan Manuel Santos, el mexicano Ernesto Zedillo y la suiza Ruth Dreifuss.

Los expresidentes piden la regulación de todas las drogas, incluida la cocaína, para desarticular de una vez por todas el negocio del narcotráfico.

Santos, quien hasta 2018 dirigió el primer país productor de cocaína del mundo, reconoció que su política de erradicación de cultivos de coca fue un fracaso y que el tráfico de drogas nunca podrá ser eliminado pero que sí podría ser minimizado y controlado.

"Todos los esfuerzos, todos los recursos invertidos en la fumigación de las plantaciones de coca (con herbicidas), en la persecución del narcotráfico, todo terminó en la basura porque seguimos siendo el primer productor y exportador de cocaína del mundo", dijo el también Nobel de la Paz.

Para el exmandatario mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000), la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia colombiana, podría ser una gran oportunidad para la región. Confía en que Petro suprima todas las políticas conservadoras en materia de la lucha contra las drogas y que asiente las bases de una regulación legal.

"La única esperanza que tenemos en este momento es Colombia. El presidente Petro (...) Puede ser muy ejemplar para otros países de América Latina (...) para que reconsideren sus políticas profundamente conservadoras, retrógradas e inútiles en esta materia", expresó Zedillo.

Los países receptores también tienen trabajo por delante, así lo aseguró la expresidenta suiza Ruth Dreifuss. Un cambio de paradigma y mayor apertura ante la iniciativa de la regulación de los países productores.

Según estudios independientes el negocio de la cocaína aporta entre el 2 % y el 3 % del PIB colombiano. Y tanto en este país como en México, el narcotráfico es el combustible de la violencia que persiste año tras año.