Una exposición virtual recupera a las mujeres silenciadas en la ciencia

Agencia EFE
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Ourense, 22 nov (EFE).- Isabel Zendal, la gallega que ayudó a librar al mundo de la viruela, la microbióloga Esther Lederberg, Margarita Salas; Ada Lovelace o la física Mileva Maric, que se cree que pudo estar detrás de los descubrimientos de Einstein, son algunas de las voces de mujeres ‘silenciadas’ en ámbitos como la ciencia, la tecnología o las matemáticas, que llegan ahora a una exposición “Exxperimenta en feminino”, que organiza el campus de Ourense, adscrito a la Universidad de Vigo.

El proyecto impulsado por tres investigadoras y profesoras gallegas de las escuelas de Ingeniería Informática, Aeronáutica, Enfermería y la facultad de Ciencias del campus de Ourense, Alma Gómez, Julia Carballo y Nieves Lorenzo, respectivamente, busca visibilizar el papel de 14 mujeres que han sido “referentes” en sus ámbitos y que fueron "absolutamente" silenciadas, a la sombra de sus maridos o parejas.

“Esta iniciativa surge a partir de una feria que se realiza desde hace tres años en el campus con motivo del Día de la Mujer y de la Niña en la Ciencia y donde se invita colegios y a institutos a participar”, explica Gómez.

Para llevar a cabo esta exposición, que cuenta con la financiación de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (Fecyt) y la Unidad de Igualdad de la Universidade de Vigo, se pidió a los grupos participantes que escogiesen "una mujer referente en su campo”.

El resultado se puede ver ahora en forma de “exposición virtual”, ante la imposibilidad de celebrar la próxima edición de 2021 “debido a la pandemia”, en la página de Exxperimenta, que alberga la página de la Universidad de Vigo. Se trata de vídeos cortos de entre 1,30 y 2,30 minutos de duración donde se cuenta el papel y logros de estas científicas e investigadoras.

Isabel Zendal, la enfermera gallega que erradicó la viruela en medio mundo 'transportando' la vacuna en los brazos de 21 huérfanos, y cuyo nombre permaneció silenciado dos siglos o la física Mileva Maric; primera mujer de Albert Einstein, que se cree que estuvo detrás de numerosos descubrimientos del científico, son algunos de los nombres propios que se pueden conocer en esta exposición.

También figura Ada Lovelace (la primera mujer programadora), cuyo aporte quedó en el olvido y fue recuperado unos cuantos años después y Esther Lederberg, microbióloga estadounidense que fue pionera en genética bacteriana y toda una experta en el campo de la microbiología, a la sombra de su marido.

Completan la exposición Eva Crane (física y pionera en el ámbito de la apicultura); Antonia Ferrín (primera astrónoma gallega); Elsie Widdowson (nutricionista que plantó cara a la desnutrición), la ingeniera química, Frances Arnold, la psicóloga y bióloga Linda B. Buck; la química María José Núñez; la farmacéutica Tarsy Carballas; la tecnóloga de los alimentos, Concepción Llaguno y la farmacéutica Teresa Toral.

Carballo explica en una conversación con Efe que esta muestra tiene como objetivo intentar suplir esa "carencia de referentes femeninos”.

No en vano, estas investigadoras lamentan la falta de igualdad que todavía se da en las carreras, que en el caso de las Ingenierías, en el mejor de los casos llega a alcanzar un “30 por ciento escaso” de alumnas matriculadas. En Informática, esta situación es todavía peor: “Estamos en un 10 o 15 por ciento -de alumnas- de entrada cada año”. Situación que no es ajena, aseguran, a otros países.

“Es una pena cuando además es un campo donde hay un trabajo seguro”, reflexiona Gómez.

Por ello, confían en que la exposición pueda servir “de modelo” entre las alumnas para revertir esta situación, en algún caso, agravada por las propias familias.

Coincidiendo con la proximidad del Día Internacional de la Mujer, estas investigadoras reivindican que, en muchos casos, son las propias familias quienes “desincentivan” a sus hijas a seguir ese camino.

Todo ello, pese a que tienen cada vez más claro que "la tecnología" y la ciencia es el futuro, máxime en estos tiempos de pandemia.

"Muchos estudios dicen que la vocación se fija entre los seis y diez años. Tenemos que implicarnos todos. Muchas veces no se conocen los campos de estudio porque hay una visión muy cerrada. Los sensores, las llamadas de emergencia, detectar que una persona se ha caído en su casa, eso -reivindican- lo hace un ingeniero".

Lorena R. de la Torre

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