Un estudio descubre que las canciones pegadizas pueden provocar problemas de sueño

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Headphones in a home-studio audio recording and producing.
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Hay canciones pegadizas, canciones muy pegadizas, y canciones parásitas. Ese tipo de canciones que se te quedan en la cabeza durante todo el día, y que no puedes dejar de tararearla, no puedes evitar que se te vuelva a la cabeza durante todo el día. Y, según se explica en un artículo reciente, tampoco durante la noche, porque las canciones de este tipo afectan a nuestro sueño.

Lo que han podido comprobar los autores del artículo es que, si se escuchan canciones pegadizas antes de acostarse, estas canciones se quedan en nuestra cabeza. Y resurgen durante el sueño, o bien despertándonos o bien haciendo que no podamos entrar en fases de sueño profundo. Todo esto afecta a la calidad del sueño.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron dos aproximaciones en paralelo. Por un lado, le pasaron unas encuestas sobre hábitos relacionados con la música - como qué tipo de canciones escuchaban y cuándo lo hacían - y calidad del sueño a gente que se consideraba aficionada a la música.

Y por otro lado optaron por un enfoque más experimental. Buscaron voluntarios y seleccionaron a 50 personas. A estos voluntarios, les pusieron versiones de tres canciones famosas por ser pegadizas: Shake it Off de Taylor Swift, Call me Maybe de Carly Rae Jepsen y Don't Stop Believin' de Journey. El tema que ponían a cada voluntario se escogía de manera aleatoria, y había versiones "normales", con voz, y versiones instrumentales. Después estudiaron sus patrones de sueño mediante un polisomnógrafo.

Con las encuestas, ya tenían una idea de lo que iba a pasar: las personas que respondieron a la encuesta declaraban que, si escuchaban música antes de irse a la cama, era muy probable que se despertasen en mitad de la noche con una canción parásita en la cabeza. Algunos de los que no se despertaban decían que, cuando por fin se levantaban al día siguiente, seguían teniendo la canción en la cabeza.

El experimento de los voluntarios confirmó este hecho. La parte del cerebro que se encarga de procesar la información musical - de sonido, en realidad - se activaba durante el sueño, lo que provocaba que los voluntarios se encontrasen en fases de sueño ligero y nunca llegasen a entrar en sueño profundo. Muchos de ellos se despertaban varias veces a lo largo de la noche.

Todo esto cuadraba con las encuestas, pero vieron una cosa curiosa. Los investigadores utilizaron versiones instrumentales creyendo que serían menos "parásitas" que aquellas con la pista de voz, pero resultó ser al contrario. Parece que el hecho de que haya una voz humana ayuda a que se nos peguen menos las canciones.

Así que escuchar música antes de irse a la cama puede impedir que descansemos bien, pero tampoco parece nada terrible, ¿no? Bueno, hay un par de detalles. Primero, que escuchar música antes de ir a dormir es algo que se ofrece en muchas ocasiones a personas con problemas de insomnio, bajo la idea de que ayuda a relajarse. Pero puede ser peor, ya que puede impedir la buena calidad del sueño.

Y que no hace falta ponerse un disco, o una lista de Spotiy o similar. Música hay en muchos vídeos de Instagram o Twitter, redes sociales que mucha gente consulta antes de ir a dormir. Y en series, películas y anuncios, donde además se tiende a buscar que las canciones sean pegadizas. Así que evitar escuchar música pegadiza antes de ir a la cama puede no ser tan fácil como se podría pensar.

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