El mensaje más incómodo de la película “No mires arriba” del que nadie habla

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La clave de la popularidad de la película
La clave de la popularidad de esta película radica en su poder catártico. [Foto: Netflix]

“No mires arriba” ya es la tercera película original más vista de Netflix. No es para menos ya que cuenta con un reparto excepcional compuesto por Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep y Cate Blanchett. Sin embargo, lo que realmente la ha catapultado al éxito no son las actuaciones sino su mensaje para una sociedad que decide cerrar los ojos mientras el apocalipsis se acerca.

La clave de su popularidad radica en su poder catártico. “No mires arriba” ha sido lanzada en el momento justo. Nos permite dar rienda suelta a toda la frustración e ira que se han ido cociendo a fuego lento durante la pandemia. No podemos evitar hacer un paralelismo entre ese meteorito que amenaza con destruir el mundo y un coronavirus que ha hecho tambalear nuestro estilo de vida.

Tampoco podemos evitar establecer conexiones entre las decisiones tardías e insensatas que han tomado muchos gobiernos en todo el mundo para intentar “contener” la pandemia y las decisiones tardías e insensatas que tomó Meryl Streep como presidenta de Estados Unidos.

La película, en definitiva, nos permite alzar el dedo acusador contra alguien. Despotricar. Encontrar un chivo expiatorio en el gobierno o en la sociedad. Y esa catarsis nos hace sentir bien. Sin embargo, no nos lleva a ninguna parte. El mensaje clave de la película realmente va en otra dirección.

La escena reveladora que refleja nuestra sociedad

Obsesionados con la relevancia en las redes sociales, se lavaron las manos dando carpetazo a la historia que pondría fin al mundo. [Foto: Netflix]
Obsesionados con la relevancia en las redes sociales, se lavaron las manos dando carpetazo a la historia que pondría fin al mundo. [Foto: Netflix]

No hay respuesta, no hay absolutamente ninguna respuesta. No lo entiendo”, decía desesperado Leonardo DiCaprio, quien encarna el papel del astrónomo que alerta de que un meteorito colisionará de manera inmediata con la Tierra.

Tras aparecer en uno de los informativos más vistos del país, el diario The New York Herald analizó el impacto de sus palabras en las redes sociales. “No aparecimos ni nos citaron en ningún sitio web”, fueron las conclusiones. Obsesionados con la relevancia en las redes sociales, se lavaron las manos dando carpetazo a la historia que pondría fin al mundo.

La atención del público, en cambio, se dirigió a la ruptura sentimental de dos personajes famosos. Ese fue un punto de no retorno en la historia. Y la culpa no fue totalmente de unos medios de comunicación obsesionados con encontrar la historia que más tráfico y ganancias genere, sino también de un público saturado, indolente y cada vez más escéptico.

En realidad, el mensaje más trascendental de la película no es que algunos políticos tomen decisiones incomprensibles porque están más preocupados por proteger su imagen pública y conservar sus votos que por contribuir al bienestar de la población. Eso ya lo sabemos. Tampoco es que los medios de comunicación y las redes trivialicen y tergiversen los asuntos importantes. O que las grandes corporaciones sean las únicas que miran arriba para intentar sacar provecho. Todo eso ya lo sabemos. El mensaje verdaderamente importante de la película es que todos tenemos el poder de moldear nuestra realidad a través de aquello a lo que prestamos atención.

Tenemos un arma poderosa: nuestra atención

La atención determina lo que vemos y da forma a nuestra realidad. [Foto: Getty Images]
La atención determina lo que vemos y da forma a nuestra realidad. [Foto: Getty Images]

En 1995 el psicólogo Daniel Goleman publicó su famoso libro “Inteligencia Emocional”, en el cual le daba un gran peso a esa capacidad para alcanzar el éxito social. Se convirtió en un superventas de inmediato. Sin embargo, 18 años más tarde Goleman cambió rumbo y publicó “Focus”, un libro que dedicó “al bienestar de las generaciones venideras”. Esa obra, menos conocida que la anterior, versa sobre la atención.

La atención, en todas sus variedades, constituye un valor mental que, pese a ser poco reconocido y hasta subestimado, en ocasiones, influye poderosamente en nuestro modo de movernos por la vida”, escribió.

Aunque su importancia es enorme para navegar por la vida, la atención representa un activo mental menospreciado y poco conocido. Es una capacidad mental subestimada y escurridiza, pero indispensable para determinar el escenario de nuestras operaciones mentales y vivir una vida plena”. Yo añadiría que en los tiempos que corren, la atención también es un activo social.

La manera en que usamos nuestra atención determina lo que vemos y da forma a nuestra realidad. Por eso, Goleman alertó en su libro que nos encontramos ante “una encrucijada peligrosa para la humanidad” ya que el bombardeo de información al que nos vemos sometidos conduce a un filtrado descuidado de los datos, de manera que podemos terminar perdiendo información relevante.

El volumen de información nos deja muy poco tiempo libre para reflexionar sobre su significado”, explicaba, de manera que nos convertimos en simples consumidores de contenidos. Es fácil caer en el flujo frívolo de los chismes y sucumbir al clickbait llamativo que suplantan los reportajes de investigación serios. En ese torbellino de información, es difícil separar el grano de la paja.

Podemos dar forma al mundo que queremos

Nuestra atención es un arma valiosa para dar forma al mundo que deseamos. [Foto: Netflix]
Nuestra atención es un arma valiosa para dar forma al mundo que deseamos. [Foto: Netflix]

La película “No mires arriba” puede parecernos cínica y resignada. Puede parecer indolente ante el hecho de que algunos gobiernos están en el bolsillo de los negocios mientras los medios de comunicación cierran los ojos. Sin embargo, todo ocurre con el beneplácito de una sociedad que prefiere evitar las malas noticias para dedicarse despreocupadamente a temas más banales y divertidos.

La película en realidad nos está advirtiendo de que si tenemos una sociedad que mira hacia otro lado, vulnerable a la manipulación mediática que se apodera del discurso público, también tendremos gobernantes que miren hacia otro lado.

No obstante, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de reencauzar su atención. Prestar atención a los temas relevantes, compartirlos y demostrar que nos importan también es una manera de ejercer nuestro poder. A fin de cuentas, no podemos olvidar que las instituciones - desde los gobiernos hasta los medios de comunicación o las multinacionales - no son más que un reflejo de nosotros mismos.

Esas instituciones están hechas a nuestra imagen y semejanza. Influyen en nosotros tanto como nosotros influimos en ellas. Se trata de una vía de doble sentido. Ninguna red social, periódico o marca puede sobrevivir sin nuestra atención. Por tanto, se trata de un recurso muy valioso.

Las herramientas para “salvar el mundo” - o al menos a la humanidad – están en nuestras manos: prestar atención a lo importante y actuar en consecuencia. Se trata de ser conscientes de que cada uno de nosotros tiene una cuota de responsabilidad y poder en el rumbo de los acontecimientos. Se trata de no encogernos de hombros. No desperdiciar nuestra atención sino usarla para construir el mundo que deseamos. Para que no tengamos que lamentarnos como Leonardo DiCaprio “lo teníamos todo”, pero ya es demasiado tarde.

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