¿Te ves la nariz, la mandíbula o los pies más grandes que antes? Los expertos cuentan por qué

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(Foto: Getty)
Cuando la glándula pituitaria produce gran cantidad de hormona de crecimiento durante la edad adulta provoca una desfiguración progresiva de la cara y las extremidades, haciendo que manos y pies parezcan gigantes.(Foto: Getty)

Algunas personas tienen las manos y los pies muy grandes, y a veces, tienen la sensación de que no dejan de crecer. Pues bien, no es una sensación sino un trastorno hormonal conocido como 'acromegalia' que se padece cuando la glándula pituitaria produce gran cantidad de hormona de crecimiento durante la edad adulta. Esto hace que los huesos de las manos, los pies, la cabeza y la cara crezcan más de lo normal.

Es decir, que cuando tienes un nivel muy elevado de la hormona de crecimiento, los huesos aumentan de tamaño. Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que se diagnostica con unos diez años de retraso, generalmente como consecuencia de cambios faciales muy llamativos, entre otros cambios esqueléticos como el crecimiento de las manos y de los pies (de ahí el nombre de acromegalia: crecimiento de las partes acras). 

Debido al exceso de crecimiento de las manos, los nervios de la muñeca se pueden comprimir y producir una afección dolorosa llamada 'síndrome del túnel carpiano'. Incluso sin padecer este síndrome, puede haber una sensación de hormigueo en las manos y los pies debido al pinzamiento de los nervios.

Aunque la acromegalia puede afectar a cualquier persona, por lo general, aparece en adultos de edad media y suele diagnosticarse a partir de los 40 años.

Cuando aparece en la infancia, ese crecimiento de manos y pies es una enfermedad más notable ya que produce un crecimiento excesivo de los huesos y un incremento de altura anormal. En los niños, el exceso de hormona de crecimiento conduce a una prolongación excesiva de los huesos largos (en las piernas) y esto lleva a una ganancia excesiva de altura. Por eso, en esa etapa se conoce como 'gigantismo', tal y como explica la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Si, por el contrario, el exceso de la hormona de crecimiento aparece después de la pubertad, no hay crecimiento de huesos tan exagerado, y se empiezan a ver otros cambios en los rasgos físicos.

El adulto nota manos y pies más grandes. Un signo frecuente de ese aumento y de que la enfermedad avanza es cuando un anillo que hace unos años te valía, de pronto te queda pequeño. Con los pies pasa igual, aumenta progresivamente la talla de zapato (hasta 2 y 3 tallas) porque los pies están 'agrandando'. 

Así lo explicaba a Healthing Dianne Sauve, que acudió al médico por la dificultad que tenía para perder peso y porque le extrañó notar que cada vez necesitaba un tamaño de zapato mayor: "Aunque mis manos no parecían más grandes, mis pies sí lo eran y ciertamente noté que era aproximadamente una talla y media más grande en la talla de mi zapato de lo que nunca había sido. Pero pensé que se debía al exceso de peso y a la edad". Esto llamó la atención de un endocrinólogo y fue lo que llevó al diagnóstico de acromegalia.

La progresión de esta patología, denominada 'gigantismo' cuando aparece durante la infancia, es lenta y suele pasar desapercibido durante una media de 4 a 10 años desde el comienzo de los primeros signos (crecimiento de manos y pies) hasta que se detectan otros cambios, por ejemplo, en la mandíbula. (Foto: Getty)
La progresión de esta patología, denominada 'gigantismo' cuando aparece durante la infancia, es lenta y suele pasar desapercibido durante una media de 4 a 10 años desde el comienzo de los primeros signos (crecimiento de manos y pies) hasta que se detectan otros cambios, por ejemplo, en la mandíbula. (Foto: Getty)

Pero la acromegalia no solo causa cambios esqueléticos como el crecimiento de las manos y de los pies, que se conocen como partes 'acras'. Con el paso de los años también produce cambios en los rasgos físicos como estos: 

  • Hace que crezca la mandíbula (esto se llama prognatismo).

  • Se separan los dientes.

  • Aumenta la lengua

  • Se engrosa la nariz. 

  • Los arcos ciliares (las cejas) y la frente también se hacen más prominentes. 

Todo esto hace que poco a poco se vayan transformando los rasgos de la cara y sus pliegues se marcan mucho más que antes. Además la voz se hace más grave, la piel se engrosa y la persona con acromegalia sufre una sudoración excesiva.

Por lo general, la acromegalia en un adulto ocurre después de los 50 años aproximadamente. Y al igual que facciones faciales se vuelven más grandes y grotescas, se pueden producircambios en la piel, que se vuelve áspera, grasosa y más gruesa, junto con sudoración excesiva y con olor. A veces salen pequeñas verrugas en la piel (fibromas blandos) y hay signos de fatiga y debilidad muscular. 

