La Eurocámara pide que el Aquarius sea un punto de inflexión para la política europea

El primer ministro holandés, Mark Rutte (d), habla con el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, hoy, 13 de junio de 2018. EFE

Estrasburgo (Francia), 13 jun (EFE).- El presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, la mayor parte de eurodiputados y el comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos, reclamaron hoy a los gobiernos europeos que tomen el Aquarius como revulsivo para reformar sus políticas de inmigración y asilo.

En un debate en el pleno, instaron a que los países del norte no dejen solos a los mediterráneos y a que en la próxima cumbre europea de final de mes se desbloquee la reforma del reglamento de Dublín, que señala que el primer país al que llega el solicitante es competente para su demanda de asilo.

Tanto Tajani como Avramopoulos abogaron por no cargar contra Italia tras el rechazo del Aquarius, pues ese país lleva años asumiendo una enorme carga migratoria, una postura que ha recibido críticas de la Izquierda Unitaria y los Verdes, que consideraron que claramente quebrantó el derecho internacional al no dar puerto al buque.

Aunque el presidente de la Eurocámara advirtió de que "los litigios entre países no llevan a ninguna parte", los eurodiputados italianos, especialmente de la ultraderechista Liga Norte, Forza Italia y Movimiento 5 Estrellas (M5S), recriminaron de forma encendida al resto de parlamentarios las críticas a su nuevo Gobierno y la gestión del Aquarius.

"Lávense la boca antes de hablar de Italia", señaló la eurodiputada Alessandra Mussolini, eurodiputada de Forza Italia y nieta del dictador.

"Si alguien cree que Italia se pone de perfil, que se lleve a su país a todos los que van llegando", dijo por su parte Ignazio Corrao (M5S).

Incluso el vicepresidente checo del PE Pavel Telicka, que dirigió el debate, llamó la atención a la eurodiputada liberal Beatriz Becerra por calificar de "xenófobas" las actuaciones del Gobierno italiano, un adjetivo que repitieron también Ernest Urtasun (Catalunya en Comú) y Miguel Urbán (Podemos), entre otros.

La eurodiputada española Elena Valenciano (PSOE) también criticó que el ministro del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, "usara el sufrimiento humano para ganar votos", aunque recordó que el anterior Ejecutivo de Matteo Renzi "ya pidió ayuda para Italia y nadie se la dio".

"La gestión debe ser europea. No se puede dejar a la gente sufrir así. Además, hacerlo significa también alimentar con gasolina el fuego populista, xenófobo y racista. No perdamos el tiempo", añadió Valenciano, que llamó al Consejo, la institución que representa a los países de la Unión Europea (UE), a actuar lo antes posible.

Igualmente, Javier Nart (Ciudadanos) dijo que "ya es hora de que los Estados miembros del Consejo Europeo acuerden de una vez por todas la reforma del Reglamento de Dublín, que regula la redistribución equitativa de los refugiados entre ellos".

"Mirar hacia otro lado y desentenderse de una tragedia de tal magnitud va en contra de los valores fundacionales de Europa", consideró.

A ese reclamo para que los Gobiernos desbloqueen el sistema de asilo común en la cumbre del 28 y 29 de junio en Bruselas se sumó también el Partido Popular Europeo, que se mostró favorable al establecimiento de puntos de control ("hotspots") fuera de la UE, en países como Túnez, para que los que buscan viajar a Europa sepan si tendrán o no derecho a asilo.

En la víspera del debate, Avramopoulos, por parte de la Comisión Europea, detalló una propuesta presupuestaria a largo plazo para inmigración y aduanas, que contempla casi triplicar los fondos comunitarios destinados a la gestión migratoria entre 2021 y 2027 y emplear a 10.000 guardas costeros adicionales.

El barco Aquarius de la ONG SOS Mediterranée y de Médicos Sin Fronteras (MSF), junto a dos naves italianas que transportan en total a 630 inmigrantes rescatados, partieron ayer rumbo a Valencia, después de 48 horas detenidos ante la negativa de Malta e Italia de abrirles un puerto.

Por Lara Malvesí