Explican por qué los futbolistas creen que el rival fue el último en tocar el balón

Dos jugadores compiten por la pelota – imagen creative commons vista en la cuenta Flickr de Pedro Semitiel
Dos jugadores compiten por la pelota – imagen creative commons vista en la cuenta Flickr de Pedro Semitiel

Dos jugadores rivales se disputan el balón de fútbol junto a la línea que marca el fuera de banda. Como trileros, ambos creen que la bola es más rápida que el ojo y cuando finalmente esta sale del campo, impulsada por alguno de los dos contendientes, ambos se señalan frente al árbitro indicando que es el rival el que la echó fuera, y que por tanto “me toca a mí sacar”. La jugada sucede tantas veces en cada partido, que los espectadores no deberían ni prestarle atención. Sin embargo no es así, y el griterío del público siempre aumenta dando la razón a uno u otro. Cosas de la pasión por el fútbol.

¿Qué jugador la tocó en último lugar? Afortunadamente las cámaras de televisión, repartidas por todo el estadio, pueden reproducir la jugada polémica incluso en “súper cámara lenta”. Aún así, el jugador que salga perjudicado de la decisión protestará. ¿Por qué? Pues porque verdaderamente cree que el último en tocarla no fue él.

Ahora, un trabajo científico sobre esta situación de conflicto futbolero, a la que podríamos llamar “el desacuerdo del último toque”, ha arrojado luz sobre el asunto. ¿Sabíais que existe un sesgo cognitivo, especialmente cuando ambos jugadores tocan el balón casi simultáneamente, que hace que el 67% de los participantes crea que no ha sido él quien ha echado el balón fuera? Pues creedlo… una pareja de psicólogos de la Universidad Estatal de Arizona acaba de identificar una tendencia natural en las personas, que les lleva a pensar que sus propias acciones son anteriores a los eventos externos.

Para probar experimentalmente que tal cosa fuera posible, la pareja de investigadores diseñó una prueba en la que sentaban a parejas de personas frente a frente y les pedían que tocaran la mano izquierda de su compañero (con su mano derecha) tan pronto como vieran un destello de luz. Los dorsos de la mano izquierda de cada “contendiente” estaban equipados con sensores, que revelaban quien era el primero en hacer contacto, y tras cada prueba, se pedía a cada participante que evaluara, según su propio juicio, quién creía haber ganado.

Ahí fue donde apareció el sesgo. En los casos en los que los sensores medían dos impactos casi simultáneos, había un 67% de posibilidades de que cada contendiente afirmara haber sido el primero en tocar al contrario. Además, era muy habitual que incluso cuando había 50 milisegundos de diferencia entre un toque y el otro, el más lento afirmase que ambos habían sido simultáneos. (Lo que nos cuesta reconocer que hemos perdido). Es curioso, pero los resultados se repitieron incluso cuando el oponente no era humano, sino mecánico.

El hallazgo, como vemos, sugiere que en efecto tendemos a juzgar que los sucesos pasan antes si creemos haberlos causado nosotros. Según los investigadores, este efecto puede incluso detectarse si se rastrea con una máquina de resonancia magnética, una región del córtex motor suplementario que parece mostrar patrones diferenciados durante los eventos auto iniciados, en comparación con los que se activan por causas externas.

Como casi siempre, queda claro que nuestro punto de vista influye (y modifica) nuestra percepción. Pensad en ello cuando veáis a Messi y Sergio Ramos culparse mutuamente de haber sido el último en tocar la pelota. Los dos se enfadan porque ambos creen tener razón. Culpad a sus cerebros.

El trabajo, firmado por Ty Y. Tang y Michael K. McBeath (ambos del departamento de Psicología de la Universidad Estatal de Arizona) acaba de publicarse en Science Advances.

Me enteré leyendo Science.

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