Experto pide no dejar al albur de la climatología el plan de descarbonización

Vista de Madrid con el parque empresarial de las Cuatro Torres (i), en el Paseo de la Castellana de Madrid, y las Torres Kio (d), cubiertas por la 'boina' de contaminación, EFE/Juan Carlos Hidalgo/Archivo

Madrid, 1 dic (EFE).- España no debe dejar al albur de la climatología su estrategia de descarbonización, defiende el socio responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático de la consultora PwC Pablo Bascones, quien ha advertido de una gran reducción de la energía hidroeléctrica generada en el país en lo que va de año.

Aunque la descarbonización es uno de los grandes retos ambientales de España, Bascones recuerda en una entrevista con Efe que el agua, el viento o el sol son fuentes de energía renovables dependientes de las condiciones meteorológicas que "ni el Gobierno ni las empresas pueden controlar" para producir más o menos en un momento dado.

A cierre de octubre de 2019 la energía hidroeléctrica generada en nuestro país respecto al mismo mes de 2018 se había reducido el 40,9 %. Por el contrario, "la buena noticia" es que la energía eléctrica procedente del carbón había disminuido a su vez un 65,4 % en el mismo periodo, según los datos citados por Bascones.

Para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones contaminantes del Acuerdo de París, además de actuar sobre el sector energético reduciendo la dependencia de combustibles fósiles, el responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC defiende que se debe actuar también sobre el transporte, el sector residencial, el sector industrial, la gestión y tratamiento de residuos y la agricultura, entre otras áreas.

En vísperas de la cumbre mundial del clima (COP25) de Madrid, Bascones añade que las empresas tienen un papel "muy relevante" para liderar el cambio en nuestro país contribuyendo a un nuevo modelo económico y social de baja generación de carbono y aportando tecnología y soluciones al problema de la contaminación.

El reto es considerable, pero aún "queda mucho por hacer" según se destaca precisamente en el último informe publicado por la consultora sobre emisiones de gases de efecto invernadero, el "Low Carbon Economy Index 2018".

Pese a que la intensidad de emisiones con respecto al Producto Interior Bruto (PIB) ha descendido desde el año 2000 a una tasa media del 1,6 % ningún país del G20 ha sido capaz de alcanzar el ratio global necesario del -7,5 por ciento anual para cumplir el objetivo de mantener en este siglo el calentamiento del planeta por debajo de los 2 grados sobre los niveles preindustriales, según el documento.

Por encima de esos niveles, el planeta y sus ecosistemas se expondrán a consecuencias dramáticas, según los científicos, quienes recomiendan controlar las emisiones de gases de efecto invernadero como principal causa de la crisis climática y limitar el incremento de la temperatura a un máximo de 1,5 grados en el horizonte de 2100.

En el caso de España, la intensidad de sus emisiones en términos de PIB en 2018 disminuyó el 4,1 % respecto al año anterior, convirtiéndose en el cuarto país que más redujo esta tasa en 2018, por detrás de Alemania, México y Francia, aunque con una reducción poco ilustrativa desde el punto de vista de esfuerzos ambientales, porque se consiguió fundamentalmente gracias a unas condiciones meteorológicas favorables que permitieron generar más energía hidráulica y eólica, explica Bascones.

Respecto al 2019, aunque los datos acumulados de enero a octubre en nuestro país arrojan una reducción de la producción de energía hidráulica del 40,9 % respecto al mismo período del año anterior, la caída ha sido del 11,6 % en el conjunto de la generación de las renovables, y todavía está por ver cómo acaba el año.

Como noticia positiva, el experto ha destacado que la generación de energía procedente de carbón se ha reducido drásticamente y sustituido fundamentalmente por ciclos combinados que son menos contaminantes.