Qué significan realmente las muertes de algunas personas vacunadas en el Reino Unido

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Reino Unido alcanza el 70% de su población vacunada pero la preocupación por la nueva variante Delta desata los rumores | imagen Ray Tang/Xinhua
Reino Unido alcanza el 70% de su población vacunada pero la preocupación por la nueva variante Delta desata los rumores | imagen Ray Tang/Xinhua

Hay algo más peligroso que una mentira… una media mentira. Las primeras son más sencillas de detectar, mientras que si añades un poco de verdad a una afirmación falsa se consigue confundir o engañar a mucha más gente. Algo similar ocurre con los rumores y fake news en internet: cuando son claramente falsos se reconocen fácilmente y no tienen demasiado recorrido, sin embargo cuando mezclan datos ciertos con bulos se extienden más rápidamente. Durante el último año la pandemia de COVID ha dejado un campo abonado para que proliferen y se extiendan este tipo tergiversaciones complicando mucho la labor de divulgación rigurosa y exacta. Un nuevo ejemplo de este tipo de noticias de dudosa calidad nos ha llegado en las últimas semanas con la variante Delta que ha propiciado multitud de titulares sensacionalistas y, en muchos casos, directamente falsos.

Empecemos por explicar que esta variante B.1.617.2 representa una de las más serias amenazas a las que nos hemos enfrentado hasta el momento. Hace unos días Nature publicaba un editorial titulado “Variante Delta: los científicos se preparan para el impacto”, la Revista Science avisaba de que esta nueva variante del coronavirus “desencadena una nueva y peligrosa fase de la pandemia” e incluso el New York Times avisa de que deberíamos reforzar de nuevo las medidas de precaución que en muchos casos habíamos dejado atrás. El Reino Unido es el lugar más indicado para observar y analizar el impacto de esta variante en estos momentos porque, según las autoridades sanitarias británicas, supone más del 90% de todos los contagios registrados.

El incremento de casos debido a la alta propagación de la variante Delta ha disparado también los rumores de que las vacunas no funcionan contra ella, sobre todo a raíz de los datos de la semana del 08 al 14 de junio de Reino Unido en la que fallecieron 26 personas que habían recibido las dos dosis correspondientes. Estos números doblaban los de la semana anterior mostrando que el 45% del total de fallecidos habían sido vacunados con al menos una dosis y un 29% ya habían recibido las dos.

Entender cualquier dato sin aportar el contexto en el que se ha registrado puede llevar a muchas confusiones. En primer lugar las investigaciones realizadas muestran que las principales vacunas (Pfizer, AstraZeneca, Moderna o Janssen) siguen ofreciendo una buena protección y en palabras del catedrático en Microbiología por la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, “son lo suficientemente eficaces como para controlar esta variante, proporcionan una buena respuesta inmune y son efectivas para prevenir la hospitalización”.

Los estudios más recientes y actualizados muestran que la vacuna de Pfizer alcanza hasta un 88% de efectividad contra la enfermedad sintomática de la variante B.1.617.2 2 semanas después de la segunda dosis, en comparación con el 93% de efectividad contra la variante B.1.1.7. Por su lado, la vacuna AstraZeneca ofrece una efectividad del 60% contra la enfermedad sintomática de la variante B.1.617.2 en comparación con la efectividad del 66% contra la variante B.1.1.7. El resto de vacunas (Janssen/Moderna) también muestran aceptables niveles de protección, incluyendo Sputnik que aunque desciende en efectividad frente a Delta aún sigue proporcionando niveles aceptables de protección.

Sin embargo, no podemos olvidar que ofrecer una alta eficacia no es sinónimo de ser infalible. El virus puede poner en serios aprietos a un pequeño porcentaje de vacunados, sobre todo los que aún solo tienen una primera dosis o a los que se encuentran en grupos de riesgo y edades más avanzadas.

En resumidas cuentas, el beneficio de la vacunación sigue siendo indiscutible. El Reino Unido ha superado el 70% de su población inmunizada, lo que significa que en un país de 67 millones de habitantes el porcentaje de fallecidos entra dentro de la eficacia testada por las vacunas frente a la variante Delta. La mayoría de la población británica ya está inmunizada y conforme se avance aún más en la vacunación, inevitablemente el número de hospitalizados o fallecidos se dará entre aquellos que ya han sido vacunados.

Por otro lado, no hay mejor muestra de que las vacunas funcionan recordar que el pequeño porcentaje de personas que aún no han recibido ninguna dosis ocupa del 60% de los hospitalizados y fallecidos. Es tentador sentirse atraído por las cifras de fallecidos entre los vacunados, aunque sea un número pequeño, y olvidar que la mayor parte de las muertes y hospitalizaciones siguen ocurriendo entre la población que aún no alcanzado la inmunidad.

En resumen, la variante Delta es un motivo evidente e importante de preocupación, es muy contagiosa y se está convirtiendo en la dominante en todo el mundo… razón más que sobrada para acelerar la vacunación y llegar al mayor número de personas posible.

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