Esto sucede porque debido al agrandamiento de la lengua, de estructuras dentro del cuello y de la parte posterior de la garganta, puede haber apnea del sueño u obstrucción de las vías respiratorias durante el sueño. Lo cual provoca debilidad en el día, fatiga y cansancio debido a la falta de descanso.

Asimismo, el crecimiento de los huesos faciales genera dolores de cabeza y problemas de visión. Y a su vez, los dolores de cabeza también pueden indicar que el crecimiento del tumor de la glándula pituitaria está presionando los tejidos y nervios cercanos.

No es un crecimiento brutal ni repentino. La acromegalia tiene un curso lento y los síntomas a menudo tardan meses o incluso años en desarrollarse. La transformación es progresiva, muchas veces la persona que la experimenta no es consciente y no les llama la atención, tampoco a las personas que de su entorno. Y un día, al ver una foto o al mirarse al espejo, todos esos cambios se hacen patentes.

A veces es el dentista el que se da cuenta porque aparde de engrosamiento de manos y pies, que es muy llamativo, puede haber una separación excesiva de los dientes, maloclusión o una mandíbula muy prominente. 

"Lo habitual es que se crezca mucho hasta los 16, incluso los 18 y luego el crecimiento se frene. Es raro que se siga creciendo más allá de los 20 años. Como el hueso de la mandíbula es el último hueso de la cara que crece, si el individuo continúa creciendo, ése es el hueso que seguirá incrementando su tamaño de manera desproporcionada", explica la ortodoncista Beatriz Iglesias Sánchez, de la Clínica Dental Arzúa.

La acromegalia también puede detectarla otros especialistas como los traumatólogos, nutricionistas o los ginecólogos ya que provoca dolores articulares, un aumento tamaño de órganos internos o trastornos menstruales.

No todos los pacientes tienen los mismos síntomas y tiene mucha importancia el tiempo que hayan estado sin diagnosticar, porque cuanto más tiempo pasa, más probabilidad hay de que afecte a todos los órganos.

En cuanto a su origen, la acromegalia está causada por un exceso de secreción de hormona de crecimiento, producida en más del 99 por ciento de los casos por un tumor generalmente un tumor benigno o no canceroso en la glándula pituitaria. Lo más frecuente es que esté ubicado en la hipófisis, una glándula ubicada en la base del cerebro que forma parte del sistema endocrino del cuerpo, pero ambién puede estar localizados en otros órganos.

De no tratarse con rapidez, la acromegalia puede causar enfermedades graves e, incluso, puede ser fatal. En algunos casos, los órganos internos como el corazón (el hígado, la próstata, los riñones y las glándulas tiroides) también pueden aumentar de tamaño y pueden causar complicaciones graves como presión arterial alta, insuficiencia cardíaca y respiratoria, crecimiento de pólipos y pérdida de la visión si no se tratan, según la Clínica Mayo.

Por si fuera poco, el aumento de la hormona prolactina, puede provocar galactorrea (secreción de la mama) y amenorrea (ausencia de menstruación) en las mujeres.

Sin embargo, los tratamientos disponibles pueden reducir el riesgo de complicaciones y mejorar de forma significativa las características de esta enfermedad. Por eso si observamos estos cambios es importante acudir al médico cuanto antes para que pueda confirmar el diagnóstico. Seguramente pedirá que un laboratorio mida los niveles de hormona de crecimiento, pero una sola medición de un nivel elevado de hormona de crecimiento en la sangre no es suficiente. Esto es porque normalmente esta hormona es secretada por la hipófisis en impulsos o chorros y tiene varios picos y ondas que pueden cambiar la concentración en la sangre de minuto a otro.

Para asegurarse pedirá radiografías o una resonancia de la cabeza para valorar los huesos o el tamaño de la hipófisis en el cráneo, e incluso la prueba de tolerancia oral a la glucosa. En una persona normal, beber de 75 a 100 gramos de solución de glucosa reduce los niveles de hormona de crecimiento en sangre a menos de 1 nanogramo por mililitro (ng/ml). En aquellos con acromegalia y sobreproducción de hormona de crecimiento, esta supresión no ocurre.

La buena noticia es que en ambos casos (gigantismo y acromegalia), tanto el crecimiento de las partes sacras como los otros síntomas se van controlando con el tratamiento (fármacos que consiguen una reducción de la secreción de hormona de crecimiento y también del volumen del tumor) y con cirugía. 

Próximamente, gracias a la investigación, el tiempo de diagnóstico de la acromegalia podrá reducirse. El grupo de investigación de enfermedades endocrinas de Germans Trias, conjuntamente con la spin-off de la Universidad Rovira i Virgili U2Smart, ha diseñado un software para la detección precoz de la acromegalia. Bautizado como Acroface, este sistema permite detectar de forma precoz los cambios faciales en estos pacientes mediante el análisis de sus fotografías y avanzar unos cinco años el diagnóstico de la enfermedad.

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