Etiopía: la ONU, Francia y EE. UU. instan a las familias de sus empleados a abandonar el país

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Este martes, la ONU, Francia, Estados Unidos y Alemania, instaron a sus ciudadanos a abandonar Etiopía en respuesta al aumento de combates entre las fuerzas de Tigray y el Gobierno central. La guerra entre estos bandos empezó en noviembre de 2020, cuando Abiy Ahmed, el primer ministro de Etiopía, ordenó una ofensiva contra el FPLT, partido que gobernaba la región en ese momento. Desde entonces, la violencia y tensión han ido en aumento.

Este martes, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó su deseo de evacuar a las familias de sus empleados que se encuentran en Etiopía antes del jueves 25 de noviembre. Esto, ante el aumento de combates entre las fuerzas de Tigray y el Gobierno etíope.

En un documento interno de los servicios de seguridad de la ONU redactado el lunes 22, la organización pidió que se "coordine la evacuación y se asegure de que todos los miembros elegibles de las familias del personal reclutado en el extranjero salgan de Etiopía a más tardar el 25 de noviembre".

Además, Stephane Dujarric, el portavoz de la ONU, aseguró que están "reubicando temporalmente a las familias del personal internacional de Etiopía debido a la situación de seguridad", aunque "el personal de la ONU permanecería en el país".

Dujarric agregó que "continuaremos monitoreando la situación a medida que evoluciona, teniendo en cuenta la seguridad de nuestro personal y la necesidad de seguir parados y entregados y continuar las operaciones y apoyar a todas las personas que necesitan nuestra ayuda".

Francia también procedió a hacer lo mismo. A través de un correo electrónico, la embajada francesa en Adís Abeba, la capital, instó a sus nacionales a retirarse del país africano inmediatamente. "Todos los ciudadanos franceses están formalmente llamados a abandonar el país sin demora", se lee. Y aseguró que la decisión fue tomada ante "la evolución de la situación militar".

Además, la embajada se comprometió a facilitar la salida de los más de 1.000 franceses que viven en Etiopía a través de vuelos comerciales y en caso de ser necesario, en vuelos chárter. Finalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia recomendó no viajar al país africano, así como tampoco hacer escalas en Adís Abeba.

El Departamento de Estado de Estados Unidos también pidió a sus ciudadanos abandonar el territorio etíope. Esto, a pesar de que este martes, el enviado de Estados Unidos para Etiopía, Jeffrey Feltman, informó de "avances incipientes hacia una resolución diplomática del conflicto". Sin embargo, aseguró que "lo que nos preocupa es que los alarmantes acontecimientos sobre el terreno avanzan más rápido que este frágil progreso".

Alemania siguió los pasos de la ONU, Francia y EE. UU., y urgió a sus ciudadanos a salir de Etiopía en los primeros vuelos comerciales disponibles.

Abiy Ahmed se comprometió a luchar en el campo de batalla y alarmó a la comunidad internacional

El pasado lunes, Abiy Ahmed, el primer ministro de Etiopía se comprometió a luchar en el campo de batalla contra los rebeldes de la región etíope de Tigray. Esto, después de que las fuerzas del Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT) conquistaran el pasado fin de semana la ciudad de Shewa Robit, en la vecina región de Amhara, a unos 220 kilómetros de la capital etíope.

Lo hizo a través de un comunicado publicado en su cuenta de Twitter. "Ahora es el momento en que nuestro país necesita sacrificarse. A partir de mañana (hoy, martes), marcharé a los campos de batalla para liderar las fuerzas de defensa nacional".

El ganador del Premio Nobel de la Paz de 2019 también invitó a sus compatriotas a unirse a la lucha. "Aquellos que quieran estar entre los niños etíopes que serán recibidos por la historia, defiendan al país hoy", escribió. Y agregó que "es una lucha que determina si vivimos o no. Pero definitivamente ganaremos. Es impensable que Etiopía sea derrotada".

Esta declaración inquietó a la comunidad internacional, especialmente a los presidentes de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y de Kenia, Uhuru Kenyatta. "Estamos muy alarmados por la situación que se desarrolla en Etiopía y por las consecuencias que esto puede tener en la estabilidad en la región", expresó Ramaphosa.

El mandatario sudafricano también recalcó que "hay una necesidad urgente de que todas las partes en conflicto se comprometan a un alto el fuego inmediato, indefinido y negociado y a un diálogo político inclusivo para iniciar el complicado trabajo de forjar una resolución duradera para las divisiones políticas y étnicas del país".

Por su parte, Kenyatta pidió a sus "hermanos de Etiopía trabajar juntos, bajar las armas y entender que la mejor vía para resolver los problemas es el diálogo".

Entre tanto, Antony Blinken, el secretario de Estado de Estados Unidos, alertó sobre la posibilidad de que Etiopía "implosione" si no se encuentra una solución política.

Mientras que el Departamento de Estado de EE. UU., afirmó que "los terroristas pueden atacar (...) edificios diplomáticos, lugares turísticos, centros de transporte, mercados y centros comerciales, empresas occidentales, restaurantes, instalaciones del Gobierno local y otras áreas públicas".

Aumenta la tensión en Etiopía por la guerra entre el Gobierno central y el Frente Popular de Liberación de Tigray

Las decisiones y reacciones mencionadas anteriormente responden al temor de que el Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT) pueda tomar la capital etíope. Hace poco, los rebeldes conquistaron la ciudad de Shewa Robit, a unos 220 kilómetros de Adís Abeba. Y según diplomáticos familiarizados con la situación de seguridad, "algunos combatientes rebeldes han llegado a la localidad de Debre Sina, a unos 30 km de la capital".

A finales de octubre de este año, el TPLF aseguró haber tomado dos ciudades clave en Amhara, pero el gobierno etíope lo negó. Ya en junio, los combatientes pro-TPLF habían recuperado la mayor parte de Tigray.

Sin embargo, la alta tensión se remonta al 4 de noviembre de 2020, cuando el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ordenó una ofensiva contra el FPLT, partido que gobernaba la región en ese entonces. Esto, en represalia por un ataque a una base militar federal y después de una escalada de tensiones políticas. Fue ahí cuando empezó la guerra entre estas partes.

Según la ONU, desde ese entonces, miles de personas han muerto, unos dos millones han sido desplazadas internamente en Tigray y cientos de miles de personas están al borde de la hambruna.

El enviado especial de la AU para el Cuerno de África, el expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo, ha entablado conversaciones con los líderes de ambos bandos. Sin embargo, no han dado fruto hasta el momento.

Con EFE y Reuters

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