"Exijan la liberación de las militantes sauditas", pide activista al G20 de Riad

Cécile FEUILLATRE
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Los países reunidos en la cumbre virtual del G20 este fin de semana en Riad "deben exigir públicamente la liberación de las activistas que languidecen en las cárceles sauditas", afirmó Lina Al-Hathloul, la hermana de una de las feministas detenidas en el país en 2018.

"No hemos tenido noticias de Loujain desde el 26 de octubre. Cuando mis padres la visitaron ese día, les dijo que estaba perdiendo la esperanza y que comenzaba una huelga de hambre", dijo su hermana de 25 años a la AFP en una entrevista telefónica desde Berlín.

Loujain Al-Hathloul, de 31 años, es una figura emblemática de esas mujeres sauditas que lucharon durante años por el derecho de las mujeres a conducir y por el fin del sistema de tutela masculina en el reino wahabita.

Paradójicamente, todas estas activistas fueron arrestadas al mismo tiempo que el príncipe heredero Mohamed bin Salmán (llamado MBS) lanzó una serie de reformas, incluyendo el derecho de las mujeres a conducir, en vigor desde junio de 2018.

Ocho fueron puestas en libertad en 2019 pero siguen siendo procesadas, y cinco, entre ellas Loujain Al-Hathloul, continúan en prisión y no han sido juzgadas.

La activista está siendo procesada por haber tenido contactos con oenegés, medios de comunicación y diplomáticos extranjeros.

Según Lina Al-Hathloul, su hermana fue torturada y acosada sexualmente al principio de su detención, cargos que también fueron presentados por varias oenegés internacionales pero que las autoridades sauditas negaron.

"Hoy en día ya no existe la tortura física, pero están tratando de quebrarla psicológicamente", afirmó, hablando de largos períodos de aislamiento y de la prohibición de comunicarse con el mundo exterior.

- Restaurar la imagen de Riad -

Dos años después del caso Khashoggi, Arabia Saudita, en busca de inversiones extranjeras, quiere aprovechar su presidencia de la cumbre del G20 para tratar de restaurar su imagen en la escena internacional.

El sórdido homicidio del periodista saudita, asesinado y desmembrado en el consulado saudita en Turquía, conmocionó al mundo y arrojó luz sobre cómo practica el poder Mohamed bin Salmán.

Se cree que el príncipe heredero estuvo directamente involucrado en el asesinato de Jamal Khashoggi, lo que Riad siempre ha negado.

Mohamed bin Salmán, con una imagen de joven reformista y responsable de la relativa liberalización de la sociedad saudita, también fue acusado de llevar a cabo una política despiadada contra cualquier oposición.

"La nueva Arabia Saudita de MBS ya no nos la creemos. Los verdaderos reformadores de este país están ahora entre rejas y ya no pueden expresarse", dice Lina al-Hathloul. "Necesitamos que los líderes del mundo sean nuestra voz", añade.

La "diplomacia silenciosa" sobre los derechos humanos que promueven las democracias occidentales, que prefieren discutir estos temas a puerta cerrada, no está funcionando, asegura.

"Después de tres años de encarcelamiento arbitrario de activistas, creo que la estrategia tiene que cambiar. Debemos aprovechar esta cumbre, en la que Arabia Saudita estará en el punto de mira durante unos días, para decir las cosas públicamente", dijo Al-Hathloul.

La activista, que vive en Europa desde hace varios años, ha participado activamente en las campañas para la liberación de su hermana, incluida la lanzada por Amnistía Internacional para interpelar a los miembros del G20 sobre la cuestión.

"Aunque no me siento realmente en peligro en Europa, sé la violencia de la que son capaces, lo vimos con Khashoggi. Trato de no pensar en ello, de lo contrario me detiene en mi lucha", dice.

A sus padres, que todavía están en Arabia Saudita, se les prohíbe salir del país.

"No sé si mi hermana sabe exactamente lo que pasa en el mundo. Solo quiero decirle que el mundo entero sigue luchando por su liberación y que se la considera una heroína, no una traidora", dice.

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