Estudiantes de español en Egipto: cuando lo más difícil no es aprender la lengua

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<a href="https://pixabay.com/photos/people-students-walk-street-muslim-6284192/" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:Hashimpht / Pixabay" class="link ">Hashimpht / Pixabay</a>

Tras la introducción del estudio de la lengua española en Egipto, hace ya más de un siglo, el interés por el mundo hispano no ha parado de crecer. Es posible apreciarlo actualmente en el sistema educativo reglado, en el ámbito universitario, en centros privados, en el Instituto Cervantes y en otras entidades como la Asociación de Hispanistas de Egipto y el Centro de Estudios Iberoamericanos.

¿Cuáles son las características del alumnado de español como segunda o tercera lengua en Egipto? Nuestro cuestionario, entre 70 participantes del Instituto Cervantes de El Cairo, buscaba la mejora del proceso de enseñanza y aprendizaje y centrarnos no solo en cuestiones académicas sino también en las motivaciones e inquietudes del alumnado.

En el ámbito universitario y en el Instituto Cervantes, el perfil del alumnado suele seguir un estándar homogéneo:

  • Mayoría de mujeres.

  • Mayoría de estudiantes entre los 18 y 25 años de edad.

  • Suelen ser estudiantes de niveles superiores, profesionales dedicados al sector del turismo y personal de atención al cliente. También podemos encontrarnos con otros ámbitos profesionales: farmacéuticos, ingenieros, médicos, profesores…

  • Casi en su totalidad, los estudiantes tienen un mínimo de competencias en inglés como segunda lengua. También es frecuente encontrar el dominio de otro segundo idioma, como francés, alemán o italiano, por ejemplo.

Las razones

Consideramos relevante incluir la motivación en nuestro cuestionario. Por ello, incluimos la pregunta: ¿por qué estudias español?

Se pretendían extraer todo tipo de motivaciones e intereses de nuestros estudiantes con el fin real de encauzar eficazmente los objetivos de aprendizaje. No es lo mismo estudiar un idioma para conseguir un buen trabajo que para emigrar al exterior, ¿verdad?

Viajar al extranjero y conocer otras culturas se sitúan a la cabeza de las preferencias elegidas. Los motivos laborales ocupan la razón mayoritaria. Las respuestas nos permiten seguir reflexionando sobre las intenciones del alumnado.

Durante las clases, hemos evidenciado el constante deseo de comprobar cómo es la lengua y cultura hispana en todo su esplendor. Es decir, de conocer la lengua en su contexto, viajando a algún país hispanohablante.

Viajar, un sueño imposible

En la búsqueda de motivaciones intentamos profundizar más y preguntamos a los participantes: ¿has viajado alguna vez a algún país hispanohablante? ¿Te gustaría viajar a algún país hispanohablante?

Únicamente cuatro estudiantes habían viajado (5,7 %) y sólo dos estudiantes no tenían claro si lo podrán hacer (2,86 %): una alumna respondió “no” y un alumno “no sé ahora mismo”. El resto de participantes (97,14 %) manifestaron el deseo de visitar algún país hispanohablante. Las respuestas fueron rotundas “sí” y en algunos caso añadieron destinos deseados como España, México y Cuba.

Por comparar, en España, entre 2014 y 2020, cerca de 400 000 estudiantes han disfrutado de una beca Erasmus+.

Los datos de nuestra encuesta reflejan que, en su contexto, es especialmente importante la posibilidad de viajar a un lugar de habla hispana y esto no siempre es posible. De hecho, muy pocos lo logran.

Las posibilidades de tener contacto directo con la lengua y cultura hispanas se reducen mientras las ganas de seguir aprendiendo aumentan. Ya lo afirmaba el antiguo Director del Instituto Cervantes: el interés de los estudiantes por la cultura española e hispanoamericana es inmensurable a pesar de las dificultades burocráticas que se encuentran cuando desean viajar a un país de habla hispana.

¿Qué nos queda por hacer?

Hablamos con compañeros de profesión. Preguntamos si han tomado conciencia de esta realidad. Incitamos a la reflexión sobre el sistema educativo y las políticas existentes de movilidad. Pero, sobre todo, pretendíamos mirar hacia dentro.

¿Acercamos la lengua al estudiante o intentamos que este tenga la posibilidad de estar inmerso en ella? Lamentablemente esta cuestión no es tarea fácil. La mayoría no consigue salir al exterior por cuestiones ajenas a su persona: económicas, burocráticas o sociales.

Como docentes, debemos cumplir con unos programas de estudio e implantar metodologías efectivas. Necesitamos preparar materiales, recursos y actividades que fomenten el desarrollo de las destrezas lingüísticas. Pero lo que nunca podemos dejar a un lado son los intereses de quienes están enfrente, de quienes aprenden.

“Los estudiantes que están motivados se enamoran del idioma y consiguen mejores resultados”, afirmó al inicio de curso 2021/22 la jefa del Departamento de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Universidad de El Cairo.

Intercambio e inmersión

Las diferentes instituciones deben implementar más la creación de programas de intercambio. Proyectos menos burocráticos y más efectivos.

Además, la incorporación de actividades de inmersión lingüística y cultural es esencial. Un vídeo sobre la Alhambra de Granada crea más expectación que la identificación de tiempos pretéritos. La creación de materiales y manuales debe enfocarse en el contexto de enseñanza y en las necesidades reales del alumnado.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

José Ángel Tejero López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.