Eurovisión: Ucrania arrasó en el televoto y fue campeona de la 66ª edición del Festival

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El grupo ucraniano 'Kalush Orchestra' ganó este sábado la 66ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión, celebrado en la ciudad de Turín, en Italia. Con una puntuación de 631 puntos, 439 de ellos recibidos a través del público, Ucrania se confirmó como ganadora del certamen por tercera vez en la historia. Su candidatura cogió peso tras el inicio de la invasión rusa y lideró las apuestas durante los días previos a la final. Por detrás en el podio quedaron Reino Unido y España.

Las casas de apuestas no fallaron esta vez. El grupo ucraniano 'Kalush Orchestra', con su canción 'Stefania', ganó este sábado la 66ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión, celebrada en Turín, Italia, con un puntuaje abrumador del televoto, que le otrorgó 439 puntos.

Entre la decisión del público y de los jurados nacionales de los países, la candidatura ucraniana se hizo con 631 puntos, una cifra imbatible para las candidaturas de Reino Unido (466 puntos), Suecia (438) y España (459), que lideraron el ranking durante buena parte de la noche.

Así las cosas, es la tercera vez que el país se hace con el máximo reconocimiento en Eurovisión. Anteriormente, ganaron en 2004 y 2016, respectivamente.

La victoria no está exenta de polémica, porque tras acabar su actuación, la banda ucraniana, micrófono en mano, pidió ayuda para su país, para la ciudad portuaria de Mariúpol, y para la acería de Azovstal, el último reducto de la resistencia de las tropas ucranianas en la ciudad.

Según la normativa del certamen, está prohibido trasladar mensajes políticos en la esfera del Festival, sin embargo, la organización no reclamó por las palabras del líder de 'Kalush Orchestra'.

Reacciones después del Festival

Mientras, el pueblo ucraniano, en medio de los enfrentamientos, ataques y bombardeos de las tropas rusas, pudo evadirse por un momento y volver a soñar con un país en paz y sin el sufrimiento de los millones de personas afectadas por la invasión rusa.

“Estábamos muy contentos con la victoria de Ucrania, y esperamos que ganemos no sólo en Eurovisión. Me sentí abrumado por las emociones cuando Islandia (los participantes) salieron con banderas ucranianas, y también cuando 'Kalush Orchestra' habló por Azovstal. Ahora también estoy grabando aquí historias de Instagram, donde hay una pancarta 'Por Mariúpol' porque también estamos muy preocupados por ellos y felices por nuestra victoria”, expresó Liubov Savinkova desde Kiev.

Para Mykola, ciudadana ucraniana, la representación de su país sostiene el mensaje que envían al mundo sobre su rechazo a la guerra. "Nuestra victoria no es lo más importante. Lo que es más importante es la participación, teniendo en cuenta la situación en nuestro país. Lo más importante es que los muchachos de 'Kalush Orchestra' fueron y actuaron. Nos apoyaron y nosotros los apoyamos".

Los militares ucranianos también se sumaron a reconocer la participación de su país en Eurovisión. “Estoy muy contento por Ucrania por ganar el concurso… Hemos demostrado que no solo podemos luchar, sino que también podemos cantar muy bien. Para la próxima Eurovisión, la albergaremos en Mariúpol liberada”.

Inmenso apoyo público

La OTAN felicitó la participación de Ucrania en Eurovisión y saludó este domingo a esa nación por su victoria. "Me gustaría felicitar a Ucrania por ganar el festival de Eurovisión y esto es algo que no digo de una manera ligera porque ayer vimos el inmenso apoyo público de toda Europa y Australia por su coraje", declaró a la prensa el vicesecretario general de la OTAN, Mircea Geoana. Las declaraciones se dieron en el contexto del encuentro informal de ministros de Exteriores de la Alianza Atlántica en Berlín.

Ucrania ya estaba entre los favoritos desde que la organización descalificó a Rusia

A pesar de todo, Ucrania ya lideraba las apuestas. Indiscutiblemente, su candidatura está ligada a la guerra que Rusia libra en su territorio. Desde que las tropas rusas entraron en Ucrania el 24 de febrero, Rusia se enfrenta a sanciones internacionales, entre ellas, se le ha prohibido competir en competiciones deportivas de todo el mundo.

Al día siguiente de la invasión, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), propietaria de los derechos de Eurovisión, anunció que se prohibiría a Rusia participar en el concurso de 2022.

"A la luz de la crisis sin precedentes en Ucrania, la inclusión de una entrada rusa en el Concurso de este año desprestigiaría la competición", dijo la UER en un comunicado.

A menudo se rechazan canciones del Festival de Eurovisión por ser demasiado políticas, pero es raro que se descalifique a un país por su postura política. La última vez que ocurrió fue hace casi 30 años, en 1993. A raíz de las sanciones impuestas por las Naciones Unidas, Yugoslavia, dirigida por Slobodan Milosevic, fue excluida de Eurovisión en plena guerra de Yugoslavia.

