Etiopía confía en los médicos de la diáspora frente al coronavirus

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Etiopía confía en los médicos de la diáspora frente al coronavirus

Todos los días laborables al mediodía, Mehret Debebe, un presentador de radio, se dirige al estudio para un programa de llamadas en directo dedicado exclusivamente a las consecuencias del nuevo coronavirus para Etiopía.

Las preguntas llegan de los lugares más remotos, donde la población rural se pregunta cómo debe prepararse para afrontar la epidemia y a veces incluso si el virus existe realmente.

Las respuestas aún llegan de más lejos. Porque Mehret ha llenado su lista de invitados de médicos etíopes que trabajan en el extranjero, en países como Estados Unidos, muy golpeado por la pandemia.

"Nosotros todavía estamos en una fase de precrisis. Así que creo que aprender de ellos puede ayudarnos mucho", afirma a la AFP Mehret, un psiquiatra formado en Estados Unidos.

"Aún no sabemos cómo será la crisis para nosotros", subraya.

Según el Banco Mundial, Etiopía sólo tiene un médico por cada 10.000 habitantes, es decir la mitad que su vecino, Kenia, cuatro veces menos que Nigeria y nueve menos que Sudáfrica.

Pero durante esta crisis se ha beneficiado de médicos etíopes en el extranjero, como algunos adjuntos del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, él mismo etíope, o doctores de salas de emergencias de puntos críticos como Nueva York.

El programa de Mehret es parte de un esfuerzo más amplio para invitar a estos médicos a contribuir a mejorar la respuesta de Etiopía al coronavirus.

Hasta ahora, el país ha registrado oficialmente 250 casos de COVID-19, de los cuales 5 mortales. Pero los expertos estiman que su sistema sanitario sería incapaz de afrontar una gran afluencia de nuevos casos.

- 'Después de haber visto lo que vi' -

"Ese es el peor de los escenarios", considera Wubrest Tesfaye, copresentador del programa junto con Mehret. "Beneficiarnos de la experiencia de alguien que está en primera línea, respondiendo al apogeo de la epidemia, nos daría la información correcta" para prepararnos.

En marzo, la doctora Tsion Firew, de un servicio de urgencias de Manhattan, se dio cuenta de que la epidemia sería tan catastrófica como todo lo que ha podido ver en los años que pasó trabajando en guerras o catástrofes humanitarias.

No paraban de llegar pacientes en estado crítico y la falta de información sobre el virus avivaba el miedo y la angustia.

"Tenía la impresión de estar de vuelta en Mosul", dice, refiriéndose a su paso en 2017 por la ciudad iraquí, después de que fuera liberada del yugo del grupo Estado Islámico.

Recientemente contó esta experiencia en el programa de Mehret, quien cree que esto hizo que los oyentes se dieran cuenta de la gravedad de la situación.

Lo que vio en Nueva York, la ciudad estadounidense más afectada, también permitió a Tsion aportar su contribución en un comité creado por el gobierno etíope para luchar contra el coronavirus.

Cuando discrepó con los altos cargos etíopes, porque estimaba que tardaban demasiado en conseguir kits de detección, por ejemplo, lo hizo saber "enérgicamente", cuenta la doctora.

"Después de haber visto lo que vi cada día, el número de muertos que vi cada día, mi tono ha cambiado", señala. "Fui más insistente. Incluso con la ministra de Salud".

- Extremar la prudencia -

Otro de los invitados recientes de Mehret fue el doctor Dawd Siraj, un experto etíope en enfermedades infecciosas de la universidad de Wisconsin. Intentó convencer a la audiencia de atenerse a los hechos y a los discursos científicos.

"Los fundamentos de la ciencia y los métodos para llegar a conclusiones son sólidos. Quiero explicárselo al público de una manera sencilla y comprensible", dice.

Según Mehret, este mensaje es necesario en Etiopía, un país profundamente religioso donde mucha gente cree que Dios los protegerá de la COVID-19, sobre todo porque por el momento se han registrado pocos casos.

"La gente piensa en serio que Dios se encargará de ello porque no ve (la enfermedad)", apunta.

La semana pasada, Mehret acogió a Wondwossen G. Tekle, un neurólogo de la universidad de Texas, que él mismo contrajo el nuevo coronavirus y se curó. Describió los síntomas -dolor, temblores, pérdida del gusto y olfato- y explicó la importancia de las reglas preventivas.

Aunque el número oficial de contagios sigue siendo bajo en Etiopía, hay decenas de casos de transmisión intracomunitaria.

Mehret espera que la gente se acuerde de la historia de Wondwossen, de que "cualquiera puede pillarlo y de que se puede curar". Pero también quiere que sus compatriotas entiendan que deben permanecer vigilantes.