Exhuman los restos del aviador franquista García-Morato de una iglesia de Málaga

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Joaquín García-Morato. (Photo: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL MINISTERIO DE DEFENSA)
Joaquín García-Morato. (Photo: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL MINISTERIO DE DEFENSA)

Los restos de Joaquín García-Morato (Melilla, 1904-Griñón,1939), conocido como el as de ases entre los pilotos del bando franquista durante la Guerra Civil, han sido exhumados de la iglesia del Carmen de Málaga capital, donde reposaban desde 1971. El traslado de estos restos se produjo en junio, pero su familia, que es quien tomó la iniciativa, procedió a ello en la intimidad, sin publicidad. Ahora ha trascendido por una información del diario La Opinión de Málaga.

A la ceremonia, celebrada con la autorización del Obispado, acudieron apenas tres nietas del piloto, que han decidido sacar su féretro del templo. Con este paso particular, evitan polémicas como las que afectan a la familia del general Queipo de Llano, enterrado en la basílica sevillana de la Macarena o a José Antonio Primo de Rivera, enterrado en el altar del Valle de los Caídos. El dictador Francisco Franco ya dejó de estar en un lugar público de homenaje como Cuelgamuros en el otoño de 2019.

Los restos de García-Morato reposaban en un nicho ubicado en la capilla de la cofradía de la Misericordia, de la que era hermano mayor honorario junto al Ejercito del Aire. Hasta allí fueron trasladados hace 50 años desde el cementerio malagueño de San Miguel, donde había recibido sepultura por primera vez tras su muerte, durante una exhibición aérea en Griñón, el 4 de abril de 1939, recién acabada la contienda.

Con la decisión, la familia del piloto se ha adelantado a lo que por la vía política ya se había solicitado. Hace justo un año, la comisión de la Memoria Democrática del Ayuntamiento de Málaga acordó instar a la Diócesis de Málaga a iniciar los trámites para la exhumación de los restos del aviador a propuesta del grupo socialista y en cumplimiento de un acuerdo de julio de de 2018.

Ese mismo año, IU y Podemos solicitaron en una reunión de la Comisión que se quitara el nombre del aviador a una calle en la zona del aeropuerto. Fue en el mismo encuentro en el que se aprobó el cambiar la denominación de la avenida dedicada al también piloto Carlos Haya.

Ahora sus restos ya no están en un lugar público ni hay posibilidad de ensalzamiento, que es lo que determinan tanto la Ley de Memoria Democrática de Andalucía como la nueva ley nacional de Memoria Democrática, que ya se está tramitando.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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