Lo que había que hacer

La decisión de prohibir la participación de Rusia este año no fue controvertida entre los aficionados. "La mayoría de los fans pensaron que era lo único que había que hacer", dijo Simon Bennett, presidente de OGAE Internacional, un grupo de fans de Eurovisión con comités nacionales en 43 países. "Nadie se alegró en absoluto [de la prohibición], pero la mayoría pensó que no era apropiado que Rusia compitiera".

La UER también llegó rápidamente a un consenso sobre Rusia, dijo el historiador de Eurovisión, Dean Vuletic. "La presión vino de dentro de la UER, especialmente de los países nórdicos, que amenazaron con no participar si se permitía a Rusia", explicó. "Y para Eurovisión era más importante contar con Suecia que con Rusia".

Suecia es uno de los ganadores más prolíficos de Eurovisión, ya que ha ganado el concurso en seis ocasiones, la más famosa en 1974 con 'Waterloo', del grupo ABBA.

La exclusión de Rusia este año es el cúmulo de años de tensiones con Ucrania que han tenido lugar en el escenario de Eurovisión. En 2014, Rusia no fue excluida oficialmente del certamen tras su anexión de Crimea, pero fue obstaculizada por Ucrania en los años siguientes.

La siguiente vez que Ucrania compitió en el concurso tras la anexión fue en 2016, cuando estuvo representada por Jamala, una cantante de origen tártaro de Crimea. Su canción '1944', que conmemora la deportación histórica de su pueblo de Crimea, ganó el concurso.

Como ganadora, Ucrania organizó el concurso al año siguiente y las tensiones con Rusia aumentaron. Los organizadores ucranianos se negaron a dejar entrar en el país a la candidata rusa, la cantante discapacitada Yulia Samoilova, alegando que había actuado en Crimea desde la anexión y, por tanto, había infringido la legislación ucraniana.

Rusia se negó a enviar a otro intérprete o a participar a distancia, lo que supuso una exclusión de facto de la final.

Las tensiones entre los dos países también fueron visibles en anteriores ediciones de Eurovisión. "Comenzó mucho antes, con la Revolución Naranja", dijo Vuletic. En 2004 y 2005, unas elecciones presidenciales que se consideraron amañadas a favor del candidato prorruso Víktor Yanukóvich desataron las protestas en Ucrania.

"Uno de los portavoces de la revolución fue la cantante Ruslana", dijo Vuletic. Ese mismo año, Ruslana ganó la final de Eurovisión 2004 con su canción 'Wild Dances'.

Cuando el concurso se celebró en Ucrania al año siguiente, el país tenía un presidente proeuropeo, Viktor Yushchenko, que asistió al evento para premiar al ganador y ensalzar los valores europeos.

Ruslana llegó a ser diputada y estuvo muy implicada en la 'Revolución del Maidán' de 2014, en protesta por la decisión del gobierno de no firmar un acuerdo de asociación política y de libre comercio con la Unión Europea.

La definición de poder blando

A pesar de los esfuerzos de la UER, parece que los países están dispuestos a utilizar el Festival de la Canción Eurovisión con fines políticos. "Los motivos son similares en el deporte y en Eurovisión", explicó Lukas Aubin, especialista en Rusia y geopolítica del deporte. "Estos eventos son una forma de que los países destaquen su identidad nacional, construyan una narrativa y mejoren su imagen. Es la definición de poder blando".

Ucrania no es el único país que lo hace. "Rusia lleva mucho tiempo instrumentalizando el Festival de Eurovisión, invirtiendo mucho dinero en participar, produciendo entradas muy lujosas, con costosos efectos escénicos", dijo Vuletic.

En 2009, Rusia gastó más que cualquier otro país anfitrión anterior cuando acogió la final de Eurovisión en Moscú. Desde entonces, sólo Azerbaiyán ha gastado más.

En 2022, las autoridades rusas han adoptado una postura más crítica sobre Eurovisión y sus valores LGTB en particular, lo que indica un cambio de actitud.

"El concurso es muy popular en Rusia y en los antiguos países soviéticos", dijo Aubin. "Pero las autoridades rusas son oportunistas y quieren participar en Eurovisión para mostrar su mejor cara. Luego, en cuanto son criticados o excluidos, se hacen las víctimas y critican el concurso".

Cuando Ucrania ganó el concurso con Jamala en 2016, "fue visto como un insulto en Moscú", dijo Aubin. Este año, la exclusión del Festival encaja perfectamente en la narrativa rusa de que Occidente es hostil a Rusia. En última instancia, "Eurovisión se ve como un arma de poder blando occidental", dijo Aubin. Así, la relación de Rusia con Occidente define su actitud hacia Eurovisión.

*Adaptado parcialmente de su versión en inglés

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