Europa: ¿cómo funciona el mercado energético y cómo podrían limitar el aumento de precios?

Los constantes cortes de suministro de gas proveniente de Rusia han sembrado temor en la Unión Europea sobre posibles racionamientos eléctricos durante el invierno, en medio de un alza desenfrenada de precios. La Comisión Europea busca intervenir el mercado, mientras los consumidores se acostumbran a pagar más. Les explicamos el panorama.

El precio de la electricidad en Europa está íntimamente ligado al gas natural. De ahí que las rencillas entre Rusia y Occidente por la invasión a Ucrania hayan desencadenado en aumentos de precios sin precedentes y, más recientemente, en el pánico generalizado a una posible crisis energética.

Por eso, la Unión Europea está preparando un plan de emergencia para separar los precios de la energía del creciente costo del gas, al tiempo que busca reformas a largo plazo destinadas a garantizar que la remuneración premie la energía renovable más barata.

Los ministros de Energía de los países que conforman el bloque comunitario se reunirán el próximo 9 de septiembre para discutir cómo aliviar la carga de los altos precios de la energía en las empresas y los hogares como un asunto de urgencia.

Pero, ¿cómo funciona el mercado energético europeo y qué cambios se proponen?

El gas, fijador de precio por excelencia

En el sistema energético de la Unión Europea, los parques eólicos, las plantas nucleares, de carbón y de gas y todos los demás generadores, hacen ofertas para vender su electricidad; las fuentes más baratas se adjudican en primer lugar, seguidas de las fuentes más caras como el gas.

El precio mayorista de la electricidad lo fija la última central eléctrica necesaria para satisfacer la demanda total. Es decir, las plantas de gas, como son necesarias para completar esa oferta necesaria, suelen fijar el precio.

La idea es que, como a todos los generadores se les compra la energía al mismo precio, los que usan fuentes renovables más económicas tengan un mayor margen de beneficio, un incentivo para que haya mayor inversión en la generación limpia que Europa necesita para alcanzar los objetivos de cambio climático.

Sin embargo, países como España han dicho que el sistema es injusto, ya que hace que la energía renovable barata se venda a los consumidores por el mismo precio que la basada en combustibles fósiles, que es más costosa.

¿Por qué los precios han subido estrepitosamente?

Los precios del gas se han disparado después de que Rusia comenzara a reducir los volúmenes que envía a Europa, una represalia directa por las sanciones occidentales que ha recibido desde su invasión a Ucrania.

Los precios del gas están determinados por la competencia mundial y los compradores europeos están rivalizando con otros países para hacerse con el gas disponible que no provenga de Rusia: una mayor demanda y una menor oferta implican precios más altos.

Un gas más caro, al que se suman otros factores como problemas con las plantas nucleares francesas y una severa sequía en Europa –que obstaculizó la producción hidroeléctrica y afectó las entregas de carbón–, hacen que la energía sea más costosa.

Límite de precios y subsidios, entre las propuestas de intervención

Para el 9 de septiembre está prevista la reunión de los ministros de Energía de la Unión Europea para discutir cómo hacerle frente a la escasez de gas y su consecuente aumento de precios. Y de paso, analizar qué reformas pueden hacerse a largo plazo.

Algunos países ya han expuesto sus propias propuestas, como reducir la demanda, entregar apoyo financiero a los hogares o subsidiar las facturas, es decir, que se establezca un límite en el precio del gas y los Estados paguen a las generadoras esa diferencia con el precio de mercado.

Otra de las propuestas es limitar el precio para las generadoras que no sean a gas. El salto en los precios de la energía ha dejado ingresos extraordinarios para los generadores con costos de funcionamiento bajos y la UE busca limitar esos ingresos.

Los mayores precios de la energía han repercutido en los bolsillos de los europeos. En agosto, la inflación de la zona euro fue la más alta de la historia, con precios 9,1% más altos frente al mismo mes del año pasado. Solo en energía, la inflación fue del 38,3% en el octavo mes del año.

Con Reuters y AP