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Éxodo en Venezuela: Maroly Bastardo, la mujer embarazada que huyó con sus hijos en barco y desapareció en el mar

Un amigo de Maroly Bastardo muestra una imagen en la que se ve a la joven con sus dos hijos y los familiares de su marido en un bote. Esta embarcación, que iba a llevar hasta Trinidad a la mujer embarazada de ocho meses y a todos los demás, desapareció en el mar Caribe y no se ha vuelto a saber nada de ellos.

Foto: REUTERS/Ivan Alvarado

Éxodo en Venezuela: Maroly Bastardo, la mujer embarazada que huyó con sus hijos en barco y desapareció en el mar

La profunda crisis económica y social que vive Venezuela no deja de cobrarse víctimas. Recientemente se ha conocido la historia de Maroly Bastardo, una joven embarazada de ocho meses que decidió huir de Venezuela en barco para intentar dar a luz en la cercana isla de Trinidad en la que trabajaba su marido. Desgraciadamente ella, sus dos hijos y algunos otros familiares desaparecieron en la travesía y nunca más se ha vuelto a saber de ellos.

A medida que se acercaba el momento del parto, la joven peluquera de 19 años más rechazaba la idea de dar a luz en su localidad natal, El Tigre. La falta de productos básicos en el país ha provocado que en los hospitales falten numerosos elementos para asistir un parto. En el propio centro sanitario se pide a las mujeres que van a tener una cesárea (como era el caso de Maroly) que lleven productos básicos como antibióticos, agujas o goteos.

Vista la situación, su marido y ella decidieron ponerse en manos de los traficantes y viajar a Trinidad, él ya estaba allí y creían que las condiciones sanitarias serían mejores. Además, el recién nacido podría residir legalmente allí y eso sería una ayuda para pedir los papeles de toda la familia en el futuro.

El trayecto era corto (unos 70 kilómetros), pero muy peligroso por las potentes corrientes y por las malas condiciones en las que se conservan los botes. La embarcación salió el 16 de mayo y debía llegar en cuatro horas, pero no lo hizo. Y hasta el momento las búsquedas no han dado ningún fruto. Mientras tanto, la familia no pierde la esperanza de que aún estén vivos y que hayan sido secuestrados por los traficantes. De momento solo el mar tiene la respuesta.

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