Europa obliga al Gobierno a aprender a pactar a la fuerza

·3 min de lectura
El presidente Pedro Sánchez habla durante una rueda de prensa en el palacio de la Moncloa tras declarar un estado de alarma en España, el 25 de octubre de 2020 en Madrid
El presidente Pedro Sánchez habla durante una rueda de prensa en el palacio de la Moncloa tras declarar un estado de alarma en España, el 25 de octubre de 2020 en Madrid

La primera lectura que suele hacerse de una crisis de Gobierno se centra en intentar dirimir cuántos de los cambios de ministros son ajustes de cuentas. En conocer quiénes tienen que dejar sus carteras por algún paso en falso o por no haber sabido atajar a tiempo una crisis en su parcela.

Pero después hay que hacer una segunda lectura mirando al futuro más que al pasado. En interpretar los nuevos perfiles elegidos con respecto de lo que está por venir. Y al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez lo que le toca es pactar y negociar. Y Europa se lo ha dejado muy claro. A cambio de recibir los 70.000 euros en ayudas no reembolsables de los fondos europeos, España tiene un año y medio para impulsar medio centenar de reformas con rango de ley. El País ha hecho los cálculos y el resultado es que el Gobierno tendrá que aprobar una ley -o un decreto ley- cada 15 días.

Al contrario que en Italia, cuyo Gobierno ha sacado adelante en las respectivas Cámaras de representantes un único macro acuerdo para el plan de recuperación, en España todo se hará de uno en uno. Estamos hablando, entre otros, de la reforma laboral, la ley de vivienda, la reforma fiscal, ayudas a la digitalización de las pymes, etc….

El primer paso es la importantísima aprobación del techo de gasto que debería quedar cerrado hoy mismo. Ese nuevo límite, más alto que el actual, será el paraguas para permitir unas cuentas públicas expansivas que den cobijo a los fondos europeos.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Y a partir de ahí, el Gobierno tendrá dos oportunidades para aprobar las correspondientes reformas. Y si no lo hace, aunque Bruselas no ha querido dejar por escrito qué ocurrirá como muestra de confianza, se prevé que se apliquen recortes presupuestarios.

Teniendo en cuenta lo que ha sudado para pactar recientemente el decreto que reduce la temporalidad y el número de interinos en la Administración -ganó la votación por un solo voto tras un primer empate que le obligó a negociar con ERC- o lo que tuvo que ceder para sumar los apoyos para la investidura -a cambio del voto del único diputado del BNG se comprometió a rebajar el peaje de la AP-9-, es fácil imaginar que para semejante reto hacía falta renovar algunos ministros que ya estaban 'quemados' o que habían roto algunos de los hilos de comunicación con los socios de investidura.

Así, Félix Bolaños -ministro de Presidencia- o Pilar Alegría –ministra de Educación- tienen un perfil dialogante más marcado que sus antecesores. Lo mismo ocurre con José Manuel Albares -ministro de Exteriores-, experto en diplomacia. O Nadia Calviño -ministra de Economía- que ha sido ascendida a vicepresidenta primera para sacar partido de sus buenas relaciones con Bruselas. 

De su buena mano izquierda, y de la consideración de los socios de investidura para no excederse a la hora de plantear las contrapartidas, dependerá el esperado despegue económico de España tras la pandemia.

En vídeo | Los fondos europeos deben construir un "proyecto país" turístico para España

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente